La senadora libertaria por Neuquén aparece entre las alternativas para acompañar a Javier Milei en una eventual reelección. Su posible postulación expresa el acercamiento del Gobierno a las iglesias evangélicas y a los sectores conservadores. Márquez tiene un antecedente judicial por una causa vinculada a títulos educativos irregulares y defiende posiciones contrarias al aborto legal y al matrimonio igualitario.
La alianza con las iglesias evangélicas
La carrera electoral hacia 2027 empieza a mover las piezas dentro de La Libertad Avanza. Mientras Patricia Bullrich evita confirmar si aceptaría acompañar a Javier Milei en una nueva fórmula presidencial, Karina Milei ya tendría otra alternativa: la senadora neuquina Nadia Márquez, pastora evangélica y una de las dirigentes de confianza del núcleo gobernante.
La posibilidad no es un dato menor. La eventual incorporación de Márquez a la fórmula presidencial expresaría la intención del oficialismo de consolidar su vínculo con las iglesias evangélicas y con los sectores más conservadores del país. Una alianza que combina representación parlamentaria, organización territorial y una agenda política reaccionaria en materia de derechos.
La reciente participación de Milei en la inauguración del auditorio de la iglesia Jesús es Rey, en Neuquén, cuyo pastor es Hugo Márquez, padre de la senadora, volvió a exhibir ese acercamiento. El templo tiene capacidad para unas 4.000 personas y su construcción habría demandado alrededor de 14 millones de dólares.
El vínculo entre el Gobierno y las organizaciones evangélicas se viene profundizando desde el comienzo de la gestión. No se trata solamente de coincidencias religiosas: estas instituciones cuentan con una importante estructura territorial y presencia en distintos espacios políticos.
Hugo Márquez es uno de los referentes de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA), entidad que reúne a miles de congregaciones y tuvo un papel destacado en las movilizaciones contra el aborto legal y en campañas como “Con mis hijos no te metas”.
La inauguración del auditorio en Neuquén fue una nueva señal de acercamiento. Durante el acto, el pastor aseguró que ningún presidente había hecho tanto por los evangélicos. También participaron referentes de organizaciones vinculadas a las campañas contra la educación sexual integral y los derechos conquistados por los movimientos feministas y de diversidad.
El Gobierno ya había mostrado esta estrategia con otros encuentros y actividades junto a referentes religiosos. La relación entre el poder político y estas organizaciones merece atención, especialmente cuando se traduce en iniciativas legislativas que buscan restringir derechos y cuestionar conquistas democráticas.
Una dirigente de la agenda conservadora
Márquez llegó al Senado en 2025, después de haber ocupado una banca en Diputados desde diciembre de 2023. Su ascenso dentro de La Libertad Avanza contó con el respaldo de Martín Menem y de Karina Milei, con quien mantiene una relación política estrecha.
Su trayectoria está marcada por una agenda conservadora. Se manifestó a favor de derogar la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo y sostiene una concepción tradicional del matrimonio, al que define como una unión entre un hombre y una mujer. También cuestiona la justicia social y reivindica las posiciones ideológicas del presidente.
En una entrevista con La Nación, afirmó que le gustaría que se derogue la ley del aborto y sostuvo que la justicia social es “aberrante”. Sus declaraciones permiten conocer el perfil político que podría sumar a una eventual fórmula presidencial: una dirigente que combina el discurso libertario con una fuerte impronta religiosa y conservadora.
La posible candidatura también debe leerse en el marco de la disputa interna por la sucesión de Victoria Villarruel. La relación entre la actual vicepresidenta y los hermanos Milei atraviesa un distanciamiento político, y el oficialismo busca una figura que garantice mayor alineamiento con la conducción de Karina.
El antecedente judicial por los títulos educativos
La trayectoria de Márquez también incluye un antecedente judicial que volvió a cobrar relevancia ante la posibilidad de una candidatura nacional.
La senadora fue procesada en una causa por presuntas estafas y defraudaciones relacionadas con dos instituciones educativas que funcionaron entre 1999 y 2004 y que habrían emitido títulos sin validez oficial. Entre ellos había certificaciones vinculadas con carreras de periodismo.
Luego de que un sobreseimiento inicial fuera revocado por el Tribunal Superior de Justicia de Neuquén, Márquez llegó a juicio oral en 2013. Para evitar la continuidad del proceso y una eventual condena, se acogió a una suspensión de juicio a prueba (probation), que cumplió en 2016 mediante tareas comunitarias y la entrega de leche a una organización social.
Márquez sostiene que fue denunciada injustamente y que su participación se limitó a prestar el templo. Sin embargo, el antecedente tiene consecuencias políticas: la legislación de Ficha Limpia de Neuquén contempla restricciones para quienes hayan sido beneficiados con una suspensión de juicio a prueba, lo que complica una eventual candidatura provincial.
Una postulación nacional, en cambio, no está sometida automáticamente a esa misma restricción provincial. Ese contraste también explica por qué una candidatura a la vicepresidencia podría convertirse en una alternativa para su futuro político.
Los derechos, en el centro de la disputa política
La posible incorporación de Márquez a la fórmula de Milei no representa solamente un movimiento de nombres de cara a 2027. Expresa una orientación política que busca fortalecer la alianza entre el Gobierno y los sectores religiosos conservadores.
Mientras el oficialismo impulsa reformas económicas que deterioran las condiciones de vida de amplios sectores de la población, también construye acuerdos con organizaciones que cuestionan derechos conquistados por las mujeres y las diversidades. El discurso de la libertad convive así con posiciones que pretenden limitar decisiones sobre los cuerpos, las familias y la educación.
La discusión no pasa por las creencias religiosas individuales, que deben ser respetadas, sino por el uso de estructuras religiosas para construir poder político y promover una agenda que busca retroceder en derechos democráticos.
La eventual candidatura de Nadia Márquez será una nueva señal de hacia dónde pretende orientar Milei su proyecto de continuidad. Detrás de la búsqueda de una compañera de fórmula se juega también la consolidación de una alianza política, económica y cultural con los sectores más conservadores del país.

