Adiós a Taty Almeida. Una vida caminando por la verdad y contra el olvido 

Crédito imagen: Ariel Esposito

A los 95 años falleció Lidia Estela Mercedes “Taty” Almeida, histórica referente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y una de las voces de la lucha por Memoria, Verdad y Justicia en Argentina. Su muerte deja una enorme tristeza, pero también una certeza: su legado seguirá caminando en las calles, en cada pañuelo blanco y en cada generación que levanta las banderas contra la impunidad.

Taty no llegó a la Plaza de Mayo por elección. Como tantas Madres, fue empujada por el terrorismo de Estado y la desaparición de su hijo Alejandro Almeida, secuestrado en junio de 1975, antes incluso del golpe genocida de 1976. Desde ese momento transformó el dolor más profundo en una lucha colectiva que atravesó décadas.

Las Madres fueron llamadas “locas” por los genocidas y sus cómplices. Pero esas mujeres que giraban alrededor de la Plaza terminaron convirtiéndose en una referencia mundial contra los crímenes de Estado. Taty fue parte de esa historia: una militante incansable que nunca aceptó el silencio, el olvido ni las versiones oficiales que buscaban cerrar una herida que sigue abierta.

En los últimos años volvió a levantar la voz frente a los discursos negacionistas y las políticas que atacan la memoria histórica, reafirmando que la defensa de los derechos humanos no era una cuestión del pasado sino una pelea vigente. Ella, junto a otros sectores de derechos humanos impulsaron los históricos actos unitarios del 24 de marzo en el 2025 y 2026. 

Crédito: Ariel Esposito

A 50 años del golpe genocida, su figura tenía una fuerza particular. En un escenario donde desde sectores del poder se intenta relativizar los crímenes de la dictadura y cuestionar las políticas de memoria, la presencia de Taty seguía siendo una interpelación: los desaparecidos tienen nombre, tienen historia y tienen una sociedad que sigue reclamando justicia.

Por eso su partida duele tanto. Porque no se despide solamente a una referente histórica de los derechos humanos: se despide una voz que durante décadas recordó que frente al horror la respuesta no podía ser el miedo, sino la organización.

Crédito: Ariel Esposito

Hoy las Madres que quedan en pie y las nuevas generaciones tienen una tarea enorme: sostener una lucha que Taty ayudó a construir.

Porque como ella misma repetía, la única lucha que se pierde es la que se abandona.

Taty Almeida vive en cada ronda.
Vive en cada pañuelo.
Vive en cada grito por Memoria, Verdad y Justicia.

30.000 compañeras y compañeros detenidos desaparecidos: ¡presentes!
Ahora y siempre.

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