Atravesado por un momento de importante debilidad en su gobierno, Javier Milei decidió montar un show en cadena nacional utilizando, como dice el libertario la causa más sagrada y sensible del pueblo argentino.
El presidente anunció con pura demagogia un paquete de medidas que incluye un decreto y la modificación de la Ley 26.659 para sancionar y endurecer las penas contra las empresas que exploten petróleo en Malvinas, un DNU para construir una base naval en Tierra del Fuego (una excusa que esconde un claro intento de avanzar en la militarización del sur del país)y el envío al Congreso de una “Ley de Defensa de la Soberanía Nacional“ destinada a crear un Consejo de Seguridad Nacional.
Toda esta escenificación patriotera de último momento está atada exclusivamente a los recientes dichos de Donald Trump y funciona como una gigantesca cortina de humo. El oficialismo busca apropiarse del profundo sentimiento antiimperialista que despierta esta causa en nuestra sociedad (ese mismo que estalló de orgullo durante el Mundial) para intentar tapar la crisis económica interna y, de paso, hacerle los mandados a Washington.
El chantaje de Trump
Para entender este acting presidencial hay que mirar las tensiones del imperialismo a nivel global. Las declaraciones de Trump, donde deslizó que “revisa” su posición histórica de apoyo al Reino Unido sobre Malvinas, no nacen de un repentino amor por la soberanía argentina. Son, lisa y llanamente, una extorsión hacia los británicos.
Trump está furioso con el gobierno inglés por la falta de apoyo militar de Londres a Estados Unidos en Medio Oriente, particularmente en el conflicto con Irán en el Estrecho de Ormuz, y presiona para que los europeos suban su presupuesto en la OTAN. Pero, además de esta maniobra de Trump contra los ingleses, también está el apetito voraz por los negocios hidrocarburíferos de la región. El presidente norteamericano lo que busca con este movimiento es sacar a las petroleras británicas para que sean las corporaciones estadounidenses las que se queden con el jugoso negocio de la extracción offshore que hoy Milei denuncia en la cadena nacional. En medio de esa disputa entre potencias, Trump usa el reclamo histórico de nuestro país como moneda de cambio para chantajear a Inglaterra.
Te pude interesar: Islas Malvinas Entre las declaraciones de Trump y el festejo de Milei
Lo más patético es el rol de Milei. Sin que haya existido siquiera una comunicación oficial entre la Casa Rosada y Trump por este tema, el presidente argentino saltó a sobreactuar este escenario. La supuesta “alineación” internacional que Milei festeja no es una relación de pares; es Argentina arrodillada frente a los designios de la Casa Blanca. Cabe preguntarse entonces: todas estas sanciones y bases navales anunciadas, ¿buscan realmente defender nuestra soberanía o son apenas los dictados de Trump que Milei ejecuta para presionar al Reino Unido en el tablero global?
La hipocresía de un admirador de Thatcher y Pinochet
El nivel de cinismo de la cadena nacional es insuperable si miramos el prontuario ideológico de quien la emite. Es un insulto a la memoria que quien hoy se disfraza de defensor de las Malvinas sea el mismo personaje que tiene como máxima ídola a Margaret Thatcher, la pirata invasora número uno y responsable del hundimiento del Belgrano.
Te puede interesar: El viaje de Milei a Chile Reivindicó a Pinochet y se reunió con Kast
Y para que quede todo más obsceno todavía, el mismo día que Milei grababa este mensaje en defensa del territorio, se encontraba en Chile reivindicando abiertamente a la dictadura de Augusto Pinochet, el régimen sanguinario que le brindó inteligencia y apoyo logístico fundamental a los ingleses para que asesinaran a nuestros soldados en 1982. Este es el mismo presidente que, por medio de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, buscó permitir la extranjerización y venta de nuestros territorios a magnates foráneos.
Soberanía rematada
Los anuncios apuntaron directamente a frenar proyectos extractivistas como Sea Lion, operado por la británica Rockhopper y la israelí Navitas, que pretenden saquear nuestro petróleo offshore en la Cuenca Malvinas Norte. Está claro que hay que actuar con firmeza y celeridad contra el colonialismo que se apropia de nuestros bienes comunes.
Sin embargo, ninguna solución real ni defensa soberana puede salir de un gobierno como el de Milei. Es completamente contradictorio que el presidente se desgarre las vestiduras hablando de “avances en la soberanía” sobre el mar, mientras en el territorio continental entrega el país de pies y manos al saqueo extranjero mediante el RIGI y el Súper RIGI.
Te puede interesar: Malvinas Denuncia a avanzada petrolera británica e israelí sobre recursos argentinos
Frente a este show mediático, la posición debe ser innegociable: las Malvinas son argentinas y hay que exigir el fin de la ocupación colonial británica. Pero tenemos que tener claro que ningún proyecto de soberanía puede construirse subordinando el país a otra potencia.
Creer que Estados Unidos (el mismo imperio que le dio todo el respaldo a los ingleses durante la guerra) va a ayudarnos de buena fe, es la máxima expresión de la sumisión. Lo que dejó flotando en el aire la cadena nacional de Milei es la triste confirmación de que el objetivo del gobierno libertario es, simplemente, cambiar de país invasor. Por eso, para que el reclamo por nuestras islas sea verdaderamente soberano, el primer paso indiscutido tiene que ser sacar a los ingleses de las islas, a Trump de nuestro país y expulsar la injerencia del imperialismo de todas estas latitudes.

