Fuego amigo. Bullrich presiona por resultados económicos de Milei

"El fuego amigo de Patricia Bullrich y sus críticas al plan económico de Luis Caputo

Foto. Ariel Espósito


Con un gobierno que no logra hacer pie tras sus recientes derrotas legislativas, Patricia Bullrich ensayó una nueva maniobra. A través de las redes sociales, la senadora cuestionó la falta de resultados del plan de Luis Caputo en el bolsillo de la gente. Una fachada de empatía que esconde el oportunismo descarnado de una dirigente clave en la aprobación del andamiaje legal del ajuste.

El gobierno de Javier Milei atraviesa un nuevo momento importante de debilidad política y económica, y en ese escenario de vulnerabilidad, el instinto de supervivencia de la casta política aflora sin disimulo. El oficialismo acusa el impacto del duro revés sufrido en el Senado el pasado 6 de agosto y lidia con un tablero económico que emite señales de alarma constantes: el precio del dólar y el nivel de riesgo país mantienen presión sobre la Casa Rosada.

Sin embargo, la verdadera crisis se respira en la calle. El cuasi congelamiento salarial frente a una inflación que destruye el poder adquisitivo y los niveles récord de morosidad asfixian a las familias trabajadoras. El malestar social crece a un ritmo acelerado, mientras el equipo económico apenas atina a ensayar excusas y pedir paciencia. Luis Caputo califica de “abusivas” a las tasas de las fintech pero avala la desregulación total; el titular del Banco Central, Santiago Bausili, admite que la economía “crece despacio“; y el viceministro José Luis Daza confiesa, casi como un comentarista de la realidad ante el Consejo de las Américas, que “la fragilidad de la clase media es excesivamente alta”. Ninguno ofrece una salida; solo exigen que el pueblo soporte el peso del ajuste mientras esperan unos brotes verdes que nunca llegan.

El dardo de Bullrich

Olfateando la sangre de un gobierno complicado y frente al descontento generalizado, Patricia Bullrich vuelve a mover sus fichas. Fiel a su estado de “campaña permanente” y demostrando su destreza en el juego más rancio de la política tradicional, la senadora publicó un mensaje que sacudió la ya tensa interna oficialista.

El rumbo es el correcto. Y este camino es parte de un proceso de transformación profundo”, arrancó Bullrich en su cuenta de X para amortiguar el golpe, pero inmediatamente mete la estocada contra el programa de Luis Caputo: “Lo que necesitamos es más velocidad en los resultados para que el cambio se sienta en la vida cotidiana”.

El impacto interno fue tal que la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado tuvo que recalcular y editar su propia publicación apenas 45 minutos después de haberla subido. En su versión original, la exministra de Seguridad había escrito un reclamo mucho más contundente, exigiendo que el modelo: “Que llegue a las familias. Que llegue a las empresas. Que llegue a cada argentino”. Ese fragmento fue borrado de urgencia para evitar una ruptura total, pero el mensaje ya estaba enviado. La camaleónica dirigente vuelve a marcarle la cancha a la mesa chica de los Milei, reactivando las tensiones que ya habían explotado meses atrás cuando exigió la cabeza de Manuel Adorni en un abierto desafío a la autoridad de Karina Milei.

Cómplices del mismo modelo

Esta supuesta preocupación de Bullrich por la microeconomía y el sufrimiento de las familias es una mentira absoluta. Sus críticas actuales responden únicamente a un posicionamiento táctico de cara a sus ambiciones electorales para 2027, en un intento por despegarse del costo político de una recesión brutal que amenaza con llevarse puesto al gobierno.

Bullrich no es una figura ajena a las políticas de hambre de la gestión libertaria, más bien, se ha convertido en un engranaje fundamental de la maquinaria del ajuste. Como armadora clave en la Cámara Alta, orquestó el manejo del Senado para garantizar la aprobación de las leyes de precarización laboral, entrega de recursos y desguace del Estado que hoy masacran las condiciones de vida de la clase trabajadora.

El cruce de reproches entre la Casa Rosada y sus principales aliados desnuda la miseria de un bloque dominante que solo discute los ritmos y las formas de administrar la crisis. Las fricciones entre Milei y Bullrich representan una disputa de poder dentro de un mismo modelo diseñado para favorecer al capital concentrado. Mientras las distintas alas del oficialismo y la derecha macrista miden fuerzas en las redes sociales y especulan con los tiempos electorales, la inmensa mayoría de los trabajadores del país enfrenta la pobreza estructural.

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