Fantasía libertaria. Milei promete el paraíso para 2028 mientras la pobreza se dispara al 32,3%

El informe del INDEC que ubica la pobreza en el 32,3% frente a las promesas de Javier Milei en Wall Street

Javier Milei vive en una realidad paralela y no tiene problemas en exhibirla cada vez que habla frente al poder financiero internacional. Durante su último paso por la ciudad de Nueva York, ante un auditorio repleto de ejecutivos de Wall Street en The Economic Club of New York, el presidente lanzó un pronóstico directamente fabuloso. Afirmó que, si logran la reelección en 2027, el año 2028 se convertirá en el mejor momento económico de la historia argentina, jactándose además de tener un Banco Central “armado hasta los dientes” para enfrentar cualquier turbulencia política. La fantasía libertaria, sin embargo, cocha enseguida contra la realidad tan solo unas horas después, cuando el Indec confirmó que la pobreza trepó al 32,3% durante el primer semestre, golpeando de lleno a 15 millones de personas.

Todo el mundo sospechaba que las cifras del organismo oficial de estadística darían un resultado durísimo, pero los números terminaron de desnudar la magnitud de la catástrofe que provoca el programa de gobierno al revelar que, además, la indigencia alcanzó al 7,5% de la población. Mientras el jefe de Estado hablaba en Manhattan sobre un crecimiento a velocidad vertiginosa y el despegue definitivo de la economía real, millones de familias argentinas se enteraban de que el costo de la vida las arrojaba directamente debajo del margen de la subsistencia.

La fábrica libertaria de pobreza

Los datos[i] difundidos por el Indec sobre el primer semestre de 2026 pulverizaron el relato libertario. Durante los primeros seis meses del año, la pobreza alcanzó al 32,3% de la población en los 31 aglomerados urbanos relevados. En los números estadísticos del organismo, esto significa que 9,7 millones de personas cayeron por debajo de la línea de pobreza. Sin embargo, la imagen completa es mucho más dramática. Como el Indec limita su medición estrictamente a esos centros urbanos (que abarcan un universo de 30,1 millones de personas), la catástrofe a escala nacional es bastante mayor. Si proyectamos esa misma tasa de incidencia de manera uniforme al total de los habitantes que tiene el país, el cálculo nos arroja que hoy existen cerca de 15 millones de argentinos hundidos en la pobreza. Al comparar estos resultados con los del segundo semestre de 2025, el indicador muestra un salto abrumador de 4,1 puntos porcentuales en personas y de 3,4 puntos en hogares, donde la tasa trepó al 24,4%.

La indigencia tampoco dio tregua y escaló al 7,5% de las personas, afectando a más de 2,2 millones de argentinos que ni siquiera cuentan con los ingresos necesarios para comprar una canasta básica alimentaria.

En los hogares, este drama alcanza al 5,6% del total. El aspecto más despiadado y crudo de esta medición se observa de nuevo en la infancia. El 44,5% de los chicos de entre 0 y 14 años crece en hogares pobres, una cifra lamentable que se estira al 45,2% si se analiza la franja golpeada de jóvenes de hasta 17 años.

Al recorrer el mapa del deterioro que produce el ajuste, las desigualdades regionales duelen en la piel. En el Noreste argentino la pobreza trepó al 41,5%, mientras que en la región de Cuyo alcanzó el 36,7% y en los partidos del Gran Buenos Aires se ubicó en el 36,9%.

En aglomerados urbanos arrasados por la pérdida del poder adquisitivo la imagen es espeluznante, registrando marcas como el 56,2% de pobreza en Concordia o el 48,6% en Gran Resistencia.

La explicación fundamental de semejante derrumbe social se encuentra en la brecha insalvable entre los precios y los ingresos de las familias trabajadoras. Mientras la media del ingreso per cápita familiar aumentó apenas un 11,5% en el semestre, las canastas regionales promedio subieron a un ritmo brutal del 21,4% para los alimentos (CBA) y del 19,6% para la canasta total (CBT). Esta carrera asimétrica hizo que los ingresos de los hogares pobres quedaran en promedio un 35,9% por debajo del costo real de la vida, enfrentando un abismo monetario promedio de $517.640 para no ser considerados pobres.

La recesión que desmiente los discursos en Manhattan

Mientras la gente hace milagros para llevar la comida a la mesa, Milei prefiere dar shows con promesas ante los grandes magnates norteamericanos, prometiendo que el crecimiento ya se reparte por todos los rincones de la economía. Pero el maquillaje discursivo del gobierno libertario queda desmentido punto por punto por los propios informes técnicos del Estado.

En paralelo a la publicación del informe de pobreza, el Indec difundió los datos del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE)[ii] correspondientes a julio de 2026, dejando al descubierto una economía congelada por la recesión. La actividad económica general cayó un 1,4% en la comparación interanual y sufrió un traspié del 2,9% respecto del mes anterior en la medición desestacionalizada. Los motores fundamentales de la economía urbana y principales generadores de puestos de trabajo se desplomaron sin freno: el Comercio mayorista y minorista retrocedió un 5,1% interanual, la Industria manufacturera cayó un 4,6% y la Construcción se hundió un 3,3%.

Las únicas cifras con signo positivo que el gobierno suele enarbolar corresponden a sectores primarios y extractivos desconectados del bienestar de las mayorías, como la Pesca o la Explotación de minas y canteras. Este esquema de enclave no derrama ni un solo peso hacia el consumo masivo ni resuelve la falta de empleo.

Las excusas de la Casa Rosada

Frente al impacto de estos números, la estrategia montada desde las oficinas de Balcarce 50 consiste en culpar de manera exclusiva a la aceleración inflacionaria observada durante los meses de marzo y abril. El argumento oficial es que ese pico de precios afectó transitoriamente a los hogares de menores ingresos, pero que con la desaceleración reciente la pobreza volverá a descender en la segunda mitad del año.

El nivel de cinismo con el que ensayan esta explicación es escandaloso. La inflación que destrozó los salarios en los primeros meses del año fue la consecuencia directa de la licuación de los ingresos, los tarifazos de servicios y la liberación desenfrenada de precios impulsada por la propia gestión libertaria. Ellos propagaron el incendio de las canastas básicas y ahora pretenden actuar como bomberos prometiendo mejoras futuras.

Hay que refrescar la memoria y recordar las declaraciones cancheras con las que el equipo económico intentaba calmar a la gente. El ministro de Economía, Luis Caputo, repetía en cuanta entrevista le concedían que se venían los mejores 18 meses de la historia argentina. En simultáneo, el propio presidente juraba públicamente que para estas fechas la inflación mensual arrancaría con el número cero. El tiempo pasó, los meses corrieron y los supuestos beneficios del programa nunca aparecieron en la vida real. La economía argentina volvió a registrar contracciones en el PBI y demuestra que ni siquiera los sectores extractivos favorecidos por el RIGI alcanzan para poner en marcha el aparato productivo.

El panorama cotidiano de las mayorías no admite ningún cuentito inventado por el gobierno. Las consecuencias reales del programa económico son despidos en fábricas y comercios, congelamiento de los salarios, caída del consumo y un estancamiento dramático de la actividad que arrastra a las familias a un laberinto de deudas y privaciones.

Un viaje vacío

En medio de este escenario de deterioro social, las constantes excursiones internacionales del presidente cobran una gravedad inusitada. Milei está cerrando su viaje número 19 a los Estados Unidos sin poder exhibir ningún logro real para las necesidades de la población. La firma del marco de cooperación para el llamado Corredor Andes-Atlántico no se acerca a ningún triunfo ni garantiza una lluvia de dólares en el corto plazo. Es un entendimiento para facilitar el crédito atado a empresas norteamericanas, adaptando nuestra infraestructura para acelerar la extracción y exportación de gas, petróleo y minerales estratégicos.

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El aislamiento del mandatario libertario quedó expuesto al no conseguir ninguna reunión bilateral a solas con Donald Trump, quien prefirió dedicarle su tiempo al primer ministro británico Andy Burnham.

Ante el desairado intento de conseguir un aval directo de Washington, la única foto de relevancia que el presidente argentino logrará traerse en la valija será un abrazo con el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, un genocida repudiado en el mundo por el accionar militar sobre el pueblo palestino.

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Se vuelve inadmisible que el gobierno pretenda consolar a los trabajadores con promesas doradas para el año 2028 mientras la realidad presente arroja a más de 15,5 millones de personas a la pobreza. La soberanía y el bienestar de nuestro pueblo no se construyen arrodillándose ante los fondos de inversión neoyorquinos, rematando nuestros recursos energéticos ni profundizando el aparato represivo para silenciar la protesta. La respuesta frente a este modelo de miseria e indigencia exige levantar una alternativa propia desde las calles para frenar el ajuste, rechazar la hipoteca del FMI y defender el salario de las familias trabajadoras.


[i] https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/eph_pobreza_09_2670733F4C4D.pdf

[ii] https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/emae_09_26FE154D8FFE.pdf

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