El pasado 2/7 la Legislatura del Chubut aprobó el Proyecto de Ley General 80/2026, que convalida el acta acuerdo firmado por Torres con la empresa YPF S.A. Mediante este pacto, y por tan solo 25 millones de dólares, YPF S.A. se retira de la provincia tras extraer petróleo crudo durante más de un siglo en la cuenca del Golfo San Jorge, dejando un tendal de trabajadores despedidos y liberado de responsabilidad por posibles pasivos ambientales, dejando con la obligación de las tareas de remediación ambiental, a los nuevos titulares de las concesiones.
Estas empresas, con menos capital que YPF SA, ¿Qué dejarán al marcharse? ¿Quién hará frente al pasivo ambiental?Concretamente, con este paso se abre la posibilidad para que otras operadoras sigan el ejemplo y exijan las mismas condiciones en el marco del éxodo hacia Vaca Muerta. Un acuerdo tan efímero que basta compararlo con el sueldo que cobran los 24 directores de la empresa, quienes reciben cerca de un millón de dólares anuales cada uno. Es decir, con lo que YPF S.A. paga en un año a su directorio, saldó la extracción de crudo en territorio chubutense por más de 100 años.
Cabe mencionar Un siglo de historia1, donde el factor común fue el esfuerzo y el trabajo de las y los “ypfianos”, las puebladas de Cutral Co y Plaza Huincul2, y la necesidad nunca resuelta de poner al servicio de los trabajadores los recursos estratégicos
El problema es monetario, socioambiental y también político; la balcanización de los recursos y bienes comunes ante la falta de un modelo de país que esté al servicio de la planificación democrática y en manos de los trabajadores, marca un contexto de profundización del saqueo al servicio de las corporaciones.
Con este antecedente, que retrata de cuerpo entero al gobierno provincial, la provincia y los municipios cordilleranos se preparan para participar de una mesa de negociación que dé forma al pliego licitatorio de la hidroeléctrica Futaleufú.

Debate ¿Futaleufú Al servicio de quien?
El control de la energía sobre una obra estratégica en la cordillera chubutense, para que no sea una crónica de saqueo anunciada está en disputa. Es necesario poner en debate la continuación del modelo neoliberal —que mantiene privatizado un recurso estratégico a favor de unos pocos— o un vuelco en la discusión para que esos recursos estén al servicio de sus trabajadores y las comunidades.
La Secretaría de Energía, a través de la Resolución 130/2026, dispone que Hidroeléctrica Futaleufú (HFSA) continúe al frente del complejo privatizado, en la medida en que Aluar acepte ciertas exigencias transitorias que buscan garantizar el suministro de energía al sistema interconectado nacional. Esta nueva prórroga se extendería hasta diciembre del año en curso o hasta que se defina el proceso licitatorio. La orientación es clara: “Nada de lo que deba ser estatal permanecerá en manos del Estado”, afirmaba el exfuncionario menemista, Roberto Dromi, hace ya 30 años. El saqueo continúa.
Lo que aportamos los pueblos
El Complejo Hidroeléctrico Futaleufú, próximo a las ciudades de Esquel y Trevelin, posee una capacidad instalada de 560 MW y produce el 2 % de la energía total del país. Fue una obra construida por Agua y Energía Eléctrica S.E. con el objeto de proveer electricidad a Aluar a través del sistema de transmisión transpatagónico hasta Puerto Madryn.
La construcción del dique implicó un costo de 340 millones de dólares, la inundación de 4.700 hectáreas de bosque nativo que afectaron negativamente la biodiversidad del Parque Nacional Los Alerces, el desalojo de los pobladores históricos, la pérdida de los rápidos del río Futaleufú como potencial turístico, la ausencia de energía barata para los pueblos locales —mientras Aluar goza de una tarifa preferencial— y la inexistencia de un plan de desarrollo estratégico para la región. A esto se suman la estatización de 162,8 millones de dólares de deuda externa de Aluar S.A. y numerosos subsidios, entre los que destaca uno de 690 millones de pesos en 2005.
El paquete accionario de HFSA está conformado hoy por un 60,2% en manos de Aluar, 33,51% por la provincia del Chubut y un 6,29% por otros. Con ganancias de $8.637 millones a marzo de 2025, debemos sumar que Aluar, a través de subsidiarias, también controla el transporte de la energía producida. Todo lo que construyó el Estado, es decir, el esfuerzo de los trabajadores fue entregado a una sola corporación propiedad de la familia Madanes Quintanilla, que posee una fortuna estimada en 1.500 millones de dólares.
Lo que discute el régimen
Hoy, la producción y gran parte del transporte de la energía en la cordillera están monopolizados por el grupo Aluar. Madanes Quintanilla, también dueño de FATE —empresa que ha dejado a miles de trabajadores en la calle—, es su principal figura. Otro de los representantes de la burguesía argentina interesados en este activo estratégico es el Grupo Neuss (Edison), consolidado en el sector energético en sus fases de producción, transporte y distribución. Son dueños de EDET, EJESA, LITSA, la hidroeléctrica CEMPPSA y tienen concesiones en represas como Alicurá y Cerros Colorados, además del 25% de Transener.
En este esquema, el gobierno provincial conformó una mesa de negociación con Nación3 para lograr una mayor participación en la elaboración del pliego de licitación que concederá el control de la hidroeléctrica por las próximas décadas. Asimismo, los municipios cercanos a la hidroeléctrica buscan una “reparación histórica”: aplicar un canon del 5% sobre el agua para generación de energía (según la Ley provincial XVII N°156), más mejores regalías u obras. En esas coordenadas discute la burguesía de nuestro país, para continuar expoliando, mientras los gobiernos, ya sean del PRO/Despierta Chubut o del PJ, solo buscan participar de la renta de un sistema que, a todas luces, no resultó en beneficios para el pueblo chubutense.
Al saqueo de origen. La salida es anticapitalista
Aceptar como natural que los bienes construidos con el esfuerzo de los trabajadores deban seguir privatizados, mientras se plantea una supuesta soberanía hídrica o energética, es un sinsentido.
El camino hacia la soberanía energética parte de que el Estado, los trabajadores y los usuarios tomen el control de las obras y medios estratégicos como Futaleufú, no para fomentar regionalismos, sino para ser parte de un plan global de país al servicio de los pueblos. Definir a Futaleufú como un mero problema de “renta extraordinaria” sin discutir y ponderar su función estratégica, marca la carencia de proyectos políticos a la altura necesaria para transformar la dependencia histórica.
Vale preguntarnos ¿energía al servicio de quién? ¿Del desarrollo de los pueblos que aún permanecen aislados del sistema interconectado, o de la superproducción capitalista que genera diez veces más de lo necesario y desecha la energía que no puede vender4? El problema en el capitalismo no es la escasez, sino la superproducción basada en la lógica de la ganancia. Romper esa lógica requiere planificar, entre trabajadores y usuarios, prioridades en función de las necesidades sociales, colocando el bienestar de la población por encima de las ganancias de un sistema irracional.
Por Hernán Mondino, brigadista y delegado ATE Parque Nacional Los Alerces
- https://periodismodeizquierda.com/dia-del-petroleo-visto-desde-comodoro-rivadavia/ ↩︎
- https://periodismodeizquierda.com/30-anos-del-cutralcazo-de-la-pueblada-a-los-desafios-de-la-izquierda-hoy-entrevista-a-lita-alberstein/ ↩︎
- https://www.eqsnotas.com/politica/torres-y-santilli-acordaron-una-mesa-de-negociacion-por-el-nuevo-pliego-de-hidroelectrica-futaleufu_a6a46cb4c3bd522e7545cc0e2
↩︎ - https://www.abcdiario.com.ar/locales/los-parques-eolicos-de-chubut-ya-tiran-energia-el-sistema-no-puede-transportar-toda-la-que-generan-8083/ ↩︎




