Luego de una reunión de urgencia convocada por Patricia Bullrich, el oficialismo y los bloques de la oposición dialoguista decidieron, de común acuerdo, retirar el polémico capítulo de la Ley de Tierras que permitía la extranjerización de nuestro territorio.
Este movimiento marca un golpe durísimo contra los deseos del gobierno libertario. La caída de este capítulo expone la posición oportunista de los gobernadores y de los sectores de la mal llamada oposición dialoguista, pero por sobre todas las cosas, demuestra que el elemento central para hacer retroceder esta entrega fue la movilización popular y el profundo descontento social que despierta el contenido de esta ley. Tras este recorte, en la sesión programada para el 6 de agosto solo se mantendrán en pie los puntos que modifican la ley del Manejo del Fuego, la habilitación de los desalojos exprés y la limitación a las expropiaciones del Estado.
El derrotero de la entrega y los actores del recule
El poroteo del oficialismo se desmoronó en menos de 24 horas. Todo comenzó tras una conferencia de prensa de Patricia Bullrich que no logró convencer a nadie, donde anunciaba un engañoso tope del 25% para intentar asegurar los votos. Con el transcurso de las horas, al ver que los números no daban, la ministra tuvo que liderar una cumbre con sus aliados parlamentarios, donde finalmente se decidió vaciar la ley y retirar el capítulo para no perder el control total de la sesión.
En las últimas horas, una ola de gobernadores y senadores comenzaron a despegarse del proyecto ante el enorme costo político. El gobernador tucumano Osvaldo Jaldo confirmó que las senadoras Beatriz Ávila y Sandra Mendoza votarían en contra. Jaldo declaró: “He conversado con las dos senadoras nacionales… y he visto que las dos se están oponiendo a la aprobación de la ley y son personas que no cambian de posición” y agregó que “de ninguna manera tenemos que entregar un metro cuadrado de tierra argentina a los extranjeros”.
En la misma línea, el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, arrastró el voto negativo de la senadora Julieta Corroza, sentenciando: “Con la misma firmeza digo que de ninguna manera vamos a acompañar la extranjerización de nuestros activos”. A este bloque se sumó el mandatario de Misiones, Hugo Passalacqua, quien expresó su rechazo a través de redes sociales para incidir sobre los votos de Sonia Rojas Decut y Carlos Arce. Como un asterisco, la situación del gobernador misionero es sumamente contradictoria, sobre todo, sabiendo que gobierna una de las provincias con casos de extranjerización de tierras a niveles extremos.
Por su parte, la senadora salteña Flavia Royón, que responde a Gustavo Sáenz, también confirmó su voto negativo, argumentando desde su entorno que el texto “fue todo a las apuradas”. A ellos se plegó el santacruceño José María Carambia.
El radicalismo también aportó a la caída del proyecto. El pampeano Daniel Kroneberger ratificó su rechazo afirmando: “Voy a votar en contra de los cambios a la ley de Tierras” y sostuvo que mantenía sus objeciones previas. A su vez, el catamarqueño Flavio Fama, quien pidió participar de forma virtual, anticipó su negativa cuestionando “la oportunidad y las prioridades marcadas por el Poder Ejecutivo”. El bonaerense Maximiliano Abad también se expresó en contra del capítulo.
Oportunismo puro y la doble derrota de Sturzenegger
Al analizar por qué la oposición dialoguista decidió no levantar la mano a favor del proyecto de extranjerización, hay que evitar una lectura ingenua. No hay ningún tipo de heroísmo ni defensa irrestricta de la soberanía en estos gobernadores y senadores. Resulta una enorme contradicción que hoy se rasguen las vestiduras por la Ley de Tierras cuando son las mismas caras que ya han aportado sus votos para la aprobación del RIGI, el Súper RIGI o la Ley de Glaciares, normativas que facilitan la entrega del país al capital extranjero. Aquí hay un altísimo nivel de oportunismo frente a la presión de la movilización popular.
Por otra parte, este desmembramiento representa un fracaso rotundo para el ideólogo del proyecto, Federico Sturzenegger. En menos de 48 horas, el Ministro de Desregulación se anota dos derrotas consecutivas. Primero, tuvo que suspender y levantar su decreto contra el practicaje naval luego de un paro de tres días, quedando desplazado de esa negociación. Y ahora, sus pretensiones de regalar las tierras sin ningún límite sufren un revés letal. Su idea original ya había sido afectada cuando Bullrich intentó negociar un tope del 25%, y finalmente termina cayéndose por completo, por lo que la ley mantendrá el tope del 15%.
Lo que queda en pie: fuego, desalojos y negocios
A pesar de este triunfo popular, hay que advertir qué es lo que sí avalan estos mismos senadores dialoguistas. Ninguno de ellos tiene problemas en votar los demás puntos que componen la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. En la sesión de mañana, el oficialismo buscará aprobar:
- Cambios en la Ley de Manejo del Fuego: Un premio a los incendiarios del agronegocio y la especulación inmobiliaria. Elimina la prohibición de 30 a 60 años para cambiar el uso de superficies incendiadas, permitiendo que las tierras quemadas se utilicen inmediatamente para negocios.
- Desalojos exprés: Institucionaliza la crueldad habitacional. Habilita a los propietarios a iniciar procedimientos sumarísimos de expulsión con apenas 10 días de intimación.
- Restricciones a las expropiaciones: Ata de manos al Estado para utilizar la figura de “utilidad pública“, mientras le garantiza al sector privado cuantiosas indemnizaciones de hasta un 30% por lucro cesante.
Este escenario nos exige que la movilización convocada para este jueves 6 de agosto se mantenga con más fuerza que nunca. No se puede depositar ni un gramo de confianza en el Senado ni en el Congreso en su conjunto; cualquier tipo de maniobra de último momento puede ocurrir en los pasillos del Congreso. Sin embargo, este retroceso que hoy sufre el gobierno demuestra que no son invencibles. Esta victoria debe ser aprovechada como el puntapié inicial para una lucha mucho más amplia contra todo el plan de ajuste de Milei. Hay espacio y fuerza para hacerlos retroceder, y la única forma de frenar todos sus embates es con la movilización en las calles.

