El seleccionado español se consagró campeón del mundo tras ganarle 1 a 0 a la Argentina con un gol de Ferran Torres en el alargue. La albiceleste llegó con lo justo desde los físico y no le alcanzó para retener el título.
Argentina vendió cara su derrota e hizo transpirar a España más de la cuenta. El seleccionado europeo llegó a la final mucho más entero desde el aspecto físico que la Scaloneta. Arribó al partido decisivo sin jugar ningún tiempo extra en las fases anteriores y habiendo jugado un día anterior que la Argentina la semifinal. Por su parte el equipo Argentino había jugado dos veces el alargue, una con Cabo Verde y otra con Suiza.
España fue más
El trámite del partido se dio como se esperaba en la previa con una España teniendo la posesión de la pelota y buscando la forma de dañar el arco del dibu Martinez. Por su parte Argentina pensó un partido más desde el contragolpe, por eso el ingreso de Nico Gonzalez como titular para aprovechar sus corridas. Sin embargo con el correr de los minutos los españoles solo inquietaron con remates de larga distancia. Sobre el final de la primera parte se da uno de los primeros golpes, porque fueron varios, en la final para la Argentina que es la salida de Lisandro Martinez por lesión. En su lugar ingresó Otamendi.
El último alargue con lo justo Argentina que ya llegaba con lo justo tuvo que enfrentar su tercer tiempo suplementario y con un jugador menos. De la Fuente metió cambios para ganarlo y darle más aire a la mitad de cancha. Ingresaron Ferran Torres, Pedri, Iñaki William y en el alargue puso a Zubimendi y Eric Garcia para contener cualquier embate albiceleste. La Scaloneta aguantó como pudo la primera parte, con jugadores al borde o directamente acalambrados. El último cambio fue la entrada de Senesi por Julián Alvarez para defender las pelotas aéreas y tener peso si había una pelota parada. Pero al minuto 106´ Iñaki Williams le bajó de cabeza la pelota al centro del área a Ferran Torres que fusilo a Martinez para poner el 1 a 0.
Gracias Selección
Más allá de la derrota hay un orgullo generalizado por esta Selección, este cuerpo técnico y estos jugadores que han representado al país de la mejor manera. Nos llevaron a dos finales del mundo, nos dieron la copa después de 36 años, nos dieron dos copas américa e infinitas alegrías. Las lágrimas de Messi son las lágrimas de un país entero. Porque soñamos y esperamos un final distinto para la última participación del mejor jugador de todos los tiempos en mundiales. Tocó perder y hay que aceptarlo porque es parte de este hermoso deporte.

Más allá de lo que decidan hacer como grupo, nadie puede ni debe reprocharles nada, sepan que hay millones de argentinos que les agradecen la victoria contra Inglaterra, el gesto al mostrar esa bandera de Malvinas, el acordarse de cuán difícil es la vida de cada uno de nosotros, lo difícil que es llegar a fin de mes y poder disfrutar de lo que ustedes hacen.
Por último, el valeroso acto de algunos jugadores de no darle la mano a Trump, un criminal en funciones. Gracias por todo eso y muchos más. Esta Selección no le pertenece a este gobierno nefasto ni a los anteriores, esta Selección es de todos los argentinos y las alegrias que nos han dado también.

