Tarifazo sobre rieles. El gobierno aplicará aumentos de hasta 90% en los trenes del AMBA

Mientras el gobierno insiste con el “ordenamiento tarifario”, viajar en tren en el AMBA será cada vez más caro para millones de trabajadores y estudiantes. Los nuevos aumentos, que llegarán hasta septiembre, vuelven a trasladar el costo del ajuste al bolsillo popular.

Viajar será un lujo cada vez más caro

El gobierno nacional confirmó una nueva suba escalonada en las tarifas de los trenes del AMBA que llevará el aumento acumulado hasta un 90% entre mayo y septiembre. La medida impactará sobre millones de personas que utilizan diariamente el transporte público para ir a trabajar, estudiar o realizar tareas cotidianas.

Según lo anunciado, el incremento se aplicará en distintos tramos y afectará a todas las líneas ferroviarias metropolitanas. El argumento oficial vuelve a ser el mismo: reducir subsidios y avanzar en el llamado “sinceramiento” de tarifas.

La actualización del cuadro tarifario fue oficializada mediante la Resolución 26/2026, publicada en el Boletín Oficial. La medida alcanza a las principales líneas ferroviarias del Área Metropolitana de Buenos Aires: Sarmiento, Roca, Mitre, San Martín, Belgrano Sur, Belgrano Norte y Urquiza.

El esquema de aumentos comenzará este mismo mes con una suba del 18% en los pasajes de tren. Sin embargo, el incremento no terminará allí: el gobierno ya definió una serie de ajustes escalonados para los próximos meses.

Según el cronograma oficial, luego del aumento de mayo se aplicarán nuevas subas del 15% en junio, 13% en julio, 12% en agosto y 10% en septiembre. De esta manera, el boleto acumulará un incremento cercano al 90% en apenas cinco meses, profundizando el impacto sobre millones de usuarios que dependen diariamente del transporte público.

Ajuste al bolsillo popular

La medida llega en un contexto donde salarios y jubilaciones continúan perdiendo poder adquisitivo frente a la inflación. Para amplios sectores populares, el transporte ya representa una parte cada vez más importante de los gastos mensuales.

El problema no es solamente el boleto de tren. Los aumentos se acumulan junto con subas en colectivos, subtes, tarifas de luz, gas, agua, alquileres y alimentos. Mientras el gobierno celebra indicadores fiscales, millones deben reorganizar sus gastos para poder llegar a fin de mes.

El “déficit cero” que reivindica Javier Milei tiene una traducción concreta: menos subsidios estatales y más peso sobre quienes viven de su salario.

Menos subsidios, mismos problemas

Desde el oficialismo sostienen que el esquema actual de subsidios es “insostenible”. Sin embargo, el deterioro del sistema ferroviario sigue siendo evidente: demoras, cancelaciones, formaciones deterioradas y problemas de infraestructura continúan afectando diariamente a los usuarios.

Es decir, el boleto aumenta, pero las condiciones del servicio no muestran mejoras proporcionales. El ajuste recae sobre quienes utilizan el transporte público mientras las ganancias empresariales y los negociados del sector permanecen prácticamente intactos.

El costo social del modelo

El aumento de tarifas forma parte de una política más amplia impulsada por el gobierno libertario: trasladar el costo de la crisis hacia las mayorías trabajadoras.

Mientras se recortan subsidios al transporte, continúan los beneficios para grandes grupos económicos, bancos y sectores concentrados. La lógica es clara: ajuste para abajo y privilegios para arriba.

Cada nuevo tarifazo profundiza una realidad cada vez más difícil para millones de personas que dependen del transporte público para sostener su vida cotidiana. Porque detrás de cada “sinceramiento” que anuncia el gobierno, hay trabajadores que destinan más horas de salario simplemente para poder viajar.

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