¡Pepe “el gallego”, hasta el socialismo siempre!

El día 5 de agosto, luego de batallar contra una dura enfermedad, falleció nuestro compañero Pepe “el gallego”. Acercamos palabras de despedida que relatan un poco de su historia y recorrido militante. Desde el MST en el FIT Unidad saludamos y abrazarnos a su hermana, hijxs, su compañera Rita y toda la familia.

Se nos fue un gran compañerazo entrañable. Pequeño en estatura pero inmenso en su corazón y sus convicciones de pelearla siempre, contra el capitalismo y contra el maldito cáncer que finalmente se llevó su vida, pero él jamás se rindió. José Luis Méndez Pepe “el Gallego” empezó a militar en el PST a finales de la dictadura y rápidamente se convirtió en un cuadro del viejo MAS en La Matanza. Tuvo mil y un trabajos: colectivero, metalurgico, changas de todo tipo, etc. Siempre al servicio de sus compañeros y de la militancia.

Las nuevas (y no tan nuevas) camadas del MST hemos tenido el privilegio d compartir con él en los últimos años de actividades, reuniones, mates y anécdotas. Más que anécdotas: aprendizaje histórico revolucionario. Incluso cuando su enfermedad ya le impedía ir al local participaba de las reuniones en forma virtual, interviniendo siempre de forma aguda y crítica, alentando el debate de ideas y la formación política de la nueva militancia. Lo vamos a extrañar un montón.

Pepito, tus compas de Matanza te abrazamos por última vez y te decimos: ¡HASTA EL SOCIALISMO SIEMPRE!

A continuación, compartimos las palabras que ha escrito el compañero José A. en su despedida:

HASTA LA VICTORIA, COMPAÑERO

Palabras en honor a una vida de militancia y convicción

Hoy no despedimos a Pepe porque estará su legado siempre presente en nuestras reuniones, sino hoy honramos a un
verdadero militante de la vida y de la esperanza. Despedir a un compañero de izquierda, a un luchador histórico, nunca es un adiós definitivo; es un momento para reafirmar las convicciones que compartimos y levantar las banderas que él sostuvo con tanta dignidad durante décadas.

En tiempos donde el individualismo y la apatía parecen ganarle la batalla a la solidaridad, su vida fue un testimonio constante de rebeldía frente a la injusticia. Nunca eligió el camino fácil. Eligió caminar del lado de los trabajadores, de los olvidados, de los marginados de siempre. Su trinchera fue la calle, la asamblea, el sindicato, la universidad y el barrio; y su arma más poderosa fue siempre su inquebrantable coherencia.

Sabemos que las grandes transformaciones sociales requieren tiempo, paciencia, organización y sacrificio. Él lo sabía mejor que nadie. Vio victorias populares y sufrió amargas derrotas, enfrentó persecuciones y soportó el peso de épocas
sumamente oscuras, pero jamás claudicó. Mantuvo viva la llama del pensamiento crítico y la certeza histórica de que un mundo más justo, sin explotadores ni explotados, no solo es posible, sino indispensable.

“La única lucha que se pierde es la que se abandona”.

Hoy, las nuevas generaciones recogen su legado. Las semillas de igualdad, soberanía y justicia social que sembró con tanta paciencia germinarán en cada marcha, en cada huelga, en cada movilización y en cada puño en alto que exija un futuro mejor. Nos deja el inmenso dolor de su ausencia física, pero nos entrega la enorme responsabilidad de continuar la marcha hacia la emancipación.

Que la tierra te sea leve, querido compañero. Te llevaremos en nuestra memoria activa, que es la forma más hermosa y revolucionaria que tiene la historia de hacer inmortales a los imprescindibles.

¡Compañero, hasta la victoria siempre!
¡Presente, hoy y siempre!

Dirección Regional de La Matanza

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