El conflicto docente de este 2026 en Córdoba deja una conclusión clara: la docencia salió a luchar y logró torcerle varias veces el brazo al gobierno. No conseguimos el 40% de recomposición salarial inmediata por el que veníamos peleando y necesitamos, pero sí obligamos a Llaryora a mejorar sucesivamente sus ofertas. Nada de lo conquistado fue voluntad del gobierno, aunque ahora quieran vender que ellos priorizan la educación: todo fue producto de la lucha.
Lucha por demás valiosa, si además se tiene en cuenta el contexto político y económico nacional, de ajuste profundo y de medidas reaccionarias como la reforma laboral, que en otras tantas cosas, busca limitar nuestro derecho a huelga y acciones sindicales.
Por eso, el balance más importante es político: Llaryora fue derrotado. Intentó imponer un ajuste con una oferta inicial de miseria, subestimando a la docencia, y terminó retrocediendo en cada instancia. Cambió el discurso, reconoció la legitimidad del reclamo, pero no le sirvió de mucho para apaciguar la bronca docente.
Pero no sólo el gobierno sale golpeado. También la conducción celeste de la UEPC termina este conflicto profundamente cuestionada. Durante todo el proceso actuó como sostén del gobierno, incluso el propio Cristalli se autodefinía como un “intermediario” entre el gobierno y la docencia, intentando hacer pasar propuestas que eran rechazadas masivamente en las escuelas. Recurrió a maniobras antidemocráticas, dio vuelta mandatos, militarizó la asamblea provincial y buscó desactivar la lucha cuando la docencia mostraba su mayor disposición a pelear.
La celeste, que siempre ha tildado y acusado a los discursos opositores de “ir en contra de la organización”, mostraron su verdadera cara antisindical: erosionaron la imagen del gremio con sus maniobras, llevaron policías de civil a las instancias de decisión, dejan pasar ofensivas gravísimas del gobierno en contra de las franquicias y acciones gremiales de los delegados, entre otras tantas prácticas que no hacen más que debilitar a la organización sindical.
En contraste con esto, la UEPC Capital logró ser un polo de referencia, mostrando que otro modelo sindical es posible y que con organización desde abajo, se puede hacer retroceder al gobierno. Y ha sido este norte, el que está logrando que suceda lo contrario a lo que sucedía en otros conflictos: hay más docentes con intención de afiliarse, de ser delegado escolar y de impulsar listas opositoras en el resto de la provincia.
Esto abre una perspectiva estratégica. La crisis de la conducción celeste, la consolidación de una nueva referencia y la experiencia de lucha de miles de docentes generan condiciones para disputar el sindicato a nivel provincial. No como un objetivo electoral aislado, sino como parte de una tarea más profunda: construir una herramienta sindical democrática, combativa y al servicio de la docencia.
Desde Alternativa Docente creemos que ese camino implica:
- fortalecer el cuerpo de delegados y la organización en cada escuela,
- defender la unidad de la docencia sobre la base de la movilización,
- superar tanto el conservadurismo burocrático como las salidas aisladas sin construcción real desde las escuelas,
- y dar una pelea integral: no sólo por salario, sino por la jerarquización de nuestra tarea docente y por otro modelo educativo.
Porque este conflicto también dejó claro que nuestra pelea no es sólo salarial. Lo que estuvo y sigue en discusión es mucho más profundo: el ajuste encubierto de la sobrecarga laboral y el deterioro de nuestras condiciones de trabajo, las reformas pedagógicas y educativas inconsultas, los cierres de cursos, los cambios en la jornada laboral docente y el intento de disciplinar a la docencia limitando su capacidad de organización.
Por eso, aunque el salario fue el punto de partida, la perspectiva es profundamente política: una disputa sobre qué educación queremos y qué lugar ocupa la docencia en la sociedad.
Las represalias, tanto del gobierno como de la conducción celeste, muestran una actitud defensiva, porque pudieron sentir la fuerza que tenemos cuando nos animamos a luchar.
Ahora el desafío es transformar esa fuerza en organización duradera, para que la próxima pelea nos encuentre más sólidos, más coordinados y en mejores condiciones para conquistar todo lo que nos corresponde y nos merecemos.
SIGAMOS FORTALECIENDO ESTA PELEA DESDE ABAJO
ALTERNATIVA DOCENTE

