Tarifazo de Milei. En junio vuelve a aumentar la luz y el gas

tarifazo

El gobierno nacional oficializó un nuevo golpe al bolsillo de los trabajadores al confirmar un incremento en las tarifas de luz y gas que comenzará a regir a partir del 1° de junio.

Esta medida, publicada a través de las resoluciones del Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENREGE), profundiza la política de quita de subsidios que la gestión libertaria sostiene desde el inicio de su mandato. El aumento en las facturas de gas se fijó en un 2,81% para todo el país, mientras que la suba para el servicio eléctrico en el Área Metropolitana de Buenos Aires alcanzará un 1,50%. Estos porcentajes, aunque presentados por el oficialismo como actualizaciones técnicas, representan una nueva presión insostenible para los hogares que ven cómo sus ingresos se licúan frente al avance constante de los costos básicos.

La administración de La Libertad Avanza quiere disimular el impacto de esta medida mediante una prórroga de subsidios focalizados para los sectores más vulnerables. Sin embargo, este esquema de contención resulta insuficiente frente a una política energética diseñada para garantizar la rentabilidad de las empresas antes que el acceso de la población a servicios esenciales.

El beneficio más significativo de este nuevo esquema no llega a los usuarios, sino a las arcas de las concesionarias. El Gobierno autorizó un incremento sustancial en el Costo Propio de Distribución, permitiendo que las empresas como Edenor y Edesur mejoren sus márgenes de ganancia mientras la calidad de vida de los trabajadores continúa en descenso.

El privilegio de las empresas por sobre el bienestar social

La orientación de esta política tarifaria quedó en evidencia recientemente tras la media sanción en la Cámara de Diputados que impulsa la quita de subsidios al régimen de Zonas Frías. Si bien este proyecto aún debe completar su trámite legislativo, la avanzada parlamentaria respalda la lógica de ajuste permanente del Poder Ejecutivo y amenaza con eliminar una ayuda vital para miles de familias que habitan regiones con climas extremos. Esta maniobra legislativa desnuda la complicidad estatal, ya que obliga a la clase trabajadora a sostener tarifas cada vez más elevadas para asegurar beneficios extraordinarios a las compañías energéticas. La gestión libertaria prioriza la salud financiera de un puñado de corporaciones, demostrando que su prioridad absoluta consiste en proteger las ganancias privadas incluso a costa de encarecer el acceso a la calefacción durante los meses de invierno.

Esta escalada de precios convierte al acceso a servicios básicos en un lujo inaccesible. La canasta de servicios públicos consume una porción cada vez más grande del salario, obligando a las familias a recortar gastos fundamentales como la alimentación o la salud para cumplir con las facturas. La retórica oficial sobre la necesidad de corregir precios relativos esconde la transferencia de riqueza desde los hogares hacia los grandes grupos económicos del sector energético. Este modelo no busca eficiencia ni equilibrio fiscal, sino una transferencia masiva de recursos hacia quienes ya concentran el poder.

La estafa de un modelo que solo ajusta a los trabajadores

Es fundamental denunciar este camino que el Gobierno recorre sin pausa. El aumento de tarifas que entrará en vigor en pocos días es un eslabón más en una cadena de ajustes que asfixia a la clase trabajadora. No existe ninguna razón social ni económica que justifique que el precio de la luz y el gas se incremente de manera sistemática mientras los salarios reales permanecen estancados o en retroceso. El Gobierno siempre prioriza la lógica de la rentabilidad privada sobre el bienestar de la población y el fortalecimiento de la soberanía, reconfigurando el sistema energético para transformar el acceso a los servicios en un negocio lucrativo que vulnera el derecho a una vida digna.

Frente a esta situación resulta urgente oponerse a este modelo que condena a las mayorías a vivir con lo mínimo indispensable. Mientras los grandes beneficiarios del plan económico se enriquecen con cada resolución publicada en el Boletín Oficial, los hogares argentinos deben enfrentar un invierno con facturas que son imposibles de pagar. La lucha por anular los tarifazos y reestatizar los servicios bajo control social es hoy una necesidad inmediata para garantizar que la energía deje de ser un mecanismo de saqueo sobre los ingresos de quienes mueven el país.

Otras noticias

Somos un medio de y para los trabajadores
No tenemos pauta ni aportes de empresarios

Si valorás nuestra voz, sumate a bancarla

Colaborá con nosotros