Milei en la ONU. Entre el humo con Malvinas y la indiferencia de Trump

El discurso de Javier Milei en la ONU, el uso de Malvinas y la indiferencia de Donald Trump

Javier Milei se subió al atril de la Asamblea General de la ONU para sobreactuar un reclamo soberano por las Islas Malvinas, una jugada que busca tapar el desastre interno y justificar la represión en las calles de nuestro país. Todo esto ocurrió mientras la comitiva oficial mendigaba, sin ningún tipo de éxito, una reunión a solas con Donald Trump. Sin recibir ni por asomo el trato de líder global que fue a buscar, el mandatario argentino tuvo que conformarse con aplaudir desde una silla la agenda de saqueo regional que la ultraderecha impulsa bajo el paraguas del llamado Escudo de las Américas.

El show en la ONU

La intervención del presidente argentino en la 81º Asamblea General de las Naciones Unidas fue un verdadero compendio de sus obsesiones ideológicas y de su sumisión total a los dictados de Washington.

Fiel a su estilo provocador y dogmático, arrancó su discurso insultando directamente al organismo internacional. Si bien las Naciones Unidas funcionan históricamente como un instrumento al servicio de las potencias imperialistas, el ataque de Milei no buscó denunciar esa desigualdad o defender a los pueblos oprimidos. Por el contrario, su crítica fue un berrinche por ultra derecha: acusó a la ONU de haberse convertido en un “leviatán burocrático” y en “un nido de parásitos” que se dedican a promover el extremismo ambiental, la inmigración descontrolada y las llamadas agendas de género.

Durante su larga alocución, ratificó su subordinación incondicional hacia los Estados Unidos y el Estado de Israel, justificando y apoyando abiertamente el genocidio que se está llevando adelante contra el pueblo palestino.

Esa genuflexión política y militar ante el imperialismo funcionó como preámbulo para una brutal ofrenda económica. Cumpliendo con su papel de gerente de los intereses extranjeros, Milei ofreció el territorio argentino como una zona de sacrificio para el desarrollo de la Inteligencia Artificial. En un mensaje directo a los grandes monopolios tecnológicos de Occidente, prometió que la Argentina será la vanguardia de la libertad, poniendo a disposición la energía y los minerales críticos del país. Todo esto bajo un régimen de nula regulación preventiva, con beneficios fiscales escandalosos y responsabilidad limitada para las corporaciones. Básicamente, se trata de una entrega absoluta de nuestros bienes comunes disfrazada de supuesta innovación tecnológica.

Un patriotismo de cartón

El plato fuerte de su discurso llegó cuando volvió a referirse sobre la causa Malvinas, intentando mostrarse como un defensor acérrimo de nuestros derechos territoriales. Milei cuestionó la hipocresía de las Naciones Unidas por mirar hacia otro lado frente a la ocupación británica y denunció el avance del proyecto petrolero Sea Lion en la Cuenca Malvina Norte. Hasta se animó a señalar que el principio de libre determinación de los pueblos no aplica en las islas porque se trata de una población implantada por una potencia ocupante.

Sin embargo, este repentino patriotismo es bastante mentiroso. Resulta completamente cínico golpear la mesa reclamando por las Malvinas mientras, al mismo tiempo, el gobierno le entrega el control de la economía nacional al Fondo Monetario Internacional y a las empresas transnacionales. Gritar contra Inglaterra en Nueva York no borra el hecho de que su modelo económico está diseñado a la medida de las potencias extranjeras que saquean nuestras riquezas cotidianamente.

Soberanía para tapar la represión

El presidente vuelve a esconderse cobardemente detrás de la causa Malvinas para tapar el desastre económico que su gobierno está generando en todo el país. Esta cortina de humo tiene un fin bastante peligroso, el cual pasa por intentar hacer avanzar leyes completamente regresivas en el Congreso.

Con el pretexto de defender la soberanía, el oficialismo libertario impulsa una nueva legislación mal llamada de “defensa nacional“, un proyecto que no defiende a la Argentina de ninguna amenaza externa. Su verdadero objetivo es reforzar de manera brutal el aparato represivo del Estado, otorgándole más poder de fuego y facultades de inteligencia a las Fuerzas Armadas.

Te pude interesar: Malvinas como excusa La ley de Milei que amplía el aparato represivo

Lo que buscan es habilitar una verdadera cacería de brujas contra los sectores opositores. La maniobra busca extender las definiciones legales para que cualquier huelga, movilización u organización de resistencia contra el violento ajuste antiobrero caiga bajo el ridículo y gravísimo rótulo de terrorismo.

La indiferencia del jefe

La realidad sobre el verdadero peso de Milei en el escenario internacional quedó expuesta en los pasillos de las Naciones Unidas. El objetivo de máxima de toda la gira presidencial era conseguir la tan ansiada foto a solas con Donald Trump, un capricho personal del libertario para validar su imagen. Pero la geopolítica le dio un golpazo de humildad. El mandatario republicano lo ignoró olímpicamente en su agenda de reuniones bilaterales.

Para sumar más humillación al panorama, Trump prefirió sentarse a negociar nada menos que con el primer ministro británico, Andy Burnham, y con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez.

El encuentro entre Trump y el funcionario inglés demuestra el lugar que ocupa nuestro país. El magnate norteamericano utilizó la cuestión Malvinas como una herramienta de chantaje, pasándole factura al Reino Unido por no haber apoyado lo suficiente sus aventuras militares en Medio Oriente y por negarse a aumentar los presupuestos de defensa de la OTAN. La soberanía argentina es para Trump una moneda de cambio en su mesa de negocios con Europa y Milei ni siquiera fue invitado a presenciar esa partida.

Como único consuelo, el gobierno argentino tuvo que conformarse con una charla de pasillo de un par de minutos con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.

El patio trasero

El único momento en el que Milei logró respirar el mismo aire que su gran referente político fue durante la sesión extraordinaria del llamado Escudo de las Américas. Se trata de un foro que reúne a mandatarios y dirigentes de la ultraderecha regional, diseñado exclusivamente a la medida de los intereses estratégicos de la Casa Blanca.

Allí, frente a figuras como el paraguayo Santiago Peña y la peruana Keiko Fujimori, Trump dejó en claro cómo funciona la nueva versión de la vieja Doctrina Monroe. Sin ningún tipo de tapujos y con una prepotencia imperialista alarmante, el magnate exigió frenar la influencia de potencias hostiles en el continente y sentenció que los bienes comunes de la región deben permanecer bajo la órbita y el control de los Estados Unidos.

Milei, actuando como un alumno obediente, se limitó a escuchar y aplaudir desde su silla. El gobierno libertario se prepara para anunciar un paquete multimillonario de infraestructura y energía destinado casi con exclusividad a facilitar la extracción y la rápida exportación de nuestros recursos estratégicos hacia el mercado norteamericano. A cambio de ofrecer el país en bandeja, el presidente argentino apenas recibió una tibia mención al pasar, cuando Trump recordó vagamente ante el auditorio que habían tenido una gran victoria electoral en la Argentina hace un tiempo.

Mendigando dólares

Con la frustración a cuestas por el enorme desaire de su jefe político, el resto de la agenda del presidente en Nueva York se reduce a lo que nos tiene acostumbrados. Un recorrido por las cuevas del establishment financiero para mendigar algún tipo de respaldo.

Sus próximos pasos incluyen reuniones con lobbistas del libre mercado, como Roberto Salinas, directivo de la Atlas Network en América Latina, y el economista español Xavier Sala i Martin. Luego continuará su gira intentando seducir inversores en una conferencia organizada por la Fundación Federalismo y Libertad junto a las autoridades del Citibank. Finalmente, el derrotero terminará con una cena a puertas cerradas en el exclusivo Consejo de las Américas, acompañado por la presidenta del Counsil of the America, Susan Segal y un puñado de grandes empresarios multinacionales a los que intentará convencer de que el ajuste brutal que sufren los argentinos es el camino correcto para garantizar sus futuras ganancias.

Ni yanquis ni ingleses

El saldo definitivo que deja este nuevo y costoso viaje es el de un país que es arrastrado a ponerse de rodillas ante los dueños del mundo. El gobierno nacional intenta constantemente encubrir su política de entrega utilizando un falso discurso malvinero como una inmensa cortina de humo. El objetivo final es ocultar el ajuste que golpea a los trabajadores todos los días y, al mismo tiempo, aceitar los engranajes de la represión estatal para callar a quienes reclaman.

Es necesario decirlo con todas las letras. La soberanía de una nación no se defiende hambreando a su propio pueblo. Tampoco se construye entregándole el futuro, la energía y los recursos estratégicos al Fondo Monetario Internacional y a las grandes corporaciones estadounidenses. La verdadera defensa de nuestro territorio, de nuestro trabajo y de nuestra dignidad exige romper definitivamente con las cadenas de la dependencia económica y política. El camino es claro y no acepta medias tintas. Fuera los ingleses de Malvinas. Fuera los yanquis de toda América Latina.

Otras noticias

Somos un medio de y para los trabajadores
No tenemos pauta ni aportes de empresarios

Si valorás nuestra voz, sumate a bancarla

Colaborá con nosotros