El rock de la coima. El escándalo en ANDIS golpea al gobierno de Milei

Nuevas revelaciones sobre el caso de la Agencia Nacional de Discapacidad vuelven a poner en el centro al gobierno de Javier Milei. Mientras avanzan las investigaciones por presuntas coimas, salen a la luz vínculos entre empresarios, financiamiento político y la intimidad del poder libertario.

Un escándalo que no se apaga

El caso de las presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) suma nuevos elementos que comprometen al entorno del gobierno. La investigación, iniciada tras la difusión de audios y denuncias en 2025, apunta a un entramado de sobornos vinculados a la compra de medicamentos y contratos estatales.

Según revelaciones recientes, empresarios del sector farmacéutico habrían mantenido vínculos estrechos con figuras del oficialismo, en un esquema donde los retornos ilegales formaban parte del funcionamiento cotidiano del organismo.

Los audios filtrados recientemente son de parte de Florencia Pérez Roldán, vocera de la familia Kovalivker, propietaria de la droguería Suizo Argentina y bajo investigación por el pago de coimas (entre ellas un presunto 3% vinculado a Karina Milei). Habría financiado con al menos 70.000 dólares el alquiler del Movistar Arena para el acto político que encabezó Javier Milei el 6 de octubre de 2025. Mientras se produce esta situación Suizo Argentina se quedaba con la mayor parte de la provisión de medicamentos caros de la Andis.

En los audios también se detalla cómo, tras ser alertados por un periodista sobre un inminente allanamiento, los Kovalivker retiraron 270.000 dólares de una de sus propiedades. La maniobra fue detectada por la Policía Federal, que interceptó el vehículo de Emanuel, uno de los hijos, y encontró esa suma. Además, habrían descartado otros 50.000 dólares en un contenedor de basura, lo que derivó en una escena insólita: miembros de la familia buscando el dinero entre los residuos. También se menciona que eliminaron los teléfonos celulares antes de que sean incautados.

Negocios, política y financiamiento

Uno de los puntos más sensibles del caso es la conexión entre estos circuitos de corrupción y el financiamiento político. Las investigaciones señalan que sectores empresariales sospechados de participar en el esquema habrían tenido vínculos con actividades del espacio oficialista.

El escándalo no solo compromete a funcionarios del área, sino que vuelve a poner bajo la lupa a figuras cercanas al presidente y a su círculo más íntimo, reforzando la idea de que no se trata de hechos aislados, sino de un entramado más amplio.

La trama detrás de ANDIS

La ANDIS, organismo encargado de políticas públicas para personas con discapacidad, quedó en el centro de una causa judicial que investiga delitos como cohecho, defraudación y direccionamiento de contratos.

El ex titular del organismo, Diego Spagnuolo, aparece como una figura clave en la causa, tanto por su rol institucional como por su cercanía con el presidente. Los audios difundidos describen un esquema de recaudación ilegal que involucraría a distintos actores del poder político y empresarial.

Entre el espectáculo y la crisis

El dato que emerge con fuerza en las últimas revelaciones es el contraste entre la gravedad del escándalo y la puesta en escena del propio presidente. Mientras avanzaban las denuncias, Javier Milei participaba de actividades públicas con un tono festivo, incluso interpretando canciones de rock en ámbitos privados. Esa postal sintetiza una lógica de gobierno: espectáculo hacia afuera, crisis y sospechas hacia adentro.

Un gobierno bajo sospecha

El caso ANDIS expone una contradicción central del discurso oficial. Un gobierno que llegó con la promesa de terminar con “la casta” aparece ahora atravesado por denuncias de corrupción que involucran a su propio entorno.

Lejos de tratarse de un episodio aislado, el escándalo se suma a otros conflictos y refuerza la percepción de un gobierno cada vez más cuestionado.

El problema no es solo judicial, sino político. Cuando los recursos destinados a sectores vulnerables —como las personas con discapacidad— quedan atravesados por circuitos de coimas, lo que está en juego es el sentido mismo del Estado.
Estos hechos no son anomalías, sino expresiones de un modelo donde lo público queda subordinado a negocios privados.
El avance de las investigaciones abre interrogantes sobre las responsabilidades políticas. Pero también plantea un desafío: que estos escándalos no queden reducidos a disputas judiciales o mediáticas.

Porque mientras se discuten coimas en despachos oficiales, millones enfrentan el ajuste en su vida cotidiana. La tarea es clara: transformar la indignación en organización y lucha para terminar no solo con la corrupción, sino con el modelo que la hace posible.

Además no se puede confiar a esta Justicia cómplice del poder político a que encuentre todos los callejones de esta causa. Por eso mismo, se necesita una Comisión Investigadora Independiente que vaya hasta el final y permita juzgar a todos los responsables.

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