Hace veinticinco años, en septiembre de 2001, el Congreso nacional aprobó la Ley n°25467/01 de creación del Sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación. Sancionado el 29 de agosto de ese año, este 26 de septiembre será un cuarto de siglo desde su publicación en el boletín oficial. Con esa ley se creó también el Consejo Federal de Ciencia y Tecnología (COFECYT) con participación de representantes de los organismos provinciales de ciencia y tecnología, el Gabinete Científico y Tecnológico (GACTEC), del Consejo Interinstitucional de Ciencia y Tecnología (CICYT) y la Comisión Asesora para el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, donde el Consejo Interuniversitario Nacional contaba con un integrante designado por cada una de sus cinco regionales. El CICYT en particular coordina a los organismos de CYT del sistema, entre ellos y principalmente el CONICET[1]. Esta ley tenía a su cargo la formulación del plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. Eran los últimos meses del gobierno de De la Rúa, con Cavallo como ministro de economía y Sturzenegger como integrante del equipo económico, el mismo que desde 2023 intenta destruir el sistema nacional de ciencia y tecnología y en sus ideales, al estado en su conjunto.
En esta nota exponemos en primer lugar el estado actual del sistema, consecuencia a su vez de más de veinte años de debilitamiento presupuestario y orientaciones cada vez más productivistas en las líneas de investigación y en su funcionamiento en general. En un segundo lugar proponemos algunas líneas para poner en marcha un programa de transformación del sistema en su conjunto, así como reivindicaciones inmediatas para ser incorporadas en un plan de lucha del sistema científico y las universidades.
2015-2026: Entre la herencia y el desguace
En el 2021 la Ley n°27614/21 de Financiamiento del Sistema Nacional fijó el objetivo de llevar al piso de 1% la proporción para el sistema respecto al presupuesto total nacional. En un estudio publicado por el Centro Iberoamericano de Investigación en CTI de las universidades nacionales de La Plata y San Martín[2], en 2015, antes de esa ley, era el 0,35 %. Durante los dos primeros años del gobierno de Macri, bajó al 0,32% y casi el mismo valor en 2017. En 2021 el porcentaje era del 0,25%, apenas debajo del 0,28% previsto por la ley; entre ese año y 2023 pasó al 0,29, por debajo de los valores del gobierno de Macri antes de volver al FMI, pero el ajuste que le siguió lo dejó en 0,22%, muy por encima de los actuales. En 2026 debería haber alcanzado el 0,52% y para 2027 debería estar en 0,59%. En cambio, el primer año de Milei bajó al 0,21% del presupuesto de ese año, que era el de 2023 prorrogado automáticamente por no haberse aprobado en el congreso. En el presupuesto para 2026 el porcentaje fue de 0,173% y en el de 2027 se quiere votar el 0,178%. Son los peores años para la ciencia pública, menores aún que el mínimo histórico de 2002.
El investigador del CONICET Jorge Aliaga en su sitio personal y en redes del sistema científico viene difundiendo informaciones y análisis del funcionamiento del sistema y el 17 de febrero de 2026 publicó en estudio “El financiamiento del sistema de Ciencia y Tecnología en Argentina entre 2023 y 2026”, centrado en particular en el gobierno de Milei[3]. En estos análisis se destacan dos datos importantes, por un lado, el fuerte descenso del porcentaje de presupuesto, ya señalado, pero peor aún, el porcentaje de no ejecución de ese mismo presupuesto de miseria. A esto se le agrega la disminución de las transferencias de fondos a otras instituciones del sector por programas del entonces Ministerio de Ciencia y Tecnología (MINCYT) de acuerdo a la Ley 27614 de 2021 destinados a financiar el Sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación. Entre estas transferencias se incluyen fondos para proyectos y becas cofinanciadas entre el CONICET, las universidades nacionales y otros organismos del sistema o la Administración de Parques Nacionales, que no es parte del sistema. Los números son impactantes: entre 2024 y 2026 en valores actualizados por el Índice de Precios Implícitos del INDEC esas transferencias se redujeron en un 95%, llevando al desfinanciamiento casi total de programas para ampliación del sistema en equipos, proyectos e infraestructuras. Respecto al CONICET, con 4,7% de reducción del personal a fines de 2025, los salarios de este mismo sector bajaron en 34%. Entre los becarios el desguace fue aún peor, ya que se redujeron en 12,4% en cantidad y los ingresos, en forma de estipendio, bajaron en 39%. El presupuesto para funcionamiento, investigaciones y equipamientos en el mismo periodo bajó en 24%, con un porcentaje del 96% del presupuesto total en salarios.
Son números alarmantes. Hay que agregar que en la discusión del presupuesto para 2026, donde luego de tres marchas universitarias y mucho debate en el Congreso se consiguieron retirar los artículos donde se indexaba automáticamente el presupuesto de las universidades de acuerdo a la inflación, pero no sucedió igual con el artículo siguiente referido al sistema científico, que desde este año depende de decisiones discrecionales del gobierno nacional y que se mantiene en el presupuesto propuesto para 2027.
Nuestra propuesta: hacia un nuevo programa para el sector científico argentino
Desde nuestro punto de vista, como integrantes del sistema científico nacional, tanto de las universidades nacionales como de los distintos organismos del sistema y también de Alternativa Universitaria y Alternativa Estatal de CONICET del MST en el FITU creemos necesario avanzar en varias líneas de acción:
- En la discusión del presupuesto, restablecer la cláusula de actualización automática para el sistema científico de la misma manera que se mantiene para las universidades nacionales, actualmente judicializada por incumplimiento por el gobierno nacional.
- Actualizar salarios y estipendios, incorporar a los investigadores, becarios y personal de apoyo seleccionados para su ingreso desde 2024, así como a los 400 becarios que aun aprobados no fueron incorporados este año.
- Asimismo, para dejar de perder equipos de investigación y evitar la fuga de cerebros se deben prorrogar las becas posdoctorales de los investigadores en formación que están aguardando las evaluaciones para su ingreso a la carrera de investigador en 2027.
- Exigir la reactivación del proyecto de ley presentado en el congreso nacional para designar como trabajadores en formación a todos los becarios, con derechos iguales a los de todos los trabajadores del sistema.
- Subir el presupuesto del sistema científico hasta alcanzar el piso del 0,59% del presupuesto nacional previsto por la Ley n°27614/21 de Financiamiento del Sistema Nacional, en camino para alcanzar y superar el 1%.
Estas, entre otras, deberían integrar el programa de reivindicaciones para acciones en la calle, en universidades y centros de investigación y en la Marcha Universitaria del 15 de octubre. Es necesaria la unidad de las luchas entre los trabajadores de todos los organismos del sistema científico nacional y también con los trabajadores y estudiantes universitarios, con exigencia de asambleas multisectoriales en universidades y centros de investigación. Y escalar esta unidad de las luchas al conjunto de la clase trabajadora.
Como parte de nuestro programa proponemos también reactivar la articulación entre los organismos del sistema científico nacional y poner en marcha la discusión de un Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación de transición, que sea definido en asambleas de los trabajadores del sistema y las comunidades en cada territorio, atendiendo a las necesidades del conjunto de los trabajadores.
Para llevar adelante estas y otras propuestas de transición, para una salida por izquierda para Argentina, desde Alternativa Universitaria y Alternativa Estatal de CONICET del MST en el FITU, invitamos a organizarse en asambleas intersectoriales y definir instancias de coordinación de todas las luchas, para elaborar un plan de lucha para la huelga general hasta bajar el plan de Milei, Trump, Thiel, el FMI y sus secuaces.
[1] Los organismos son el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), el Instituto Nacional de Desarrollo Pesquero (INIDEP), el Instituto Nacional del Agua (INA), el Centro de Investigación Tecnológica de las Fuerzas Armadas (CITEFA), la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud – (ANLIS) y los que se crearan en adelante.
[2] https://ciicti.org/presupuesto-2027-cuatro-anos-de-retroceso-para-la-ciencia-la-tecnologia-y-las-universidades/

