Luego de conocerse el 3,4% de inflación en marzo, el presidente Javier Milei habló ante empresarios en el AmCham Summit y dejó en claro que no habrá cambios en su rumbo económico. Mientras la inflación golpea los bolsillos, el gobierno redobla la apuesta por el ajuste.
Un discurso para el empresariado
En el cierre del AmCham Summit 2026, frente a un auditorio de empresarios, Javier Milei eligió centrarse en el dato de inflación de marzo, que alcanzó el 3,4%.
La AmCham Argentina (Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina) es una organización que nuclea a grandes empresas, en su mayoría multinacionales, con presencia en el país. Actúa como un espacio de representación de intereses del capital concentrado, promoviendo políticas económicas orientadas a la apertura de mercados, la desregulación y la seguridad jurídica para las inversiones. Sus eventos, como el AmCham Summit, funcionan como ámbitos de articulación entre el poder económico y el poder político, donde se discuten y promueven agendas afines a los sectores empresariales.
“Como odio la inflación y el dato no me gustó, voy a hablar de inflación”, lanzó el mandatario , marcando el tono de una intervención que buscó justificar el rumbo económico pese al impacto en la vida cotidiana.
Lejos de reconocer el deterioro social, el presidente insistió en que el problema responde a factores “transitorios” y no a su programa económico.
Ajuste sin freno: “la motosierra no se detiene”
El mensaje central del discurso fue político: no habrá cambios.
“La motosierra no se detiene”, afirmó Milei , ratificando que continuará el recorte del gasto público, la política monetaria restrictiva y la desregulación.
En otras palabras, frente al aumento de precios, la respuesta del gobierno es profundizar el mismo programa que viene golpeando salarios, jubilaciones y condiciones de vida.
El presidente incluso defendió la continuidad del ajuste como una cuestión moral: abandonar el plan, sostuvo, sería “incorrecto desde el punto de vista moral” .
Negar la realidad, sostener el relato
Durante su intervención, Milei volvió a rechazar cualquier discusión sobre la necesidad de modificar la política económica.
“Ese planteo me parece una basura”, disparó contra quienes proponen flexibilizar el ajuste para impulsar la actividad .
El argumento oficial intenta instalar que no hay alternativa: ajuste o caos. Pero los datos muestran otra cosa. La inflación no desaparece y el costo del programa recae sobre las mayorías.
Mientras tanto, el propio presidente afirmó que “la actividad empezó a rebotar” y que hay “récord de PBI, de consumo y de exportaciones” , nada más lejos de la realidad evidente con la experiencia cotidiana de amplios sectores sociales.
Inflación que no baja, salarios que no alcanzan
El problema no es solo el nivel de inflación, sino cómo se distribuye su impacto. El ajuste fiscal, la licuación de ingresos y la caída del poder adquisitivo configuran un escenario donde los trabajadores pagan el costo de una política económica orientada a garantizar el equilibrio fiscal y la confianza del mercado.
Mientras el gobierno pide “paciencia” , millones enfrentan la urgencia de llegar a fin de mes.
Un rumbo que profundiza la crisis
El discurso de Milei en el AmCham no deja lugar a dudas: el gobierno no piensa modificar su estrategia, incluso frente a resultados que no logran estabilizar la economía en el corto plazo.
Esto revela una definición de fondo: priorizar el programa económico por sobre sus consecuencias sociales.
Ajuste como única respuesta
La insistencia en que “la inflación se va a derrumbar” funciona más como promesa que como realidad inmediata. Mientras tanto, el presente es claro: inflación persistente, salarios en caída y condiciones de vida en retroceso.
Detrás del discurso de “orden” y “disciplina fiscal” hay una decisión concreta: que la crisis la paguen los de abajo. Contra aquella orientación tenemos que combatir los trabajadores y sectores populares, unificando las luchas y construyendo un plan de lucha contra Milei y sus cómplices.


