Trabajadores desprotegidos. Casi la mitad no tiene aportes

El informe sobre la desprotección laboral y el porcentaje de trabajadores sin aportes jubilatorios en la era Milei

No es ninguna novedad afirmar que los trabajadores la están pasando mal. Durante estos años de gestión libertaria, esa realidad se ha profundizado hasta volverse insoportable. Las promesas discursivas del gobierno de Milei se diluyen con el paso de los meses, y lo único tangible es una crisis feroz ocasionada, lógicamente, por un programa económico que prioriza el ajuste sobre el bienestar de llegar a fin de mes. A casi tres años del inicio de este gobierno, las consecuencias son alarmantes, y la desprotección laboral emerge como una de las heridas más profundas en la vida de los trabajadores.

Tal vez, una de las pocas variables que ha experimentado un crecimiento sostenido durante esta administración es la informalidad laboral. Según el “Dossier trimestral N°8 sobre condiciones del trabajo[i] elaborado por el Instituto Argentina Grande (IAG), basado en microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC y registros del SIPA, el panorama es desolador: el 45,2% de los trabajadores en Argentina padece desprotección laboral. Es decir, casi la mitad del universo laboral realiza sus tareas sin aportes jubilatorios, sin estabilidad, sin antigüedad reconocida y sin estructura propia.

El quiebre en la dinámica del empleo

El informe del IAG advierte sobre un profundo desequilibrio en el mercado laboral argentino. Sobre una población económicamente activa proyectada en 22,5 millones de personas, el mapa se divide entre 5,7 millones de asalariados informales y 5,6 millones de cuentapropistas (de los cuales 3,4 millones no facturan). En contraste, apenas 9,6 millones corresponden a asalariados registrados (6,6 millones en el sector privado y 3 millones en el ámbito estatal).

El estudio destaca un importante quiebre en la dinámica del empleo desde el inicio de la actual gestión. Si se observan los últimos dos años, se registraron 626.000 nuevos puestos desprotegidos, mientras que en simultáneo se perdieron 56.000 empleos privados protegidos y 212.000 empleos públicos.

Más grave aún, los 350.000 nuevos ocupados que se volcaron al mercado desde 2024 lo hicieron íntegramente en tareas precarias o changas, confirmando que la tan prometida “reconversión laboral” no existe.

El “desempleo blue

Para graficar la crisis, el relevamiento introduce un concepto interesant: el “desempleo blue”. Este indicador busca medir la desocupación encubierta, identificando a aquellas personas que buscan empleo activamente, pero trabajan muy pocas horas en la semana (o ninguna) y lo hacen dentro de una actividad precaria o desprotegida.

Mientras la tasa de desempleo oficial se ubica en el 7,8%, al sumar el “desempleo ampliado” (7,7%), el desempleo blue se dispara al 15,5% en el primer trimestre del año, alcanzando su valor más alto desde el cambio de gobierno. Este indicador aumentó 1,5 puntos porcentuales respecto al mismo período de 2024, reflejando a una masa creciente de argentinos obligados a sobrevivir de changas mientras intentan conseguir un trabajo formal.

Jóvenes, mujeres y adultos mayores: los más golpeados

El impacto del ajuste libertario no es uniforme, ensañándose particularmente con los sectores más vulnerables del mercado laboral:

  • La juventud arrinconada: Los jóvenes de 18 a 26 años son el grupo más perjudicado. En dos años, su tasa de desprotección saltó del 53,4% al 61,6%. Desaparecieron 160.000 puestos formales para este rango etario, con especial impacto en el sector comercio (donde se perdieron 88.525 puestos protegidos, un 43% menos) y en la construcción (-9.896 puestos, una caída del 30%). Como consecuencia, el desempleo blue juvenil trepó al 27,7%, más de 10 puntos por encima del promedio general.
  • Brecha de género en alza: La desprotección creció con mayor fuerza entre las mujeres, cuyo volumen en el sector privado desprotegido aumentó un 14,1% en dos años, superando el incremento del 9,33% registrado en varones. Esto se agrava por el deterioro salarial en rubros altamente feminizados, como salud y educación (cuyos salarios cayeron entre un 9% y un 36%). Esto impulsó la brecha salarial horaria de género a un récord desde el cambio de gestión: una mujer ganó un 10% menos que un hombre por cada hora de trabajo. Un dato revelador es que la formación universitaria actúa como un factor igualador y atenuante, ya que la tasa de desprotección para personas con título universitario completo cae drásticamente al 18% para ambos géneros.
  • Jubilados forzados a volver a trabajar: Entre las personas de 66 años o más, la masa de activos creció un 14% en los últimos dos años. Los haberes miserables obligan a los adultos mayores a reinsertarse en el mercado laboral mediante tareas precarias de pocas horas, llevando el desempleo blue en jubilados a un triste récord del 12,6%.

Los datos del IAG son una prueba irrefutable del daño estructural que el modelo de La Libertad Avanza le está infligiendo al pueblo trabajador. En todo este tiempo, lo único que garantiza el gobierno de Javier Milei es la consolidación de un escenario de precarización extrema, destruyendo empleos de calidad para asegurar las ganancias de unos pocos y confirmando, mes a mes, su profundo carácter anti-obrero.


[i] file:///C:/Users/Redaccion/Downloads/diseno-dossier-n-8-la-desproteccion-laboral-llega-al-45.pdf

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