El Indec publicó los datos del Índice de Precios al Consumidor[i] correspondientes al mes de marzo y se vuelve a confirmar que la economía argentina atraviesa un proceso de asfixia que el gobierno no puede contener.
Durante el tercer mes del año la inflación registró una variación mensual del 3,4% lo que representa una aceleración frente a los meses previos y marca el décimo periodo consecutivo de incrementos sin tregua.
Con este número la inflación acumulada en el primer trimestre del 2026 ya trepó al 9,4% mientras que el incremento interanual alcanza un alarmante 32,6%. Este escenario de carestía se produce a pesar de las maniobras del ministro Luis Caputo para maquillar los índices mediante la postergación de la actualización en la modalidad de medida del organismo estadístico. Las tarifas de energía y gas que aumentan muy por encima del nivel general no se encuentran plenamente reflejadas en este indicador, pero aun así la inflación logró romper el techo del 3% que el oficialismo pretendía ocultar. Para tener en cuenta, la última vez que se había superado el techo del 3%, fue en septiembre del 2024, cuando se alcanzó un 3,5%.
Los rubros que más aumentaron durante marzo exponen con claridad dónde recae el mayor peso del ajuste libertario. La división de educación lideró las subas con un incremento del 12,1%, mientras que el transporte escaló un 4,1% por el impacto en los combustibles y el precio de los boletos en el transporte público. Por otro lado, el sector de alimentos y bebidas no alcohólicas registró un alza del 3,4% y continúa siendo el motor que erosiona diariamente la capacidad de compra de las mayorías trabajadoras.
Canastas básicas y el costo de no caer en la miseria
En simultáneo con el índice de precios el Indec informó los valores de la Canasta Básica Alimentaria y de la Canasta Básica Total[ii], que delimitan las fronteras de la indigencia y la pobreza en nuestro país.
Durante el mes de marzo la Canasta Básica Total experimentó una variación mensual del 2,6% acumulando una suba del 9.6% en lo que va del año. En términos interanuales el costo para cubrir las necesidades elementales se encareció un 30,4%.
Producto de la evolución de estos números, una familia constituida por dos adultos y dos menores necesitó percibir ingresos por $ 1.434.464 para no ser considerada pobre. Este monto se vuelve inalcanzable para una enorme porción de la clase trabajadora que sobrevive con sueldos de miseria o con paritarias que el propio ministro Caputo se encarga de pisar sistemáticamente.
La situación es todavía más dramática cuando se analizan los datos de la Canasta Básica Alimentaria que marca el límite de la indigencia. Este indicador registró un aumento mensual del 2,2% pero en el primer trimestre del año ya acumuló un incremento del 11,6% mientras que la variación interanual se disparó al 32,8%.
De acuerdo a los registros oficiales, ese mismo hogar conformado por cuatro personas necesitó $658.011 solamente para adquirir los alimentos indispensables y evitar la desnutrición. Estos valores demuestran que el hambre es el resultado de un modelo económico que prioriza el pago de la deuda fraudulenta y los negocios con el capital concentrado por encima del plato de comida de los argentinos. La brecha entre lo que necesita una familia para vivir y los ingresos reales se agranda mes tras mes generando una crisis social de magnitudes históricas.
Promesas frente a un bolsillo que no aguanta más
Las declaraciones que realizó Luis Caputo horas antes de conocerse estos números representan una ofensa a la realidad que padecen los sectores populares. El ministro intentó desplegar un discurso optimista frente al círculo rojo estadounidense de la Amcham, afirmando que luego de marzo comenzarán los mejores 18 meses en la historia de la economía argentina.
Según el titular del Palacio de Hacienda la inflación ya tiene certificado de defunción, aunque los datos de su propia gestión lo desmientan de manera contundente. Mientras el oficialismo pide paciencia y promete una recuperación que nunca llega el Fondo Monetario Internacional publicó hoy su monitor económico donde advierte que la inflación en la Argentina se duplicaría respecto de las proyecciones realizadas hace apenas un semestre.
El camino por el cual nos lleva este gobierno libertario está marcado por la entrega total de la soberanía y el sometimiento a los dictados de Washington. En estos momentos, Caputo busca destrabar el desembolso de U$S 1.000 millones para sostener un esquema de usura que condena a los trabajadores al ajuste perpetuo. Las fantasías presidenciales sobre una inflación tendiente a cero chocan de frente contra un escenario donde el superávit se construye sobre el hambre de los jubilados y la destrucción de todo lo público.
Hay que romper con el círculo vicioso de la deuda y el saqueo para reorganizar la economía en función de las necesidades sociales. El pueblo trabajador no puede seguir financiando la fiesta de los especuladores financieros mientras sus ingresos se licúan frente a las góndolas y los tarifazos. Es fundamental imponer un aumento salarial de emergencia que cubra el costo real de la canasta familiar y que se encuentre indexado mensualmente a los movimientos inflacionarios. La única salida real ante esta catástrofe social exige terminar con el modelo de Milei y romper definitivamente con el FMI para poner todos los recursos del país al servicio de las mayorías. Solo mediante la movilización y la lucha en las calles podremos recuperar lo que esta nueva casta nos está robando día tras día.
[i] https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/ipc_04_26853171E136.pdf
[ii] https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/ipc_04_26853171E136.pdf

