A pesar de los esfuerzos oficiales por dibujar un escenario positivo, los números oficiales confirman lo que ya se siente en los bolsillos. El Indec publicó los datos correspondientes al mes de enero y el resultado muestra el nivel de la crisis por la que se transita. Por quinto mes consecutivo los salarios volvieron a perder contra la inflación, consolidando una pérdida del poder adquisitivo que castiga sin distinción a empleados públicos, privados e informales. Esta licuación permanente de los salarios es el núcleo de la política de Javier Milei y Luis Caputo, un modelo que cierra solo si se hambrea al pueblo.
Según el informe oficial[i], en el arranque del año los salarios formales subieron apenas un 2% en promedio, quedando muy por debajo de una inflación que marcó un 2,8% para ese mismo período. Este desfasaje provocó que en tan solo un año de gestión libertaria el salario registrado acumulara una caída real cercana al 8%.
La motosierra del gobierno pasó con especial saña por el Estado, donde los sueldos públicos apenas avanzaron un 1,8% mensual y arrastran un derrumbe interanual brutal que supera el 17% en términos reales. Por su parte, los trabajadores del sector privado registrado tampoco lograron ganarle a la licuadora, recibiendo un magro incremento del 2,1% que los mantiene casi un 3% por debajo del poder de compra que tenían doce meses atrás.
Dentro de esta radiografía de la miseria el Indec también incluyó el índice correspondiente a los trabajadores del sector privado no registrado, arrojando un supuesto aumento del 4,4% mensual. Sin embargo, hay que aclarar la trampa metodológica que esconde este número. A diferencia de los datos formales, los valores del trabajo informal se calculan mediante la Encuesta Permanente de Hogares y sufren un atraso de hasta cinco meses en su publicación. Es decir que esa cifra no refleja la realidad angustiante que vivieron los trabajadores precarizados durante el mes de enero, sino una foto vieja que distorsiona el verdadero nivel de asfixia que padecen quienes no cuentan con ningún tipo de red de contención frente a los tarifazos actuales.
La destrucción sistemática de los ingresos golpeó directamente sobre el consumo, que se hundió más de un 6% en febrero según relevamientos privados, reflejando que las familias ya no pueden cubrir ni siquiera sus necesidades más básicas. En paralelo a esta paralización del mercado interno, la desocupación volvió a dispararse y trepó al 7,5%, empujando a miles de personas hacia la informalidad y la desesperación. Todos estos indicadores negativos desmienten la idea libertaria de un país en crecimiento y demuestran que los únicos ganadores bajo este modelo son los bancos, los especuladores financieros y las grandes corporaciones amigas del poder.
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El panorama se vuelve aún más oscuro frente a un proceso inflacionario que no da tregua. Por noveno mes consecutivo los precios continúan su marcha ascendente y las proyecciones indican que la inflación no perforará el piso del 3% mensual en el corto plazo. El escenario internacional agravó las tensiones locales y el recrudecimiento de la guerra en Irán comenzó a impactar en la economía doméstica a través del encarecimiento del petróleo. Frente a esta sumatoria de crisis cruzadas, el propio presidente Milei tuvo que abandonar su discurso y reconocer el revés que sufre su plan, admitiendo los contratiempos inflacionarios luego de haber prometido incansablemente que para esta altura del año los índices comenzarían con cero.
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Frente a esta avanzada destructiva se demostró que las mayorías no están dispuestas a quedarse quietas. La movilización del 24 de marzo marcó el camino a seguir, llenando las calles y las plazas de todo el país para dejar en claro la enorme bronca que existe contra la gestión de Javier Milei. Esa misma fuerza que desbordó la Plaza de Mayo es la que se necesita para torcerle el brazo a este gobierno hambreador.
Es urgente organizar la bronca y pelear por un aumento salarial de emergencia que equipare todos los ingresos al costo real de la canasta alimentaria, garantizando que los sueldos se encuentren indexados mensualmente para no perder un solo centavo frente a la inflación. La salida a esta crisis provocada por este gobierno junto el capital financiero y el Fondo Monetario Internacional no va a venir de la mano de los burócratas sindicales que negocian paritarias de miseria, sino de la organización activa y la movilización en las calles para defender nuestros derechos.
[i] https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/salarios_03_26875AE99312.pdf

