Una nueva traición de la cúpula cegetista se consumó esta tarde en la sede de UPCN. A menos de 48 horas de que el Senado trate la reforma laboral esclavista, la principal central obrera del país decidió dar por perdida la batalla en las calles y entregar el futuro de los trabajadores a la suerte de los tribunales.
Mientras el oficialismo y sus aliados en la Cámara Alta se preparan para liquidar conquistas históricas, la dirección sindical ha optado por la total inacción para el día de la votación, confirmando que su estrategia no es derrotar el plan de Milei sino apenas realizar gestos administrativos para descomprimir la bronca de las bases.
Cerca de las 15 horas, en el edificio de la calle Moreno, se reunió la mesa chica de la Confederación General del Trabajo con el anfitrión Andrés Rodríguez de UPCN a la cabeza. El encuentro contó con la participación del triunvirato compuesto por Jorge Sola (sindicato del seguro), Cristian Jerónimo (sindicato del vidrio) y Octavio Argüello de Camioneros. También estuvieron presentes figuras históricas de la burocracia como Hugo Moyano, Gerardo Martínez de la UOCRA, Armando Cavalieri de Comercio, Juan Carlos Schmid de Dragado y Balizamiento, Omar Maturano de La Fraternidad, Rodolfo Daer de Alimentación, Héctor Daer de Sanidad, Guillermo Moser de Luz y Fuerza, Omar Plaini de Canillitas, Sergio Sasia de la Unión Ferroviaria y José Luis Lingeri de Obras Sanitarias.
El resultado de más de tres horas de debate fue la decisión de no convocar a ningún paro ni movilización para este viernes, delegando toda la respuesta al próximo lunes mediante una marcha limitada a dirigentes y delegados hacia el Palacio de Tribunales.
La trampa de la judicialización y el abandono de las calles
La táctica elegida por estos burócratas consiste en esperar a que la ley sea sancionada para luego judicializarla bajo el argumento de su inconstitucionalidad. Esta maniobra deja la defensa de los derechos laborales en manos de la Justicia, uno de los poderes más viciados y permeables a los intereses del capital de turno.
Jorge Sola intentó justificar esta pasividad afirmando que la decisión es sustentar el análisis legal y realizar la presentación el lunes a las once de la mañana con un acompañamiento a Plaza Lavalle. Sin embargo, no hay ninguna verdad revelada en entender que esta medida es totalmente insuficiente frente a un ataque de la magnitud que pretende imponer el gobierno libertario para el beneplácito del sector empresario.
Esta dirigencia que negocia privilegios con el Ejecutivo ha demostrado una vez más que su prioridad es mantenerse en sus puestos antes que defender el salario y la estabilidad. Para frenar esta ofensiva anti obrera no hace falta reunirse con gobernadores que se venden por migajas ni con senadores que entregan el voto a cambio de partidas presupuestarias. Lo que se requiere es un paro general activo que inunde las calles de todo el país y que rodee el Congreso con la fuerza de millones de trabajadores movilizados. Tampoco sirven las medias tintas de sectores como el Frente de Sindicatos Unidos que proponen movilizaciones sin paro, una táctica que termina siendo funcional a la estrategia de desgaste que propone la Casa Rosada.
El próximo viernes 27, desde el MST en el FIT Unidad junto a trabajadores del Hospital Garrahan, compañeros de Fate y diversos sectores en lucha, mantendremos la presencia en las calles con diversas acciones, tanto frente al Congreso como en todo el país, para expresar nuestro rechazo y dejar planteada una alternativa de lucha frente a la entrega.
La experiencia del Garrahan encabezada por la APyT ha demostrado que a la persecución y al ajuste se los enfrenta con democracia de base, asambleas, acciones directas, coordinación con otros sectores en lucha y la unidad de todas las y los trabajadores. Esa es la hoja de ruta necesaria para derrotar el programa de hambre de Milei y para construir una nueva alternativa sindical que barra con esta burocracia podrida que hoy se sienta a negociar salarios de miseria por debajo de la línea de indigencia.
La complicidad de la central obrera es absoluta si se tiene en cuenta que muchos de sus integrantes participaron activamente en el Consejo de Mayo para articular las reformas que hoy dicen combatir. No se puede esperar nada de quienes se reúnen con las patronales para validar un salario mínimo que no alcanza para cubrir la canasta básica mientras desarticulan cualquier plan de lucha con continuidad. La tarea de la hora es ganar las calles de forma independiente para quebrar la voluntad de los traidores y demostrar que la única garantía de victoria reside en la movilización organizada y la huelga general activa.


