Primer Campamento Nacional de La Zurda · 5, 6 y 7 de diciembre en La Plata
Se les acabaron las promesas. A nosotros, la paciencia
Somos la generación que conoce el capitalismo solo por sus crisis: la de 2008, la pandemia, los ajustes y ahora las guerras y el genocidio. Nuestros abuelos escucharon que con esfuerzo tendrían casa y auto. Nuestros viejos, que con un título tendrían un laburo estable. Y a nosotros hoy nos dicen que “nos vamos a acostumbrar” a vivir peor que ellos.
Mientras tanto, un puñado de megamillonarios acumula fortunas que no podrían gastar ni siendo eternos, y la mayoría de la población no tiene garantizado lo básico: comer, estudiar, curarse y tener un techo. La misma codicia que nos quita el futuro se lleva puesto el planeta: glaciares, ríos, montañas y mares convertidos en mercancía, y un calentamiento global que no es casualidad sino consecuencia de un modelo al que solo le importa ganar más y más guita.
Nos quieren resignados, aislados y pegados al celular, comprando el cuento de que la salvación es individual: criptomonedas, apuestas online, “educación financiera” de influencers. Falsas promesas de éxito fácil que terminan en frustración. Es la trampa perfecta para que nada cambie.
Pero se equivocan mal.

El mundo se está moviendo, y la juventud va al frente
Nos dijeron que nuestra generación era de derecha, pero la realidad los desmiente. Mirá todo lo que está pasando:
- En Europa, otoño en llamas. En Francia, los estudiantes secundarios y las universidades salieron a las calles contra el ajuste, la falta de recursos y el encarecimiento de todo. En España, la lucha por la vivienda sacudió el país. En Italia, las protestas estudiantiles se extienden en todo el país. En Bélgica, Portugal y Albania los pibes también se plantan, y en Alemania miles rechazan la vuelta del servicio militar. Y en todo el continente se convoca una huelga general el 20/11 contra la militarización y la guerra.
- En Estados Unidos, los pibes rebelados contra Trump, la guerra, el genocidio, el ICE y en defensa de todos los derechos.
- En Chile, otra vez, la juventud sale a la calle por la educación.
- En Brasil, la ultraderecha que se creía invencible terminó con Bolsonaro corriendo como rata.

No es una moda ni una casualidad: las rebeliones que vemos en vivo, al mismo tiempo, en todo el mundo no surgieron de la nada. Esta es la misma generación que se expresó masivamente en la lucha por Palestina libre, contra el genocidio más horroroso, que tomó universidades en EEUU, hizo huelgas en Italia y que movilizó en todos los países del mundo logrando romper el aparato mediático mundial sionista, revelando a los ojos del planeta que Israel es el victimario y no la victima.
Es la misma bronca, con distintos idiomas, contra el mismo sistema. Y en todos lados, cuando los pibes se organizan y se juntan con los trabajadores, se vuelven una fuerza imparable.

Y acá, ¿qué?
Acá ya sabemos lo que es ganar en las calles. Millones nos movilizamos en defensa de la universidad pública, la ciencia, la soberanía. Contra el ajuste, los decretos de Milei y la represión. Y todas las veces demostramos que tenemos una fuerza enorme y que les podemos ganar. Pero siempre nos encontramos con los cuidadores de la gobernabilidad: la CGT, las conducciones peronistas de sindicatos y centros de estudiantes que desmovilizan y ahora, encima, nos dicen que no se puede y que hay que esperar hasta votar en 2027.
Ese es el problema de fondo: la democracia de los ricos funciona hasta que molesta a los ricos. Nos piden votar cada dos años y confiar en que “las instituciones” nos van a cuidar. Pero los diputados llegan prometiendo una cosa y se dan vuelta como una media. Un presidente que dice venir a terminar con “la casta” gobierna rodeado de gente como Adorni que se arma una cascada en la casa, Karina que se lleva el 3% o el mismo Milei que estafa a miles de personas. Encima, se niega a cumplir una ley votada dos veces por el Congreso. Ninguna de las viejas instituciones funciona para nosotros. Necesitamos democratizar todo: que se nos escuche, que dejen de decidir siempre los mismos. Si el mundo lo movemos los laburantes, que seamos nosotros quienes decidimos hacia dónde ir.

Organizar la broca
Porque la bronca sola no alcanza. Y porque lo que viene depende de lo que hagamos ahora. La ultraderecha no crece porque la juventud se haya vuelto de derecha. Crece donde hay desilusión: donde gobiernos que se decían “progresistas” y prometieron un capitalismo con rostro humano terminaron cediendo ante los dueños de todo y dejaron todo igual, o peor. Esa decepción es el alimento de los monstruos. Y mientras no la reemplacemos por una esperanza real, mientras no construyamos una alternativa propia, los monstruos seguirán teniendo qué comer.
A nuestra generación nos toca dos tareas fundamentales, y no podemos elegir una sola si queremos ganar:
- Movilizarnos fuerte en las calles para que los fachos no avancen.
- Construir una alternativa política de izquierda, para que los que avancemos seamos nosotros: por salud, educación, trabajo, un mundo sano, tiempo, ¡vida!

Hacemos este campamento porque a esas dos tareas no las resuelve nadie por nosotros. Las resolvemos organizados, construyendo cara a cara, colegio por colegio, profesorado por profesorado, facultad por facultad. Junto a los pibes y las pibas de todo el país y del mundo.
Y unos días antes, el 14/11 tenemos la previa con la Jornada Mundial de Juventudes donde jóvenes de los 5 continentes y protagonistas de las principales luchas compartiremos nuestras experiencias y vamos a debatir cómo rescatamos el mundo de los ricos y sus guerras.
¿Qué vamos a debatir? ¿Qué queremos resolver?
No vamos a un campamento para escuchar: vamos a debatir, decidir y salir con un plan. Queremos resolver, entre todos y todas:
- Cómo organizarnos en cada colegio profesorado y universidad: centros de estudiantes democráticos, activos e independientes de gobiernos y autoridades, y cómo coordinarlos en todo el país.
- Cómo defender la educación pública y qué plan de lucha nos damos frente al ajuste de Milei y a los gobernadores.
- Cómo derrotar a la ultraderecha
- Cómo unir a los estudiantes con los trabajadores
- Qué aprendemos de las rebeliones del mundo: charlas con invitados e invitadas de distintos países que están protagonizando estas luchas, para intercambiar experiencias y tejer una red internacional contra la guerra, el ajuste y la ultraderecha.
- Cómo somos protagonistas de la transformación social y armamos entre todos un programa -nacional y mundial- que responda, junto a los laburante y sectores populares, a nuestras necesidades y demandas
- Cómo construir la alternativa política de izquierda
No sólo nos encontramos jóvenes, estudiantes secundarios, terciarios y universitarios de cada rincón de la Argentina. También participarán representaciones internacionales de jóvenes y dirigentes de organizaciones anticapitalistas y socialistas de todas partes del mundo.
Habrá charlas, talleres, actos, música y fiesta, porque la rebeldía también se celebra.

Si estás leyendo esto, te necesitamos
Te lo decimos con toda franqueza: si la juventud no se organiza, el futuro está cuestionado. Si nos quedamos en casa esperando, resignados, con bronca pero sin organización, la ultraderecha va a seguir ganando terreno y también todo lo que vendrá detrás de Milei: veinte años de ajuste, de universidades vaciadas, de salarios de miseria, de derechos que se pierden uno a uno. No es una amenaza: es lo que pasa cuando los de arriba no encuentran enfrente a nadie que los frene.
Pero también es cierto lo contrario. Los monstruos no son invencibles. Cada vez que se organizó la juventud,tuvieron que retroceder. Depende de nosotros. Si estas ideas te copan, si te preguntás “¿cómo se hace todo eso?”, ¡qué bueno que nos encontramos! Somos miles en todo el país y queremos juntarnos para hacernos fuertes.
El 5, 6 y 7 de diciembre, pibes y pibas desde La Quiaca hasta Ushuaia nos encontramos en La Plata para debatir, para cranear, para planear y para organizarnos.
Con nosotros tenés una trinchera para hacerlo.
¡Venite! ¡Sumate al Primer Campamento Nacional de La Zurda!



