Bausili en problemas. El Gobierno no logra blindar al Banco Central

El oficialismo tuvo que aceptar modificaciones en el Senado para avanzar con la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. El cambio más sensible reduce la mayoría necesaria para remover a su presidente. Pero detrás de la disputa parlamentaria hay una pregunta mucho más concreta: ¿qué hicieron Milei, Caputo y Bausili con las reservas de oro de Argentina?

La Casa Rosada tuvo que ceder

El Gobierno llegó al Senado con la intención de aprobar una reforma de la Carta Orgánica del Banco Central que, entre otros cambios, establecía una mayoría agravada para remover a su presidente, Santiago Bausili. La falta de votos obligó al oficialismo a negociar con sus aliados y modificar ese punto.

La iniciativa volverá ahora a Diputados. El episodio muestra las dificultades del Gobierno para imponer sin modificaciones su programa económico en el Congreso.

Pero hay una cuestión que debería estar en el centro de cualquier discusión sobre el Banco Central: antes de blindar a su presidente, habría que exigirle que explique qué hizo con las reservas del país.

El oro que nadie termina de explicar

Desde 2024 el Gobierno trasladó parte de las reservas de oro del Banco Central al exterior sin informar públicamente la cantidad exacta, el destino ni el propósito de la operación.

Cuando Bausili concurrió al Senado, afirmó que los lingotes estaban en Suiza y que la operación había sido auditada. Sin embargo, la Auditoría General de la Nación aclaró que el análisis sobre la trazabilidad de esas reservas todavía no había concluido debido a las demoras del propio Banco Central en entregar información.

La contradicción no es menor. La AGN posteriormente ubicó las reservas en Londres, mientras que desde el peronismo denunciaron que Bausili había faltado a la verdad ante el Senado.

Y hay algo todavía más grave: informes publicados en septiembre señalan que las operaciones realizadas con el oro podrían haber provocado pérdidas de alrededor de US$1.000 millones. La AGN reclamó explicaciones sobre las operaciones y sus resultados.

¿Dónde está el oro? ¿Por qué fue enviado al exterior? ¿Quién decidió la operación? ¿Qué rendimiento produjo y quién asumió las pérdidas? Son preguntas elementales sobre un activo que pertenece al conjunto de la sociedad argentina.

Un Banco Central al servicio de quién

La reforma oficialista tampoco es neutral. Entre sus cambios está la reducción de los objetivos del Banco Central, concentrándolos en la preservación del valor de la moneda y dejando en segundo plano objetivos vinculados al empleo, el crecimiento y la estabilidad financiera.

El Gobierno presenta esto como parte de su programa de estabilidad monetaria. Pero la discusión es mucho más profunda: ¿para quién funciona el Banco Central y al servicio de qué intereses debe estar?

No se trata de defender un Banco Central sometido a los gobiernos de turno ni una institución manejada a puertas cerradas por funcionarios y banqueros. Se trata de discutir quién controla los recursos financieros estratégicos del país.

Un Banco Central bajo control público y de los trabajadores

El Banco Central debería estar al servicio de las necesidades sociales y productivas, no de la especulación financiera. Eso implica control público efectivo y participación de los trabajadores, con información completa y accesible sobre las reservas, operaciones financieras, movimientos de oro y decisiones monetarias. También debería orientar el crédito hacia la producción, la vivienda y el desarrollo tecnológico, en lugar de priorizar los negocios financieros.

Las reservas nacionales no pueden utilizarse como garantía o instrumento de negocios financieros sin conocimiento y control social. El oro argentino debe permanecer bajo control soberano, con trazabilidad pública y auditoría independiente.

Y los responsables de cualquier operación que haya perjudicado al patrimonio público deben responder ante la Justicia.

Primero que expliquen el oro

El Gobierno pretende reformar el Banco Central mientras su presidente todavía tiene explicaciones pendientes sobre una parte estratégica de las reservas.

No alcanza con modificar una mayoría parlamentaria para remover a Bausili. Lo que hace falta es abrir las cuentas del Banco Central y conocer toda la ruta del oro argentino.

Porque mientras Milei habla de soberanía cuando le conviene y utiliza las Malvinas como bandera política, su Gobierno mantiene fuera del país una parte de las reservas de oro y existen contradicciones oficiales sobre dónde están y qué ocurrió con ellas. La propia AGN todavía no pudo cerrar la auditoría sobre su trazabilidad.

La discusión, entonces, no es solamente si Bausili debe ser removido con dos tercios o por mayoría absoluta. La pregunta es quién controla el patrimonio financiero de la Argentina.

Queremos un Banco Central público, transparente y bajo control de sus trabajadores y de la sociedad; reservas destinadas a defender las necesidades del pueblo y no a garantizar negocios financieros; y una investigación hasta las últimas consecuencias sobre el oro.

Que aparezcan los lingotes. Que se abran las cuentas. Que expliquen cada operación. El oro es del pueblo argentino, no de Milei, Caputo ni Bausili.

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