Opinión. Que todos los pibes farmeen aura

Jóvenes reunidos en una plaza durante una batalla para farmear aura

Lo viste en todas las redes. Pibes que se juntan en un espacio público. Ponen una música, dos se enfrentan y realizan gestos en una batalla donde el que sale victorioso gana “aura”. No hay timba de por medio, no se insultan, no se lastiman ¿Por qué tanto hate?

Aunque creo que soy joven, aun así tuve que buscar el código. Farmear viene de los videojuegos, del inglés “farming”, que significa cosechar (o acumular recursos). “Aura” es la presencia y la carísima con la que se presenta uno, como una especie de “capital social simbólico“: la capacidad de mantener el temple, la gracia y la seguridad frente al ridículo.  Entonces “farmear aura” no es más que juntar respeto colectivo. En las batallas ganan puntos imaginarios (+1000 de aura) o si hacen algún papelón, esto les resta puntos ( -1000 de aura).

Esto había quedado solamente en redes sociales, en TikTok o en Discord, hasta que en Entre Ríos se transportó al espacio público, se volvió viral en redes sociales y ahora hay batallas en todo el país.

Cuánto nos cuesta la virtualidad

¿Hace cuánto no veíamos un grupo de 100 pibes juntos en una plaza del barrio? ¿Hace cuánto los lazos sociales de la juventud parecen reducidos a la mediación de un algoritmo? Tras el aislamiento en la pandemia todo se vivió a través de vidrios táctiles y las interacciones humanas se daban solo vía chat, la juventud pagó el costo más alto: la ansiedad social hoy golpea a 1 de cada 4 jóvenes en la región, mientras más del 60% lidia con una fuerte dependencia tecnológica.

La adolescencia es una etapa clave para la construcción de identidad y buscar lugar en el mundo, y para eso se necesita del otro, un otro que te transmite, de un otro que te mira y te responde el gesto. El encierro y la hiperconexión nos empujó al “ningunismo”, a no pertenecer a ningún lado, a tomar distancia de la sociedad. A eso se suma la incertidumbre económica, los discursos individualistas de mérito y salvación propia, mientras no hay trabajo con derechos, cierran fábricas y desfinancian la educación. Entonces, la falta de perspectiva y la soledad no son abstracciones: explican en gran parte por qué las problemáticas de salud mental y el suicidio se convirtieron en temas urgentes que golpean de lleno a la franja de 14 a 25 años.

Tomar el espacio público también es político

Entonces “farmear aura”, va más allá del meme: es encuentro, es pertenencia y es construcción de identidad. En un sistema donde te proponen imaginar el futuro con inteligencia artificial y donde la timba online coloniza el tiempo libre en soledad, volver a los vínculos sociales presenciales, con un cuerpo presente, se vuelve un acto de resistencia.

Que los espacios públicos sean apropiados es el síntoma de una sociedad que sigue viva. En el espacio público se crean experiencias, se piensan ideas, proyectos artísticos, se lucha: hay pulsión de vida. Los encuentros recreativos generan comunidad. Y eso es lo que debemos volver a cultivar.

Hablamos de una generación a la que se le exige no mostrar debilidad, a la que todo le da “cringe” por miedo a la mirada ajena y el fracaso, que hoy decidió exponerse jugando sin drama al ridículo. El antídoto directo contra la autoexigencia y el perfeccionismo que imponen las redes.

Alguna vez todos fuimos floggers en el Abasto, wachiturros, emos y hippies, cada camada necesita sus propios ritos urbanos para encontrarse, porque —como decía Lev Vigotsky“a través de otros nos convertimos en nosotros mismos”.

No tiene porque hacernos sentido, no hace falta que lo entendamos. Los tiempos cambian, los modos de subjetivación y las formas de habitar el mundo cambian; lo importante es ver una juventud que sale de las pantallas y vuelve a mirar el sol, vuelve a abrazar al otro y se apropia del espacio público que le han arrebatado.

Otras noticias

Somos un medio de y para los trabajadores
No tenemos pauta ni aportes de empresarios

Si valorás nuestra voz, sumate a bancarla

Colaborá con nosotros