Detengamos el robo imperialista del petróleo y la recolonización de Venezuela

Declaración Política de Marea Socialista y la Liga Internacional Socialista (LIS)

Se acaba de hacer público un terrible acuerdo entre EE.UU. de Trump y el gobierno de Delcy Rodríguez y el PSUV, que significa una entrega total de los recursos petroleros del pueblo venezolano mal denominado por algunos como un “acuerdo histórico”, cuando en realidad es una especie de confiscación masiva de recursos venezolanos. El acuerdo, o mejor dicho, el robo directo contra el pueblo de Venezuela, supera largamente otros acuerdos entreguistas y medidas antipopulares realizadas hasta la fecha por el gobierno venezolano. Para la clase trabajadora, los sectores populares y la mayoría del pueblo, parece no haber fin a la seguidilla de malas noticias, ni a la aplicación de políticas abiertamente nefastas para sus condiciones de vida y de trabajo. Por eso es necesario ubicar este nuevo y escandaloso salto en la dependencia del país, en lo sucedido en todo el período anterior.

Durante más de una década, el régimen encabezado por Nicolás Maduro emprendió un proceso sistemático de recortes y liquidación de conquistas fundamentales de la clase que sostiene la economía del país. Para saldar y encubrir las brechas de la corrupción, el desfalco astronómico y un endeudamiento ilegítimo y fraudulento, Maduro y su cúpula liquidaron el salario, las prestaciones sociales, la negociación colectiva, las pensiones y jubilaciones, conduciendo a la ruina a la educación y la salud públicas.

Esta política de despojo no podía ejecutarse sin una brutal violencia de Estado. Vino acompañada del encarcelamiento de dirigentes sindicales, activistas políticos de todas las tendencias y disidentes, así como de la persecución incansable a la izquierda opositora. El resultado ha sido miles de trabajadores y prisioneros políticos hacinados en las cárceles venezolanas, bajo violaciones flagrantes al debido proceso y a los derechos humanos.

Resulta indispensable refrescar la memoria en un contexto donde la dinámica de los acontecimientos busca sofocar la conciencia. No podemos permitir que se justifique lo injustificable ante los ojos de los sectores populares nacionales e internacionales: el cuadro actual es de un entreguismo, sumisión, pérdida de soberanía y saqueo imperialista inéditos, acordado por todas las cúpulas con los EEUU y Trump.

El secuestro de Maduro y el negocio colonial del «acuerdo histórico»

Tras los bombardeos del pasado 3 de enero y el secuestro de Nicolás Maduro a manos de los represores globales e imperialistas estadounidenses (en un escenario agravado por las trágicas consecuencias del terremoto del 24 de junio), asistimos al anuncio del pretendido «acuerdo histórico» entre el gobierno tutelado de la «presidenta encargada» Delcy Rodríguez y la administración de los EE. UU.

El «negocio» anunciado por la Casa Blanca, ratificado por Delcy Rodríguez y respaldado sumisamente por la Dirección Nacional del PSUV, entrega el control de gran parte de las reservas petroleras de Venezuela a la potencia norteamericana y a sus transnacionales privadas hasta por 100 años. Quienes pasan a tomar el control de más del 21% de la reservas y de aproximadamente 65.000 millones de barriles. Encima sin un retorno real ni en sustancial de ingresos para la nación (los cuales son retenidos y capturados de forma forzosa en cuentas del Tesoro estadounidense), con lo cual se establece una relación de sometimiento estrictamente colonial. 

Debemos denunciarlo categóricamente: el petróleo venezolano está siendo saqueado y robado abiertamente por los Estados Unidos. Este robo descarado de nuestros recursos energéticos, sumado a la carga aplastante de una descomunal e ilícita deuda externa, la cual se transforma en una nueva carga y desfalco a la nación, con una reestructuración realizada por el imperialismo y acatada por el gobierno, que asciende a 240 mil millones. Con el despojo de nuestras riquezas y la sangría del endeudamiento fraudulento, resulta absolutamente imposible pagar la inmensa deuda social acumulada con los trabajadores y el pueblo. 

Por esa razón la deuda que debe ser sometida a Auditoría Pública y Ciudadana y desconocida por falsa, ilegítima, corrupta y odiosa. La deuda que hay que pagar es la social: salarios, prestaciones, pensiones, servicios, salud, educación, ambiente y la reconstrucción post terremotos. Tenemos que romper con este esquema colonial, única forma de hacer viable garantizar salarios dignos que al menos cubran el costo de la canasta básica, ni para superar un marco de condiciones laborales catastróficas que hoy solo pueden calificarse como una verdadera esclavitud moderna.

Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello profundizan la violación sistemática de derechos de la que han sido coautores y corresponsables junto a Maduro. Hoy retratan de forma inaceptable su total disposición a rematar el concepto mismo de nación venezolana a los saqueadores imperialistas. Y encabezan un gobierno que ha perdido toda independencia y soberanía. Actuando como representantes de una especie de protectorado norteamericano, dedicados a garantizar los intereses imperialistas dentro de Venezuela. 

Con su accionar no solo le entregan el control de gran parte de las riquezas petroleras del país a EEUU, sino que son funcionales a que este imperialismo decadente utilice a Venezuela como punta de lanza para avanzar sobre toda la región, fortaleciendo sus planes militares y económicos, todo en el marco de su disputa interimperialista con China. Repudiamos todo esto y bregamos por un país y un continente donde ninguna potencia imperialista saquee y domine, y seamos los pueblos los que decidamos que hacer con nuestros bienes comunes.

Cúpulas cómplices y ofensiva patronal

Por su parte, el resto de las cúpulas tradicionales acompaña y aplaude este despojo. María Corina Machado y el «maricorinismo», junto a sectores que amagan con cuestionar el anuncio, no rechazan la entrega en sí misma, sino que reclaman ser ellos, y no Delcy Rodríguez, quienes administren la entrega en nombre del país. Todas las fracciones cupulares han demostrado ser profundamente entreguistas y serviles a los intereses imperialistas de Donald Trump y Marco Rubio.

A la par de estos planes cupulares, la patronal agrupada en Fedecámaras aprovecha la coyuntura para dar la estocada final: empujar la reforma de la Ley Orgánica del Trabajo para otorgar rango legal a lo que en la práctica vienen aplicando desde hace años: la eliminación definitiva de las prestaciones sociales y los derechos laborales.

La urgencia de respuestas antiimperialistas y de movilización popular

A pesar de este panorama adverso y del estado de desmovilización que en general se encuentra la clase trabajadora, el eje antiimperialista ha comenzado a articular voces críticas de rechazo rotundo frente al saqueo y la vulneración de la soberanía. Y es necesario alentar respuestas y movilizaciones comunes en este sentido.

Desde Marea Socialista y la LIS, valoramos las confluencias y articulaciones contra la entrega del país con profundo interés. Vemos potencialidad real para estructurar una respuesta de lucha que traslade el debate nacional hacia donde las cúpulas y a sus amos imperialistas les incomoda, impulsando la movilización y la mayor unidad de acción organizada en las calles, contra la ocupación gringa y en denuncia y enfrentamiento a todas las medidas que liquidan la soberanía del país.

Esta lucha antiimperialista no puede ser vista como una tarea exclusiva de algunos sectores, ni del chavismo crítico, ni de sectores políticos reducidos. Es una convocatoria urgente para el conjunto de la clase trabajadora y los sectores populares que padecemos los estragos de esta crisis. Hoy, la posibilidad de recuperar salarios acordes al costo de la vida, trabajo con dignidad, vivienda, salud y educación pasa de forma ineludible por liberarnos de la ocupación e injerencia imperialista sobre nuestro territorio y nuestros recursos. No se trata de una proclama abstracta ni ideológica, sino de una necesidad concreta.

Aunque no logramos de conjunto, dar una respuesta a tiempo y con fuerza cuando el madurismo comenzó a desmantelar nuestras conquistas históricas, nada está definitivamente perdido. La situación es compleja, pero los meses pasados han comenzado a desarrollarse algunos reclamos sociales, existen los resortes y la fuerza social para revertirla. Si sabemos coordinar ampliamente entre todos los sectores que genuinamente queremos una Venezuela libre de negociados e intereses imperialistas y de un gobierno que le es completamente servil a sus intereses. 

Por todo esto saludamos las iniciativas antiimperialistas y unitarias que emergen y que tienen que servir para impulsar la más amplia movilización obrera y popular. Sabiendo también, que esta lucha antiimperialista tiene una relación directa con la lucha anticapitalista, porque no hay manera de derrotar los planes que quieren liquidar nuestra soberanía sin atacar todo el poder capitalista que está detrás. Tenemos que tomar en cuenta la mala experiencia de proyectos políticos y gobiernos que se han quedado a mitad de camino o no han querido avanzar en tocar el corazón de los intereses capitalistas, y por no hacerlo han fracaso una y otra vez.

Por una nueva herramienta política de la clase trabajadora

Al mismo tiempo, toda esta realidad reafirma la necesidad imperiosa de construir una nueva herramienta política para el pueblo venezolano, que no tenga nada que ver con los intereses estadounidenses ni con ningún sector político de las viejas cúpulas o de quienes han sido parte o cómplice de las mismas. Por eso convocamos a dar pasos firmes hacia una articulación política y social de carácter antiimperialista, anticapitalista y antiburocrática, organizada con un programa de fondo y de ruptura con los intereses yanquis y de las grandes corporaciones capitalistas, y orientada a reactivar la histórica conciencia anticolonialista e independentista del pueblo venezolano. 

Hagamos algo nuevo y unitario desde la clase trabajadora, en forma independiente de todo sector capitalista y patronal, con el objetivo de colaborar en forjar una salida política para que alguna vez los trabajadores gobernemos Venezuela. Ese es el gran reto del momento, y desde Marea Socialista y la LIS, nos ponemos a disposición de esta tarea junto a cada activista y organización que decida asumir la pelea. Mientras seguimos construyendo nuestra organización revolucionaria dentro de Venezuela, que se pone a disposición de todas estas luchas sociales y políticas, y a la cual invitamos a sumarse. 

Anulación del acuerdo petrolero entre EEUU-Trump y Delcy Rodriguez-PSUV.

No a la recolonización de Venezuela.

Basta de un gobierno empleado de EE.UU. 

Lucha nacional y en la calle por la defensa de la soberanía.

El petróleo para el bienestar de los trabajadores, no para Trump y las transnacionales.

Por una nueva alternativa política antiimperialista, anticapitalista y antiburocrática.

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