El domingo 1° de noviembre se votará en Bariloche para elegir 15 convencionales constituyentes titulares y 15 suplentes, que tendrán 60 días para reformar la Carta Orgánica, el estatuto que rige la ciudad. El artículo 217 obliga a revisarla cada veinte años y la vigente se sancionó en enero de 2007. Se vota por sistema D’Hondt, pero con un piso proscriptivo para poder acceder a las bancas y dejar por fuera a fuerzas emergentes, como nuestro frente La Izquierda de los Trabajadores, PTS-MST.
El intendente Walter Cortés quiere una Carta Orgánica a su medida: una reforma reaccionaria para reducir al mínimo los concejales y votar todo por mayoría simple para gobernar sin oposición ni control social. Quiere decidir solo y de manera autoritaria para seguir ajustando al pueblo trabajador y gobernando para unos pocos.
Por eso tiene varias causas judiciales por escándalos en el Concejo, con aprietes y amenazas de muerte a concejales o asesores que no votan como él quiere, haciendo del Concejo una “zona liberada” para agredir a trabajadores, vecinos, concejales y a toda oposición.
El intendente no habla de lo que más preocupa: vivienda, defensa del ambiente, el basural o el transporte. Ni de tocar los bolsillos de los poderosos como planteamos. Hay que democratizar más, no menos. El 1° de noviembre, cambiá con La Izquierda de los Trabajadores, PTS-MST⤵️ https://t.co/RVGzdGMgYq
— Jorge Paulic 🇵🇸 (@JorgePaulic) October 13, 2026
Como se mueve por otros intereses, Cortés no habla de lo que más preocupa al pueblo, como el acceso real a la vivienda, la defensa del ambiente, el basural que privatizó a su antojo (un negociado por el que pagamos más de $4.000 millones al año) o cómo mejorar el transporte. Tampoco habla de apoyar la reforma del Art. 210 que plantean las organizaciones mapuches. Ni de tocar los bolsillos de los poderosos, como planteamos.
Mientras los políticos de siempre no proponen medidas concretas, que sirvan a los más precarizados, la juventud y el pueblo trabajador, con nuestro frente presentamos propuestas de fondo para cambiar por izquierda la ciudad.
Nos quieren hacer creer que transformar Bariloche en beneficio de las mayorías y no del 1% más rico, sería imposible. Pero podemos cambiar si nos movilizamos y tenemos un proyecto de izquierda, amplio y unitario, con un programa de fondo. Lograr bancas en esta elección nos permitirá pelear por medidas concretas para hacer posible lo necesario.

Una reforma a medida del intendente
Cortés dice que la Carta Orgánica sería “vetusta” y que “no le serviría a nadie”, pero es al revés: la Carta municipal tiene un carácter progresivo, al incluir la revocatoria de mandatos, los dos periodos y vuelta a trabajar, presupuesto participativo, plebiscito, defensa del medioambiente, reconocimiento de las comunidades, una mayoría especial para definir impuestazos y otros puntos.
Aunque muchos pueden resultar letra muerta si no garantizamos los mecanismos y el presupuesto para hacerlos realidad. O porque, para aplicarlos, hacen falta los dos tercios del total de integrantes del Concejo, como la revocatoria de mandato de un concejal o intendente corrupto, autoritario y patotero.
Con su lista naranja “Estamos Haciendo Bariloche”, aliado con el gobernador Weretilneck, como cómplices de la motosierra de Milei y el FMI, Cortés plantea reducir el Concejo al mínimo: de 11 a solo 7 bancas. La excusa sería gobernar con “menos trabas”, pero en realidad busca hacerlo sin control.
Quiere revertir puntos progresivos para concentrar poder y aspira a una votación que plebiscite su mandato, superando su debilidad de origen, dada la bajísima votación de 2023 que lo dejó en minoría.
Bariloche: con $204 mil millones, no hay problema de plata
Según el intendente “con menos políticos” habría “más obras”, como si el problema fuese achicar gastos. Lo dice quien tiene una enorme cantidad de asesores y gente puesta a dedo de su sindicato. Y pretende un Concejo que sea una escribanía que le avala todo a libro cerrado.

Además, es mentira que el problema sea de plata: la ciudad cuenta con un multimillonario presupuesto, de $203.851 millones al año -son ¡casi $17.000 millones al mes!- y el Concejo cuesta solo el 2.4% de ese presupuesto total. Cortés es el intendente menos votado de la historia: en 2023 sacó el 19,6% de los votos, solo el 12% del padrón, y apenas 3 de los 11 concejales le responden.
No consiguió los votos para subir 31,9% el módulo fiscal (tasas e impuestos), vetó el pase a planta de 400 municipales y la justicia le anuló el referéndum con el que quería plebiscitarse, pese a gastar $120 millones en esa campaña.
A eso se suma una denuncia penal por sobreprecios de hasta el 100% al comprar maquinaria incluso usada, otras causas por violencia de género contra trabajadoras municipales y una condena por la que el pueblo pagó $1,3 millones de multa, con Cortés obligado a hacer cursos de género y a tener que filmar sus reuniones con municipales…
Necesitamos más democracia, no menos
Si en verdad quisieran “ahorrar”, proponemos acabar con los privilegios: que el intendente, concejales y funcionarios políticos cobren como una directora de escuela (art. 49). Hoy un concejal cobra $6 millones mensuales y un municipal, $1.200.000, sin estabilidad.
El intendente gana un sueldazo, pero no informa cuánto, pese a que lo exige la Carta Orgánica (art. 18). Además, cobra por el sindicato, al seguir atornillado al sillón hace 36 años, lo que tampoco está permitido (art. 48).
Para que más fuerzas estemos representadas, el artículo 32 fija un representante en el Concejo cada 10.000 habitantes y que se ajuste el número según el último censo. Incluso debería haber 15 bancas como mínimo para garantizar la mayor pluralidad, sin piso proscriptivo. Esa representación debe acompañar el crecimiento real de la ciudad, no recortarse.
Rechazamos además el poder de veto (art. 45), que permite al intendente actuar como monarca y anular lo que votan los concejales, una audiencia pública u otras formas de participación. Defendemos el artículo 101, que exige los dos tercios para subir las tasas e impuestos. Proponemos audiencias públicas vinculantes (art. 164) e iniciativa popular sin trabas burocráticas (art. 161).
Algunas de nuestras propuestas
Vivienda. Declarar la emergencia habitacional y un plan de viviendas populares, recuperando tierras y financiado con impuestos progresivos a la gran propiedad y a las viviendas ociosas. La Carta promete acceso a la vivienda, pero es papel mojado: la Mesa de Barrios Populares denuncia que el Instituto de Tierra y Vivienda no ejecutó las metas de 2024 y 2025 (con $6.388 millones presupuestados) y que se repite este año, con $6.779 millones presupuestados. La tierra y la vivienda deben cumplir una función social, no servir a la especulación.
Ambiente. Defendemos el artículo 175, que reconoce el derecho a un ambiente sano, hoy pisoteado por los negocios inmobiliarios y turísticos. Proponemos eliminar el artículo 94, que habilita vender por referéndum inmuebles municipales con costa de lago, porque deben ser públicas, sin venta, privatización ni concesión. Y planteamos una solución urgente y real al basural, cerrando el vertedero.
Juventud y trabajo. Shock de trabajo genuino y Primer Empleo Joven sin precarización, becas y boleto educativo gratuito y jornada de 6 horas que deje tiempo para estudiar, hacer cultura y recrearse. Trabajar menos para trabajar todos, con igual salario. A las y los municipales, pase a planta a los 6 meses (excepto planta política) y fin de contratos y monotributos precarios.
Comunidades. Apoyamos la reforma del artículo 210 elaborada por las organizaciones mapuches porque reconoce su preexistencia como pueblo, el genocidio sufrido, los derechos de la Mapu, porque eleva el mapuzungun a lengua oficial y plantea una reforma realmente intercultural.
Transporte. Municipalizarlo bajo gestión y control de trabajadores y usuarios, para decidir recorridos, ramales, frecuencias y paradas; acabar con los tarifazos y contar con unidades inclusivas.
Por qué votar a La Izquierda de los Trabajadores, columna 7
Ante un intendente que quiere gobernar sin control y los políticos de siempre que hablan generalidades, queremos cambiar, pero por izquierda. Por eso llamamos a votar al Frente La Izquierda de los Trabajadores PTS-MST, con Alhue Gavuzzo y Jorge “Jure” Paulic, la lista que acompañan Myriam Bregman, Cele Fierro, Alejandro Bodart y Nicolás del Caño.
En 2025 la izquierda sacó el 4,7% en la ciudad: con un piso del 5%, cada voto cuenta para que logremos tener bancas en la Convención y defender estas banderas. El 1° de noviembre, sumá tu voto a los únicos que nunca gobernamos. Marcá la columna 7 en la boleta única de papel.


