Con la lucha logramos la absolución de Patricia Godoy, quién había sido condenada en primera instancia por el supuesto delito de falso testimonio, por su declaración en el juicio del cuádruple femicidio de La Plata, perpetrado contra Susana de Barttole, Marisol Pereyra, Barbara Santos y Micaela Galle.
Por Yamile Almeida y Débora Bertone, Juntas y a la Izquierda
La sala IV del Tribunal de Casación Penal de la Provincia de Buenos Aires determinó anular la sentencia de primera instancia y ordenar la absolución e inmediata libertad de Patricia, como así también del otro condenado, Tagliaferro, por identificar severas fallas en términos probatorios y falta de certeza legal.
La utilización de la figura de falso testimonio como disciplinamiento patriarcal y el estereotipo como prueba
El fallo absolutorio sienta un precedente sumamente importante contra la justicia patriarcal y también contra el intento de los sectores de la ultraderecha mileista de criminalizar a quienes denunciamos o testificamos contra la violencia machista.
La resolución ratifica lo que veníamos diciendo desde el primer momento desde el movimiento feminista y disidente: Patricia fue revictimizada con una sentencia de primera instancia plagada de estereotipos de género, criminalizante de la militancia política y feminista, carente de perspectiva de género, rigurosidad probatoria y jurídica. Una mirada sesgada, de la que la justicia patriarcal nos tiene acostumbradas a mujeres y disidencias, justicia a la que hoy le dimos un fuerte revés.
La sentencia de primera instancia sostenía la culpabilidad de Patricia, bajo la premisa de que su testimonio sobre los movimientos de Osvaldo Martínez —imputado originariamente en la causa por el cuádruple femicidio de La Loma— era falso. Para fundar esa mendacidad, recurrió el tribunal a un argumento discriminatorio: calificó como “raro” que una mujer caminara sola por la calle de madrugada en un barrio periférico. Para la justicia patriarcal la autonomía de una mujer o sus realidades territoriales se transforman de inmediato en un indicio de sospecha y criminalización.
Así también, se asimiló su militancia feminista y la trágica pérdida de su hija Marisol Gunther, cuyo juicio fue archivado sin una profunda investigación, con una supuesta intencionalidad dolosa de perjudicar al acusado, en un intento de asociar y deslegitimar indirectamente la lucha feminista.
El fallo absolutorio detecta estos estereotipos de género y sesgos machistas sobre los que se sostuvo la sentencia condenatoria en el caso de Patricia; el voto de la jueza Budiño de la Casación menciona que este tipo de razonamiento de tipo inferencial, no solo carece de aptitud probatoria, sino que colisiona con la Convención de Belém do Pará y los estándares internacionales en materia de género, que establecen garantías para el debido proceso ante sesgos machistas.
Desarmar la justicia patriarcal y tirar abajo este sistema que nos oprime
La absolución de Patricia es un triunfo enorme contra la arbitrariedad judicial, y contra un sistema social y político que pretende criminalizar nuestras luchas. Desde Juntas y a la Izquierda estamos convencidas que en la pelea por la absolución de Patricia hubo un factor determinante, que fue la movilización en la calle y la unidad de acción que conseguimos más allá de las diferencias, así también una estrategia legal que acompañó lo que en las calles decíamos junto a familia y el movimiento feminista y disidente.
Esta absolución es una gran conquista, pero sabemos que los ataques judiciales, políticos, económicos y las violencias sobre nuestras vidas, no van a cesar con una sentencia.
Por eso, no sólo tenemos que dar pelea en los tribunales y contra el sistema judicial, el que debe reformarse de manera integral; también tenemos que seguir en las calles , movilizadas y movilizades, el movimiento feminista y disidente tiene que ser protagonista. La masividad del Encuentro Plurinacional de Córdoba confirma que hay fuerza y base social para dar todas las peleas, la gran movilización docente por el brutal femicidio de Nanci en Corrientes y el paro que tuvieron que convocar las conducciones sindicales docentes , también demuestra la bronca y la fuerza.
Por eso, tenemos que construir organización, coordinar las luchas y establecer una agenda de movilización contra el ajuste y los discursos de odio, por eso es clave para esa agenda la Marcha del Orgullo este 7 de noviembre en Caba y el 25 de noviembre contra las violencias, donde deben ser miles.
Seguir organizando la bronca que existe dando una gran respuesta contra Milei, los gobernadores y todos los cómplices; para también construir la alternativa desde las y los trabajadores para tirar este sistema capitalista, machista y patriarcal.

