Crédito de imagen: Daniella Fernández
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se presentó en el recinto y, pasadas las 10:30, comenzó una exposición atravesada por cuestionamientos sobre su patrimonio, el ajuste económico y el rumbo del gobierno.
Un informe guionado
Manuel Adorni se sacó una foto en la Casa Rosada con el presidente, los ministros y el asesor Santiago Caputo para dar una imagen de fortaleza sin grietas antes de su intervención en la Cámara de Diputados. Algunas de estas figuras, entre ellas Javier Milei, incluso lo acompañaron al recinto.
Dicha intervención comenzó con una puesta en escena del gobierno, donde Adorni leía su informe de gestión, de 1936 páginas, mientras la bancada de La Libertad Avanza aplaudía y ovacionaba cada “logro” enunciado por el funcionario.
Sobre sus causas judiciales, se amparó en respuestas breves que se limitaron a remitir a información “reservada” o a expedientes judiciales en trámite. Se sostuvo inocente, negó todo y agradeció al presidente, sin que se le caiga la cara de vergüenza.
Lejos de ser un trámite institucional, la presentación se convirtió en un escenario de disputa donde el funcionario defendió la gestión del gobierno y buscó relativizar los cuestionamientos.
La presencia de Javier Milei en el recinto no pasó desapercibida: más que un gesto protocolar, funcionó como un mensaje político claro de respaldo en medio del escándalo.

Defensa cerrada del ajuste
Durante su exposición, Adorni sostuvo el rumbo económico del gobierno, reivindicando el ajuste fiscal como condición necesaria para estabilizar la economía.
En esa línea, defendió la reducción del gasto público, la política de recortes y el achicamiento del Estado, insistiendo en que se trata de medidas indispensables para “ordenar” las cuentas.
El funcionario sostuvo que: “Nuestro norte es innegociable. Pasamos la peor parte de la tormenta. La inflación continuará su camino a la baja, la actividad económica se está recuperando”.
Además de una cadena de mentiras, Adorni aprovechó para vanagloriarse sobre las reformas que llevó adelante el gobierno a principio de año y anunció decenas de nuevas reformas.
Sin embargo, evitó profundizar en el impacto social de esas políticas, que ya se traducen en caída del consumo, pérdida del poder adquisitivo y deterioro de las condiciones de vida.

Entre el discurso y la realidad
El contraste entre el discurso oficial y la situación social fue uno de los puntos más visibles.
Mientras Adorni defendía el ajuste como camino inevitable, los datos muestran un escenario marcado por el deterioro del consumo, el aumento de la pobreza y la precarización laboral.
La exposición funcionó más como una ratificación del rumbo que como un espacio de rendición de cuentas.

La lógica del blindaje
La presencia de Milei, el apoyo de todos sus ministros y la defensa cerrada del funcionario reflejan una dinámica que se repite: frente a las denuncias, el gobierno opta por cerrar filas.
Lejos de abrir instancias de investigación política, la estrategia parece orientada a sostener a los funcionarios cuestionados como parte de una lógica de cohesión interna.
Cuando un funcionario bajo sospecha responde con generalidades y recibe el respaldo explícito del presidente, lo que queda en evidencia no es fortaleza política, sino un mecanismo de blindaje.
La exposición de Adorni no aclaró las dudas: las confirmó. Y, frente a un gobierno que responde a las críticas con ajuste hacia abajo y protección hacia arriba, la pelea sigue siendo por algo básico: que quienes gobiernan rindan cuentas y que la crisis no recaiga, una vez más, sobre las mayorías.
Se espera que la sesión dure al menos 6 horas, donde ahora Manuel Adorni deberá responder las preguntas de los legisladores.
Ampliaremos.

