La causa por presunto enriquecimiento ilícito contra el jefe de Gabinete suma nuevas pruebas determinantes que exponen la falsedad de sus declaraciones patrimoniales. La martillera Natalia Rucci y su esposo Marcelo Trimarchi se presentaron ante el fiscal federal Gerardo Pollicita y desmintieron las justificaciones de Manuel Adorni sobre la compra de su lujoso departamento en el barrio de Caballito.
Ambos testigos confirmaron que el inmueble tenía un valor de mercado inmensamente superior al monto que el funcionario dejó asentado en los papeles oficiales. La propiedad llegó a estar publicada en U$S 375.000 y los especialistas calcularon que su precio real de venta rondaba los U$S 345.000 gracias a las costosas refacciones que se le habían realizado. Resulta completamente sospechoso que la operación final se haya escriturado por apenas U$S 230.000.
El esquema de financiamiento utilizado para esta adquisición suma aún más dudas sobre el verdadero origen de los fondos y expone un entramado orquestado a la medida del poder. El exvocero presidencial aportó únicamente U$S 30.000 en efectivo al momento de la firma y el saldo restante de U$S 200.000 fue financiado a través de una hipoteca dividida en doce cuotas sin ningún tipo de interés. La propia martillera Rucci calificó esta modalidad como una práctica totalmente inusual y muy poco frecuente dentro del sector inmobiliario. Ningún vendedor acepta congelar una deuda millonaria en dólares a un año de plazo sin cobrar un recargo financiero. Este beneficio extraordinario deja al descubierto un acuerdo espurio disfrazado de operación de compraventa habitual.
Toda esta transacción fraudulenta fue articulada por Pablo Feijoo, quien es el hijo de una de las dos jubiladas que figuraban como dueñas de la propiedad y que terminaron otorgándole el insólito crédito a la familia Adorni. Este hombre actuó como el nexo central entre las vendedoras y el alto funcionario del gobierno. La justicia comprobó que la martillera le ofreció la vivienda a Feijoo y este le respondió rápidamente que ya contaba con un interesado firme, rechazando cualquier otra oferta.
Los investigadores citaron a este intermediario para que entregue su teléfono celular y toda la documentación vinculada a la propiedad para demostrar cómo se armaron los papeles con el fin de ocultar el patrimonio real. El desfile por los tribunales de Comodoro Py continuará con la citación de los contratistas que realizaron refacciones en las propiedades del funcionario para seguir sumando evidencias.
Frente a este nivel de incriminación absoluto y con todas las pruebas sobre la mesa, Adorni ya debería haber presentado su renuncia indeclinable. Lejos de dar un paso al costado, el jefe de Gabinete redobla la apuesta de manera cínica y utiliza sus redes sociales para provocar asegurando que es inocente de cualquier hecho de corrupción. Esta actitud desafiante choca de frente con la realidad judicial y lo convierte en un ruido insoportable para la propia interna del oficialismo. Mientras el presidente Javier Milei y su hermana Karina deciden jugarse un pleno para sostener su figura, varios integrantes del elenco libertario exigen su separación inmediata al ver cómo el relato contra la casta se desmorona.
La permanencia de Adorni en su cargo confirma la verdadera naturaleza de este gobierno, el cual se complica en su propia podredumbre al proteger a un funcionario sucio que justifica una vida de lujos a costa del ajuste sobre el pueblo trabajador.

