El jueves 15 de octubre, Diputados tratará el rechazo al DNU 70/23 de Milei. La jornada confluirá con una nueva Marcha Federal Universitaria y con una movilización de organizaciones sociales, sindicales y políticas. La CGT todavía no anunció si se moviliza y mucho menos si convocará a un paro. La pregunta es inevitable: ¿cómo se pretende enfrentar un decreto que afecta derechos laborales, alquileres, salud, tierras y empresas públicas sin paralizar las actividades?
Este martes 6 de octubre, desde las 16 horas, organizaciones obreras, populares y de izquierda movilizan a Tribunales contra el fallo de la Corte Suprema que dejó nuevamente vigente el artículo 154 del DNU 70/23 y habilita la extranjerización de tierras. La convocatoria plantea rechazar el avance sobre la soberanía territorial y volver a poner en las calles la fuerza que permitió frenar en agosto el intento de derogar la Ley de Tierras.
La movilización será también un primer paso hacia el 15 de octubre, cuando Diputados tratará el rechazo al DNU. Desde la autoconvocatoria del Parque Lezama se reclama que las centrales sindicales, la CGT y las dos CTA convoquen a un paro nacional activo para garantizar una movilización masiva al Congreso. El planteo es claro: que el 15 no sea una nueva jornada testimonial, sino una verdadera demostración de fuerza de trabajadores y sectores populares.
Una cita clave frente al Congreso
La Cámara de Diputados tiene convocada para el 15 de octubre a las 14 horas una sesión especial para tratar el rechazo al DNU 70/23. El decreto ya fue rechazado por el Senado en marzo de 2024 y, para que pierda vigencia, necesita ahora el rechazo de Diputados. Para abrir la sesión se requieren 129 legisladores.
La fecha ya se transformó también en una jornada de movilización. El movimiento universitario convocó a su quinta Marcha Federal Universitaria para ese mismo día, con concentración frente al Congreso desde las 13:30. A la movilización se sumarán sindicatos docentes, no docentes y organizaciones estudiantiles.
Además, organizaciones sociales, políticas, sindicales y sectores en lucha que vienen de protagonizar la marcha de la bronca, plantean la necesidad de una movilización masiva contra el DNU y de un imprescindible paro nacional.
El DNU que quieren mantener en pie
El 70/23 no es solamente el artículo que habilitó la derogación de la Ley de Tierras. Es un megadecreto que modificó y derogó centenares de normas y que intervino sobre áreas sensibles como alquileres, medicina prepaga, obras sociales, regulaciones económicas, comercio y derechos laborales. Parte de sus disposiciones fueron posteriormente modificadas o reemplazadas, pero otras continúan vigentes.
El reciente fallo de la Corte Suprema que dejó vigente el artículo 154 —el que eliminó los límites a la adquisición de tierras rurales por extranjeros— volvió a colocar al DNU en el centro de la escena. La respuesta parlamentaria aparece así como una disputa concreta por revertir uno de los pilares normativos del gobierno de Milei. Pero no alcanza con mirar al Congreso.
La calle tiene que pesar
La convocatoria del 15 puede ser una movilización importante. Pero, hay una cuestión decisiva: la fuerza para derrotar las políticas del Gobierno no puede quedar limitada a una sesión parlamentaria ni a las negociaciones entre bloques.
Si el DNU afecta las condiciones de vida y de trabajo de millones, la respuesta tiene que ser proporcional. Un Congreso rodeado por miles puede ejercer presión. Una jornada de huelga nacional puede hacer que esa presión se multiplique.
Por eso, la exigencia es concreta: la CGT tiene que convocar a un paro general para el 15 de octubre.
“Acompañar” no alcanza
La conducción de la CGT anunció una movilización propia para el 8 de octubre en “defensa de la industria” y decidió “acompañar” la Marcha Federal Universitaria del 15, pero descartó por ahora un nuevo paro general.
Esta decisión vuelve a poner sobre la mesa una discusión que atraviesa al movimiento obrero: ¿alcanza solamente con marchar mientras el Gobierno avanza con sus políticas? La respuesta es no.
La clase trabajadora no puede ser convocada simplemente a “acompañar” mientras las centrales sindicales mantienen una política de medidas parciales, sectoriales o simbólicas. El 15 debería ser una jornada de unidad de trabajadores, estudiantes, jubilados, personas con discapacidad, organizaciones sociales y todos los sectores afectados por las políticas oficiales. Y esa unidad necesita una herramienta capaz de paralizar la producción y los servicios, una herramienta que posibilite la movilización de cientos de miles al Congreso: la huelga general.
Si no hay paro, que no sea una foto
La discusión con la CGT no es secundaria. Si la central obrera decide ir al Congreso solamente con una movilización, sin paro general y sin garantizar una jornada efectiva de lucha, corre el riesgo de convertir una fecha potencialmente decisiva en otra marcha testimonial.
Por eso, si la CGT realmente pretende enfrentar el DNU, tiene que poner en movimiento la fuerza de los sindicatos que conduce. Y si no está dispuesta a convocar a un paro, que al menos no pretenda presentarse como protagonista de una jornada que necesita mucho más que dirigentes arriba de un palco. El 15 no debería ser una foto de dirigentes frente al Congreso. Debería ser una jornada de lucha.
Todos al Congreso, pero con huelga general
La movilización del 15 puede confluir con distintos reclamos: el rechazo al DNU, la defensa de la universidad pública, la emergencia en discapacidad y el problema del endeudamiento de las familias. La convocatoria universitaria ya está confirmada y diferentes organizaciones preparan una jornada nacional.
El desafío es transformar esa confluencia en una verdadera demostración de fuerza. Todos al Congreso el 15 de octubre. Pero con las fábricas, escuelas, hospitales, universidades, oficinas y lugares de trabajo paralizados.
La CGT durante todo el mandato de Milei ha jugado al pacto y la negociación con el gobierno y colaborado en que no se libere la olla a presión en el movimiento obrero. En otras palabras, “acompaño” mas al plan de ajuste con su pasividad, que los distintos colectivos que han tomado las calles. En esta nueva ocasión es importante volver a exigir que cumplan el rol que supuestamente ostentan siendo representantes sindicales.
Desde la izquierda, la exigencia persiste: paro general el 15. Si no hay huelga, que no vengan a sacarse la foto.


