Financiamiento universitario. Después del acuerdo, ¿Cómo la seguimos?

En el día de ayer, el CIN (Consejo Interuniversitario Nacional), la FATUN (Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales), la CONADU (Federación Nacional de Docentes Universitarios), la CETERA (Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina), la UDA (Unión de Docentes Argentinos) y la FAGDUT (Asociación Gremial de Docentes de la Universidad Tecnológica Nacional) firmaron un acuerdo con el gobierno nacional de forma exprés, casi sin debate y de manera inconsulta con la comunidad universitaria. La intención detrás del apuro es clausurar el conflicto abierto por la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario. La oferta que aceptaron –un aumento salarial de 21,33% en agosto y 3% en octubre, del 20% en los gastos de funcionamiento, del 50% en las becas Manuel Belgrano y una partida presupuestaria adicional para los hospitales universitarios– es muy inferior respecto a lo estipulado por la ley.

Milei quería menos

Como lo ha demostrado durante todo su gobierno, Milei es enemigo de la universidad: en su modelo de país no hay lugar ni para el pensamiento crítico ni para profesionales de la ciencia y la técnica. Las ofertas previas a esta fueron menores al 10%. Si ahora decidió duplicarlas es solo por la fuerza demostrada en las calles y la persistencia de las acciones de lucha. Sin embargo, esta oferta es insuficiente y busca ponerle fin a la pelea por la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario.

De derechos estudiantiles no se habla

Las demandas específicas de los estudiantes no están consideradas en la propuesta del gobierno. El aumento del 50% a las Becas Manuel Belgrano es un beneficio que solo alcanza a 36 mil estudiantes universitarios, siendo que somos más de 2 millones en todo el país… es decir, un aumento solo para el 1,8% de los estudiantes. Mientras tanto, las Becas Progresar continúan congeladas en $35.000 desde que asumió Milei, y con requisitos altamente restrictivos. Tampoco hay respuesta sobre el reclamo por el incremento de los presupuestos para que haya comedores universitarios en todo el país y una mayor oferta horaria de cursada.

La consecuencia del ajuste es clara y muy preocupante: alrededor del 40% de los estudiantes de primer año deserta, la universidad pública expulsa a la juventud precarizada y profundiza la destrucción de esta conquista histórica de nuestro pueblo. Con todo esto, la gratuidad se vuelve una formalidad: nos podemos inscribir, sí, pero permanecer y egresar se vuelve un privilegio. Además, la sobrecarga laboral docente y la pauperización de sus salarios, junto con el desfinanciamiento de la investigación, atentan contra la calidad de la educación universitaria.

La arremetida de Milei contra la universidad pública no es solo económica: al ajuste se le suma el ataque ideológico, político y académico. Desde decir que las universidades están llenas de ñoquis y que solo sirven para adoctrinar, al recorte de nuestros planes de estudio con el SACAU (Sistema Argentino de Créditos Académicos Universitarios), la migración forzada hacia posgrados pagos por el vaciamiento de las carreras de grado, la creación de cada vez más carreras aranceladas y la habilitación del regreso de los aranceles para trámites universitarios.

No es momento de frenar

Milei está en su peor momento. No podemos detenernos: tenemos que fortalecer la lucha. No solo para que se garantice la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, sino también para ir por más. Por eso es lamentable el rol de las direcciones radicales y del PJ en los Centros y Federaciones estudiantiles, que han hecho muy poco para garantizar una participación activa de los estudiantes en el conflicto. Ahora mismo, la FUA (Federación Universitaria Argentina), sin debatir con nadie, se está reuniendo con el gobierno para exigir un aumento en las Becas Manuel Belgrano como condición para firmar el acuerdo y seguir haciendo la plancha.

Rechazamos este acuerdo realizado por las autoridades y burócratas sindicales con el Ministerio de Capital Humano de Milei, a espaldas de la comunidad universitaria. Denunciamos a la FUA por reunirse con el gobierno nacional sin consultar a los estudiantes. No podemos permitir que se amparen en este acuerdo para dar de baja la acción judicial ni para desmovilizarnos. Por eso llamamos a seguir luchando y proponemos impulsar una gran jornada nacional de lucha en junio en todos los lugares de estudio del país, con semaforeadas, carteleadas, clases públicas y todas las acciones que consideremos necesarias para darle continuidad a la pelea, así como preparar una gran movilización para instalar un acampe universitario —estudiantil, docente y no docente— frente a los tribunales hasta que la Corte Suprema de Justicia falle a favor de la universidad pública y ordene al gobierno la aplicación efectiva de la Ley de Financiamiento Universitario.

Nuestros derechos en el centro

Hoy más que nunca hay que redoblar esfuerzos para recuperar los centros de estudiantes: los necesitamos para organizar la lucha, frente a uno de los mayores ataques a la universidad pública de toda nuestra historia. Tenemos que seguir exigiendo la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario. Pero también hay que organizarnos para luchar por cada una de nuestras demandas. Por más y mejores becas, mayor oferta horaria, mejores condiciones de cursada, contra el involucramiento privado en nuestra formación, por la solidaridad con los trabajadores de la universidad pública, entre muchas otras. En definitiva, por una universidad pública al servicio de las necesidades sociales de nuestro pueblo, y no del mercado.

Una de las tantas conclusiones que podemos sacar tras tres años de lucha es que no estamos solos, nuestros problemas se repiten a lo largo y ancho del país, las traiciones de las conducciones de los Centros también, por eso tenemos que tejer redes de solidaridad y lucha a esa escala. Para frenar el proyecto de Milei y transformar las universidades estamos convocando a construir un reagrupamiento nuevo, LA ZURDA, una nueva corriente universitaria democrática, combativa, de unidad en la diversidad, independiente de las autoridades que aplican el ajuste y que ponga por delante el bien común de las y los estudiantes. El 26 y 27 de julio será el primer Congreso Nacional no será un espacio para escuchar discursos eternos que nunca llegan a nada, ni para sacarnos una foto. Será un Congreso de activistas de todo el país para votar un programa, decidir campañas y salir a organizar a miles.

Las conducciones estudiantiles radicales y peronistas son un fracaso para defender la universidad, es hora de que a este gobierno le peguemos con la Zurda.

Lina Avila y Juan Russo

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