En mínimos históricos. El consumo de carne vacuna se desploma

El informe de CICCRA sobre el desplome histórico en el consumo de carne vacuna y el aumento de las exportaciones

La figura del asado de los domingos hace tiempo que se viene difuminando de la mesa de los argentinos, pero bajo la gestión de Javier Milei, la caída ha tomado tintes trágicos. Mientras que el presidente busca falsear la realidad con defensas inverosímiles sobre una supuesta reactivación del consumo, llegando al extremo de postear imágenes generadas con Inteligencia Artificial para mostrar shoppings atestados de gente, la realidad de las heladeras cuenta una historia muy distinta y dolorosa.

El último informe[i] de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) acaba de confirmar un desastre previsible. El consumo de carne vacuna por persona se hunde, el producto se encarece brutalmente en los mostradores y, paradójicamente, el gobierno celebra el aumento de las exportaciones a costa del hambre interno.

Casi 5 kilos menos por persona

Según los datos de CICCRA, en el mes de agosto, el consumo de carne vacuna por habitante exhibió una caída del 9,5% interanual. Esto significa que el promedio móvil de los últimos doce meses se ubicó en apenas 46 kilos anuales por persona, lo que se traduce en una pérdida directa de 4,9 kilos de carne per cápita en comparación con agosto del año pasado.

Esta malaria en los mostradores tiene un correlato en el volumen total de ventas. Durante los primeros ocho meses del 2026, el mercado doméstico apenas pudo absorber 1,377 millones de toneladas de res con hueso, marcando una profunda contracción del 11,3% (unas 175.600 toneladas menos que en el mismo período de 2025).

Ante esta imposibilidad de acceder a la carne vacuna, las familias se ven obligadas a cambiar drásticamente sus hábitos, volcándose hacia alternativas que resultan más económicas como el pollo o el cerdo, tal como reconocen los propios carniceros en el mostrador.

Precios por las nubes y una crisis ganadera histórica

La principal barrera entre la carne y la mesa de los trabajadores sigue siendo el precio. A pesar de que en agosto el rubro de carnes y derivados tuvo un leve aumento mensual del 0,2%, la acumulación interanual alcanzó un salto del 42,3%, superando con creces al Índice de Precios al Consumidor (IPC) general que se ubicó en 33,7%.

El ensañamiento con el bolsillo del laburante es aún peor cuando se miran los cortes vacunos más demandados, los cuales escalaron por encima de la barrera del 50% interanual: la carne picada común subió un 52,7%, el asado un 52,1%, el cuadril un 51,9% y la nalga un 50%. Incluso la caja de hamburguesas congeladas sufrió un aumento del 56,6% en el último año.

Este encarecimiento es el resultado de una menor disponibilidad de hacienda. La industria frigorífica atraviesa una parálisis preocupante, ya que en agosto se faenaron solo 1,011 millones de cabezas, lo que representa una caída del 12,9% frente a 2025 y se consagra como el undécimo agosto con menor cantidad de animales faenados de los últimos 47 años.

Referentes del sector, advierten sobre la gravedad estructural de este fenómeno, señalando que el país perdió unas 500.000 cabezas de ganado y que los mataderos están faenando vacas preñadas en lugar de devolverlas al campo para cría, priorizando el negocio rápido de vender por kilo para exportar a China.

La paradoja libertaria: platos vacíos, exportaciones en alza

Mientras el mercado interno se desangra, el gobierno de Milei surfea una ola exportadora que muestra cuáles son las verdaderas prioridades de su modelo. En los primeros ocho meses de 2026, las exportaciones de carne vacuna crecieron un 6,5% interanual, sumando un total de 567.400 toneladas de res con hueso despachadas al exterior. Esta tracción externa estuvo fuertemente impulsada por el aumento de ventas hacia Estados Unidos, apalancadas por una oportunidad generada a partir de la cuota otorgada por dicho país a finales de 2025.

El negocio que armó el oficialismo se entiende fácil y se sufre a diario en la mesa de los hogares. Ocurre que la producción total de carne cayó un 6,8% en el año (con 1,944 millones de toneladas producidas),pero como se destina más porcentaje a la exportación, el volumen que queda disponible para los argentinos se reduce drásticamente, encareciendo aún más el producto final.

Toda esta situación es el libre mercado regulando hacia arriba, garantizando ganancias récord en dólares para un puñado de sectores exportadores mientras millones de trabajadores deben tachar el asado de sus vidas, pagando con sus propios platos vacíos el costo de la miseria planificada.


[i] https://ciccra.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/Inf-No-307-2026-agosto.pdf

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