Peter Thiel en el laboratorio libertario argentino

Este artículo fue publicado originalmente en el sitio web de la Liga Internacional Socialista.

Uno de los 100 hombres más ricos del mundo llegó a Argentina para respaldar y supervisar el experimento libertario. Peter Thiel, fundador de Palantir, es de los principales mentores empresariales e ideológicos de la ultraderecha en el mundo. Profesa hace años el escepticismo en la democracia, es defensor del supremacismo y alienta el empleo de la tecnología para la vigilancia, la represión y las intervenciones imperialistas. La noticia sobre su estadía en el país, ni bien trascendió, se difundió con urgencia en los principales medios y las redes sociales apuntando a un –entre muchos otros- interrogante: ¿qué hace Peter Thiel en Argentina?

Es domingo 19 de abril y en el estadio Monumental no cabe un alfiler. Miles –y algunos millones desde sus casas- siguen con atención el superclásico del fútbol local entre River y Boca. Lo llamativo de esta ocasión es que, desde el sector más exclusivo del estadio, con la mayor reserva y confidencialidad, el tecnoempresario Peter Thiel es parte de la audiencia que observa la disputa futbolística.

Es evidente. No es otro empresario más interesado en proporcionar las jugosas inversiones por las que el gobierno de Javier Milei hace y deshace. No es un simple viaje de negocios con agendas apretadas y anuncios pomposos acompañados de simpáticas fotos. La presencia Thiel, también llamado “jinete del apocalipsis”, genera curiosidad y preocupación, en uno de los momentos más críticos para el gobierno libertario.

Después de su breve paso por Argentina en febrero de 2024, cuando el gobierno de Milei estaba en sus inicios y la reconfiguración libertaria del país estaba apenas puesta en marcha, volvió Peter Thiel nuevamente rodeado de misterio, pero con una apuesta aparentemente mayor para esta vez. A cuentagotas vamos conociendo más información, como la compra de la casa más lujosa de Buenos Aires, donde prevé instalarse por dos meses para mantener reuniones con funcionarios y empresarios locales.

Peter Thiel junto a Elon Musk

Thiel tiene un particular interés por Argentina, a la que caracterizo hace dos años como “la versión extrema de lo que puede pasar en EEUU y Europa” refiriéndose a un “país potencia” que arrastra una histórica decadencia hace 100 años, a criterio del empresario. Ahora, su preocupación –y ocupación- por Argentina es diferente. Su aliado político, Javier Milei, lleva poco más de la mitad del mandato cumplido con una población que cada vez tolera menos el experimento libertario por las severas restricciones y penurias que significa para millones de trabajadores que eventualmente votaron a Milei.

La popularidad del presidente está resentida por la falta de logros para celebrar entre los sectores populares, en medio de nuevas denuncias de corrupción hacia altos funcionarios y las disputas internas que se avivan ante la hipótesis abierta de una derrota electoral en 2027. La crisis, anteriormente resuelta con el respaldo financiero del Tesoro de Estados Unidos que le permitió a Milei recuperar aire en las elecciones legislativas del año pasado, esta vez se conjuga con una situación más crítica para los gobiernos de la ultraderecha en el mundo. En Hungría a Víctor Orban no le alcanzó con el apoyo del vicepresidente J.D. Vance, el principal aliado político de Thiel en el gobierno. En EE.UU., Trump ve prolongarse un conflicto con Irán que perjudica críticamente la estabilidad en un año de elecciones.

Aún está en desarrollo la asistencia de Thiel al gobierno de Milei, aunque ya son un hecho las distintas leyes y decretos que fueron preparando la legislación argentina para la operatividad de un Estado más autoritario respaldado por las nuevas tecnologías y el imperialismo. La reforma de la Ley de Inteligencia en diciembre de 2025, entre las sombras y vía decreto, habilitó la creación del Centro Nacional de Ciberseguridad (CNC) que finalmente se concretó en febrero de este año. Del mismo modo, vía decreto, Milei permitió a las tropas estadounidenses ingresar a territorio nacional para realizar los ejercicios militares conjuntos “Daga Atlántica” y “PASSEX”.

La dinámica de “aceleramiento en las curvas”, respetada al pie de la letra por Milei, coincide enteramente con las ideas profesadas por Peter Thiel y su visión crítica de la democracia liberal. La defensa de Occidente, es decir el imperialismo yanqui y países alineados, es una tarea a la que también Milei declara total acatamiento cuando explica que “no podemos convivir con quienes nos quieren matar” (https://www.argentina.gob.ar/noticias/presidente-milei-en-israel-no-podemos-convivir-con-quienes-nos-quieren-matar). Incluso lo que parecen delirios mesiánicos de un presidente inestable, recupera la figura del “anticristo” que rodea la visión apocalíptica de Thiel sobre nuestros tiempos. Por eso, es necesario precisar algunas respuestas ante la siguiente pregunta:

¿Quién es Peter Thiel?

El “gurú apocalíptico del tecnofascismo”, “el filósofo que dejó de creer en la democracia”, el “intelectual del tecnoimperialismo” y muchas otras son las maneras dramáticas en las que los medios se refieren a Peter Thiel. Todas y cada una de ellas justificadas, como vamos a ver. Es parte de la generación de millonarios que construyeron sus fortunas sacando ventaja a partir de la crisis de 2008 y principalmente con la pandemia de 2020, donde su riqueza pasó de $2,300 millones a aproximadamente $6,500 millones en 2022.

Si bien, nació en Alemania, luego se nacionalizó estadounidense y en su biografía suele destacarse frecuentemente su paso por Sudáfrica durante parte de su infancia y juventud en tiempos de apartheid, lo que permite inducir los modelos políticos que hicieron de inspiración. Aunque es mayormente reconocido por su actividad en el mundo de los negocios y de la tecnología, su formación académica tiene como base la filosofía y el derecho adquirida en la Universidad de Stanford (California), donde estudió durante la década del ‘80.

Su trayectoria se ha centrado en captar fondos para el sector tecnológico, destacando su inicio en 1998 como cofundador de PayPal junto a Elon Musk. Consolidó su éxito al ser uno de los primeros inversores clave en el crecimiento de Facebook. Hoy en día, lidera Founders Fund y Palantir Technologies; esta última es una firma de cruzamiento y análisis de datos masivos empleada por el ejército estadounidense para la designación automatizada de objetivos militares en Irán. La precisión del sistema está profundamente cuestionada ya que el bombardeo de la escuela iraní, que resultó en la masacre de miles de niñas, podría haber sido el resultado de un error en la identificación del blanco por parte del software.

Anuncio «Palantir está con Israel» de la empresa en el New York Times

Sus declaraciones en diferentes entrevistas nos permiten reconstruir una aproximación a las ideas que profesa. En 2015, afirmó: “Una de las cosas que me atraen de la tecnología es que cuando no está regulada, puedes transformar el mundo sin tener que pedir aprobación a otros. En el mejor de los casos, no está sometida al control democrático ni a las mayorías, que muchas veces son hostiles al cambio”. Pero quizás aún más elocuente –y alarmante- fueron sus palabras en la conferencia Libertopia de 2010 donde se refirió a la relación entre tecnología y política:

“la idea básica era que nunca podríamos ganar una elección para conseguir ciertas cosas porque éramos una minoría tan pequeña. Pero quizás podías cambiar el mundo unilateralmente, sin tener que convencer constantemente a la gente y rogar y suplicar a personas que nunca estarán de acuerdo contigo, a través de medios tecnológicos. Y es aquí donde considero que la tecnología es una alternativa verdaderamente increíble a la política”.

A sus palabras no se las lleva el viento, son la expresión del trabajo sostenido durante años para reforzar el poder del capital y el resguardo del imperialismo estadounidense. Donde se materializan con mayor claridad sus ideas reaccionarias sin dudas es en Palantir, cuyos orígenes y ubicación en el Complejo Industrial-Militar norteamericano nos referimos en otra nota (https://lis-isl.org/es/2026/04/big-tech-y-la-guerra-capitalista/). La novedad es que, con Peter Thiel en Argentina, la empresa dirigida por Alex Karp publicó vía X/Twitter un manifiesto donde expresa los ejes que ordenan sus operaciones, una descarada defensa del capitalismo aceleracionista.

“La República Tecnológica”

La historia de Palantir está marcada por el misterio y el hermetismo sobre su actividad. Su cooperación estrecha con los servicios de inteligencia se remonta a sus orígenes, con mitos que le dieron popularidad y se le atribuyen a su historia como el secuestro de Osama bin Laden, que nunca fue admitido pero tampoco negado. Además de los estragos generados en Medio Oriente, Palantir también fue el respaldo digital del ICE para la caza de migrantes en todo Estados Unidos.

Por la vía de los hechos, la empresa dejaba bien en claro algunos de sus posicionamientos sobre el modelo al que apuesta. Pero si quedaba algún tipo de dudas, todas ellas fueron despejadas con la publicación del manifiesto “La República Tecnológica. En sus 22 puntos se articula xenofobia, nacionalismo y el llamado a la preparación armamentística con centralidad en la tecnología. Podemos agrupar los planteos que enumera la publicación en algunos temas más generales:

La tecnología. Desde el comienzo, se convoca a Sillicon Valley a posicionarse frente a las discusiones sobre la defensa tanto externa como interna del país que “hizo posible su crecimiento”. Ya no parece haber tiempo para debates sobre el rol de la tecnología, es momento de acciones para ganar una carrera en la que los adversarios de Estados Unidos no se van a detener, habiendo quedado atrás la era atómica para poner ahora en el centro a la Inteligencia Artificial. Las posibilidades de romper los actuales límites tecnológicos es un tentador objetivo que la empresa propone a inversores y funcionarios.

Lo político. Sentencia el fin del poder blando por haberse reducido a una “mera retórica”, es momento de imponer el poder duro y ese poder duro será construido sobre la base de un software. Sin embargo, se compadece con los funcionarios que exponen se exponen a la vida pública, en tiempos donde el caso Epstein y diferentes escándalos de corrupción dejan al descubierto la verdadera cara de los supuestos servidores del pueblo.

Nac(z)ionalismo. Hipócritamente, reflexiona sobre la intolerancia religiosa para luego aclarar que “No todas las culturas son iguales”, ya que algunas producen avances mientras que otras son disfucionales y regresivas. La hegemonía estadounidense es reivindicada como un faro de dicha cultura progresiva y perfecta, a la que debemos una larga y prolongada paz que paradójicamente terminó distanciar a las nuevas generaciones de la guerra entre grandes potencias y –se deduce- del patriotismo.

¿La guerra? Se hace un llamado a la incorporación del servicio militar en los Estados por ser un “deber universal”, mientras que la industria tiene el deber de garantizar los mejores avances militares al ejército. Finalmente, se preocupa por el debilitamiento de Alemania y Japón tras la posguerra, por la cual Europa ahora paga un costo muy alto y en Asia abre la posibilidad de un desequilibrio regional si no se cuestiona el pacifismo japonés.

Todo esto resulta clarificador para comprender alguno de los probables lineamientos sobre los que Peter Thiel pretende orientar al gobierno argentino y la elite empresarial nacional. La ofensiva sobre los trabajadores no tomará otro curso más que su reforzamiento con la asistencia de un personaje como el que describimos. Aún así, para nada garantiza el éxito del experimento libertario, cuyo desgaste puede profundizarse al calor de las movilizaciones en curso. Como revolucionarios tenemos la tarea de acompañar todas las luchas y construir una alternativa que enfrente con firmeza a la reacción. Los principales millonarios del mundo esclarecen la incompatibilidad de sus intereses con las libertades democráticas y cuál es la dirección hacia la que buscan dirigir a la tecnología. Son tiempos decisivos, el futuro está en disputa.

Por Manuel Velasco

Otras noticias

Somos un medio de y para los trabajadores
No tenemos pauta ni aportes de empresarios

Si valorás nuestra voz, sumate a bancarla

Colaborá con nosotros