“Ni en pedo se va”. Caso Adorni: Milei lo defiende, Bullrich lo apura

Ni en pedo se va”, esa fue la frase de un presidente brotado tratando de defender por televisión a su jefe de Gabinete frente a la cascada de pruebas que fueron apareciendo durante los últimos días en la justicia.

La causa de corrupción de Manuel Adorni entró en un momento en donde su figura se complica y además arrastra al gobierno a una crisis interna importante. Durante la tarde del miércoles todo esto se aceleró debido a las declaraciones que realizó Patricia Bullrich sobre este caso y las posteriores palabras de un Milei furioso peleándose en vivo con sus emisarios del canal LN+. No fue solo la billetera con saldo infinito del ex vocero presidencial lo que detonó el conflicto, ya que el desmarque de la actual senadora terminó de romper la paz del gabinete libertario.

Fiel a su estilo en toda su trayectoria política, la hoy jefa de la bancada libertaria en el Senado se cortó sola y salió a apurar al Jefe de Gabinete. “Adorni tiene que presentar ya su declaración jurada”, así se expresó la ex ministra de Seguridad para marcarle la cancha al presidente y denunciar que todo el tema que rodea a la causa por enriquecimiento ilícito de Adorni “hace que el proyecto de gobierno sufra”. Bullrich, toda una profesional para cambiar de color político, empezó a sentir el olorcito a crisis que desprenden todos los casos de la corrupción libertaria. Por este motivo no dudó en salir a despegarse del jefe de los ministros y apurarlo. Para ella, si esta situación se mantiene, el gobierno se empantana y se complican todas las discusiones que pueden atraer inversiones al país, o por lo menos, ese es el discurso que tiene par su tribuna.

El incendio que encendió la senadora con sus declaraciones fue tal, que obligó a que el presidente salga desde los Estados Unidos, en una llamada telefónica en el programa de Majul y Trebuq, a intentar controlar el asunto. Por como salió ese ensayo de entrevista, parecería no haberlo logrado. Nervioso, exaltado y muy dubitativo en sus palabras, Javier Milei se jugó por su socio y trató de esclarecer la situación del deslomado Adorni y aclarar las palabras que dijo Bullrich en horas previas. El presidente afirmó que su jefe de ministros ya tiene los números listos y que presentará su declaración jurada por adelantado para terminar con todas las fantasías y mentiras que, según él, rodean el caso.

El ataque de Bullrich al tablero libertario

La actitud de Patricia Bullrich no representa ninguna novedad dentro de su manual de supervivencia política. Ella ya aplicó esta misma estrategia en la campaña de 2025 con José Luis Espert, cuando salió a exigirle explicaciones públicas mientras el resto del oficialismo intentaba blindarlo. Ahora repite el movimiento porque percibe que el estancamiento político del gobierno, a causa del Adornigate, puede ser terminal para sus propias ambiciones.

La senadora sabe que cada día que pasa sin que Adorni explique de dónde sacó los dólares para su mansión en Indio Cuá, el relato de la transparencia libertaria se cae a pedazos. Su exigencia de una presentación inmediata de bienes busca salvar su propia imagen y de paso debilitar a un competidor directo en la interna de la Ciudad de Buenos Aires.

Este movimiento de Bullrich causó un tembladeral en la Casa Rosada porque dejó expuesta la debilidad del control político que intenta ejercer Karina Milei. El hecho de que la senadora exija públicamente que el jefe de Gabinete rinda cuentas antes del plazo legal demuestra que las directrices de la hermana del presidente ya no son acatadas de manera ciega por todos los sectores.

Bullrich leyó correctamente que los números que se conocieron en los últimos días entierran a Adorni y lo dejan en una situación casi insalvable. Por esa razón decidió sacarse ese muerto de al lado y forzar una definición que acelera la crisis interna del gobierno.

Un presidente desbordado con una defensa irracional

Desde Los Ángeles, Javier Milei intentó apagar el fuego con una defensa que resultó tan extraña como violenta. El mandatario aseguró que “no va a ejecutar a una persona honesta en el altar del ego de los periodistas”. En su lógica, cualquier cuestionamiento patrimonial es un ataque corporativo del periodismo hacia su gestión.

Milei llegó al extremo de atacar personalmente al contratista Matías Tabar, quien declaró en la justicia haber recibido 245.000 dólares en efectivo por refacciones. El presidente lo tildó de militante kirchnerista con prontuario dudoso, a pesar de que en las redes sociales del trabajador abundan los mensajes antiperonistas y las críticas a los sindicatos.

La defensa presidencial incluyó una minimización ridícula de las pruebas que figuran en el expediente judicial. Mientras el contratista dio detalles precisos sobre la construcción de una pileta con cascada y remodelaciones de lujo, Milei afirmó que “solo eran dos cañitos con agua”. Esta forma de subestimar la realidad busca proteger a uno de sus principales socios en la débil estructura de La Libertad Avanza.

El presidente sostiene que Adorni está limpio y que las pruebas presentadas por el funcionario en privado están en orden. Sin embargo, olvida que en una causa por enriquecimiento ilícito se invierte la carga de la prueba y es el acusado quien debe demostrar legalmente el origen lícito de su fortuna.

Fracturas internas y la sombra de 2027

La crisis que desató el cruce entre Bullrich y el binomio presidencial muestra el cansancio de ciertos sectores libertarios a la hora de seguir las órdenes de Karina Milei.

La ausencia de la Secretaria General de la Presidencia en el viaje a Estados Unidos es un dato que no pasa desapercibido, ya que se quedó en el país para reunirse con empresarios mineros en San Juan. Esta distancia física coincide con el momento de mayor debilidad de Adorni y sugiere que, incluso dentro del círculo íntimo, se están recalculando los costos de sostener al jefe de Gabinete.

El ruido interno es total y nombres como el de Martín Menem ya suenan como posibles reemplazos, a pesar de las desmentidas oficiales. En la rosca libertaria todos parecen devorarse de cara al 2027 y la suerte de Adorni está atada exclusivamente a la voluntad del presidente.

Milei fue tajante al decir que si a algún ministro no le gusta su decisión se lo tendrá que fumar o irse. Esta postura autoritaria intenta cerrar una grieta que ya es inocultable. El desmarque de Bullrich y el silencio de otros integrantes del gabinete exponen a un gobierno que no tiene respuestas coherentes para los casos de corrupción que brotan cotidianamente. La interna no es por la transparencia, son maniobras rastreras de la casta tradicional que aparecen cuando los negocios de un sector empiezan a trabar los intereses de otros.

La estafa del “No hay plata” frente a la cascada de la casta

El contraste entre el discurso oficial y la realidad patrimonial de los funcionarios es indignante para el pueblo trabajador. Mientras hace dos años el gobierno repite el lema de que no hay plata para las universidades, los hospitales o los salarios, su jefe de Gabinete se armaba una pileta con cascada y compraba propiedades mediante préstamos sospechosos de jubiladas. Esta es la verdadera cara de la corrupción libertaria.

No existe ninguna lucha real contra la corrupción en estas internas libertarias. El descontento social empieza a notarse cada vez más en la superficie de la calle porque el sacrificio que se le exige a la población tiene como contrapartida la impunidad de una nueva casta que vive como millonaria. La estafa política consiste en ajustar a las mayorías mientras los funcionarios de Milei se enriquecen con fondos de origen desconocido que no pueden justificar.

Resulta evidente que Manuel Adorni debe abandonar su puesto de manera inmediata. No importa que presente una declaración jurada adulterada en los próximos días para intentar conseguir un poco de aire político en medio de este tembladeral. Todos estos movimientos están orientados a ocultar la verdad y salvar una imagen presidencial que se deteriora al ritmo de la inflación y el desempleo. Su salida tiene que ser el puntapié inicial para terminar con este gobierno de corruptos y ajustadores que utiliza el amparo del Estado para enriquecerse de forma ilícita. La permanencia de Adorni en el gabinete es un insulto a los millones de trabajadores que no llegan a fin de mes.

Por otro lado, la situación actual solo se puede cerrar mediante una investigación independiente a todos los poderes del Estado. Es el único camino para llegar a la verdad sin las interferencias de los jueces amigos del oficialismo que hoy intentan cajonear las pruebas. El control popular y transparente es indispensable para castigar a todos los culpables de este desfalco patrimonial.

A este gobierno que entra en una crisis que escala cada vez más, hay que derrotarlo para terminar con la corrupción y el ajuste que hacen imposible la vida de la clase trabajadora. La impunidad no puede ser la norma y la lucha en las calles es la herramienta necesaria para que los responsables de este saqueo rindan cuentas ante la sociedad.

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