sábado, 5 octubre 2024 - 03:16

Entre Ríos. Diputados dan dictamen a la ley del agronegocio.

Para Rossi y los diputados vale más el lobby del agronegocio que nuestra salud y nuestros territorios, hay que frenar su proyecto de provincia envenenada.

Rechazamos profundamente el dictamen de ley de “Buenas Prácticas en la Utilización de Fitosanitarios y Domisanitarios”, esta es una ley reaccionaria y extemporánea que ya había sido archivada en el 2022. Como denunciamos en aquel momento e insistimos este año en la reunión de comisión de Recursos Naturales y Ambiente, que preside Juan Manuel Rossi, esta ley ya había sido rechazada y que la reactive muestra su alineación absoluta con el agronegocio. No se puede esperar otra cosa de un partido que impulsó la sojizacion en Santa Fe, con consecuencias brutales sanitarias, productivas y sociales, y nada se puede esperar de un partido que usa la política como botín de cambio y favores. Un diputado que llega a la cámara por acuerdos con partidos de derecha no puede sino más que representar a sectores minoritarios de la población que piensan solo en las ganancias y no en las consecuencias reales para las poblaciones.

Hoy tenemos que escuchar que insistan con que este proyecto de ley viene a proteger y conservar la salud, el ambiente y la producción agropecuaria, que es una iniciativa que busca asegurar la calidad e inocuidad de los alimentos y materias primas, con la seguridad alimentaria y desarrollo sostenible. Deberían explicar cómo se logra eso si en el proyecto solo invoca parcialmente la intervención del Ministerio de Salud, no nombra la agroecología, no nombra la producción de cercanía, ni la evaluación y monitoreo de las necesidades sociales de nuestra provincia. Habrá que recordarle a Rossi y a los diputados que firmaron este bochornoso dictamen que el agronegocio cuenta con una tradición de casi 3 décadas en aplicar un modelo cuyas consecuencias arroja al 67% de la población de Concordia a la pobreza, siendo de las ciudades del país con mayor índice de indigencia, por poner un ejemplo. Profundiza la extranjerización de la tierra, y la pérdida de soberanía sobre qué y para quiénes se produce, promoviendo modelos de mal desarrollo que enferman a las poblaciones y a los territorios. Vivimos en una provincia donde las consecuencias socioambientales del modelo atado a la transgénesis y venenos concentra la riqueza y nos deja todos los “pasivos” económico, sociales y ambientales: inundaciones, sequías, desmonte, contaminación de ríos y arroyos, pérdida de biodiversidad, sobrecarga al sistema público de salud por un sinfín de enfermedades.

Una vez más nos quedará declararnos en estado de alerta y convocar a movilizar para expresar el rechazo a este inhumano proyecto de ley. Nos queda también remarcar que cuando fuimos convocados a la comisión, por insistencia y lucha, expresamos que es momento de descartar estas leyes de sostén del agronegocio. Estamos a tiempo de poner un freno de emergencia y crear verdaderas leyes para estos tiempos de precolapso, leyes transicionales que permitan caminar hacia la prohibición de agrotóxicos y transgénicos y a la aplicación de una profunda reforma agraria agroecológica. Estamos a tiempo de que se repare, restaure y se proyecten modelos de producción que entienden que la naturaleza no es un bien inagotable, sino que es un bien común que debe cuidarse y nuestros territorios deben ponerse al servicio de la necesidades alimentarias, ambientales y sociales de los entrerrianos y no al servicio de la reproducción de las ganancias de una porción minoritaria de la población o del pago de deudas ilegítimas.

Hay que pensar y promover una producción que entienda que no podés sacrificar este presente en busca de dólares con saqueo y contaminación, cuando vivimos sobre una de las reservas más grandes de agua dulce. Tenemos la responsabilidad presente y futura, es momento de tomar medidas radicales para garantizar una vida vivible. Es tiempo que las poblaciones seamos escuchadas y que los legisladores legislen para el pueblo. No es tan difícil, hay que confiar que podemos decidir qué, cómo y quiénes van a producir en nuestra provincia, no podemos seguir entregando todas nuestras riquezas al agronegocio, no podemos permitir que la concentración de la riqueza y los territorios sea un constante, no podemos vivir con la lógica feudal de que solo existe el campo que concentra. Podemos ser un campo que se habite, con productores que produzcan alimentos y no commodities, podemos tener un territorio que se respete y no seguir entregándolo con los RIGI y los RINI a los sectores que nos ven como zona de sacrificio, podemos incorporar las decisiones populares a una democracia que hoy está cooptada por las corporaciones y sus necesidades. Podemos realmente hacer historia con proyectos de ley de vanguardia, este proyecto no solo no impulsa este camino, sino que profundiza modelos vetustos, contaminantes y extranjerizantes. Hay que rechazarlo y expresar con fuerza que no queremos ser pueblos fumigados, que no nos queda tanto tiempo para revertir las consecuencias brutales del despojo de esas ultimas 3 décadas, y que queremos seguir siendo Entre Ríos, no Entre Venenos. Retiren el proyecto y habiliten un verdadero debate para construir el modelo productivo que nuestra población y nuestra provincia se merecen

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