Interna. Milei defiende a Menem y las Fuerzas del Cielo responden

La crisis política del gobierno libertario escaló hacia niveles de un descontrol importante durante los últimos días. La guerra interna que carcome a la gestión de extrema derecha ya es completamente pública e involucra al núcleo más cerrado del oficialismo. El quiebre se produjo entre la facción que responde al asesor Santiago Caputo, conocidos como los chicos de “Las Fuerzas del Cielo”, y la estructura armada por Karina Milei y el clan Menem.

El conflicto estalló durante el fin de semana cuando la tropa digital de Caputo descubrió un torpe descuido protagonizado por Martín Menem. El presidente de la Cámara de Diputados operaba la cuenta anónima @PeriodistaRufus en la red social X para castigar a cualquier funcionario que cuestionara el liderazgo de la secretaria general de la presidencia. Al quedar en evidencia esta operación clandestina, el sector caputista salió con los tapones de punta a denunciar la maniobra. Frente a semejante escándalo (por lo burdo que fue el descuido), la respuesta del titular de la Cámara Baja se limitó a culpar a su equipo de redes sociales por un presunto error involuntario.

En medio de este papelón que desnuda la verdadera naturaleza del espacio libertario, Javier Milei decidió involucrarse directamente. El presidente eligió proteger la figura de Menem y, en consecuencia, respaldar a su propia hermana. Para justificar este posicionamiento, el mandatario ensayó una defensa insostenible al afirmar que la controversia fue “prefabricada” y que se trató de “un sabotaje digital” diseñado para perjudicar al riojano.

La rebelión de los trolls libertarios

El abierto favoritismo de Milei por la línea de Karina provocó una reacción sin precedentes por parte de la estructura digital que responde a Santiago Caputo. Lejos de acatar la orden presidencial de calmar las aguas, figuras emblemáticas del extremismo libertario como el “Gordo Dan” utilizaron su espacio en el canal oficialista Carajo para redoblar la apuesta. Desde esa tribuna, la patrulla de Las Fuerzas del Cielo cruzó de forma directa al jefe de Estado al asegurar que le están mintiendo sistemáticamente y que la cuenta anónima pertenecía sin ningún margen de duda a Martín Menem. Este nivel de confrontación pública expone la magnitud del quiebre interno, dado que los propios militantes se animan a contradecir de manera tajante la versión oficial del presidente que tanto dicen idolatrar.

El fuego amigo no se detuvo en el escándalo de los trolls, sino que también incluyó una dura burla hacia el salvataje presidencial a favor de José Luis Espert. En la misma transmisión de Carajo, el panel oficialista se rio de forma abierta frente a la afirmación de Milei sobre la supuesta inocencia del diputado en el caso que involucra al narcotraficante Fred Machado. Los laderos de Caputo desmintieron al presidente en vivo al aclarar que la causa sigue su curso y aprovecharon para burlarse irónicamente sobre el origen del dinero financiado para esa campaña. Toda esta situación resulta sumamente reveladora, debido a que muestra cómo la crisis devora al oficialismo desde sus propias entrañas y convierte a la figura presidencial en el blanco de las burlas de su propia militancia.

Una implosión gestada por la corrupción

Semejante nivel de hostilidad no es el resultado de un simple descuido en las redes sociales. Las peleas por espacios de poder existieron siempre dentro del extinto triángulo de hierro conformado por los hermanos Milei y Santiago Caputo, pero el estallido se volvió inevitable con el avance del caso Adorni.

El atronador silencio del jefe de Gabinete ante su imposibilidad de justificar los lujos obscenos y las demoras para presentar su declaración jurada generaron un enorme desorden en las filas oficialistas. Patricia Bullrich ya había aprovechado esta muestra de impunidad escandalosa para marcarle la cancha al presidente hace pocas semanas. Ese reclamo, obivmante, no respondía a un deseo de terminar con los privilegios, sino al temor de que este nivel de corrupción explícita impida sostener la viabilidad política de un plan de ajuste violento que atropella sin piedad las condiciones de vida de las mayorías.

Frente a este escenario de fractura expuesta, la estrategia diseñada por Karina Milei consiste en aislar a los sectores rebeldes. La próxima reunión de Gabinete pautada luego del tradicional Tedeum del 25 de mayo contará únicamente con la presencia de los ministros. De esta manera, el esquema karinista busca dejar fuera de la partida a Bullrich, a Caputo y, para disimular, también al propio Martín Menem. Sin embargo, la tensión acumulada volverá a estallar al día siguiente, ya que todos los representantes de las distintas tribus libertarias deberán verse las caras en la convocatoria formal de la Mesa Política del Gobierno.

Toda esta disputa descarnada por los principales resortes del poder libertario confirma uno de los peores momentos del gobierno desde su llegada a la Casa Rosada. Milei intenta escapar de este laberinto al refugiarse en entrevistas amigables o dar clases teóricas en universidades privadas que nada tienen que ver con la realidad desesperante de los laburantes. Pero, mientras la cúpula del gobierno se despedaza en público para garantizarse sus propios negocios, la gestión aprovecha el caos para ejecutar un ataque doble contra la soberanía y el bolsillo del laburante.

En el terreno legislativo, la estrategia pasa por acelerar la Ley de Hojarasca y destruir el régimen de zonas frías para garantizar un tarifazo brutal a favor de las empresas de energía. Simultáneamente y de forma directa, el gobierno avanza con la entrega de la Hidrovía a un grupo de capitales extranjeros asociados a los negociados del oficialismo. Semejante nivel de corrupción agrava la crisis de un Ejecutivo paralizado. Aunque, frente a esta impunidad queda claro que el gobierno no va a frenar su ajuste arrastrado por sus propios escándalos. Este plan de saqueo ejecutado por la ultraderecha libertaria no caerá por inercia. Por lo tanto, frente a este escenario, es necesario comprender la necesidad de seguir construyendo una alternativa política como respuesta a esta crisis. Se vuelve fundamental potenciar la construcción de una herramienta, como lo es el Frente de Izquierda, para potenciar la movilización y la lucha contra este gobierno. Herramienta en la que los trabajadores y los luchadores se puedan apoyar para organizar una verdadera contraofensiva y disputar el poder frente a quienes pretenden rematar todos nuestros recursos.

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