El título del video promocional lanzado el viernes 24 de julio por Jaime Méndez, intendente de San Miguel, con Héctor “Bebe” Calvente, Secretario de Seguridad de la Municipalidad de San Miguel, es claro: “SIN ESCAPATORIAS: La Policía de San Miguel ahora realiza patrullajes aéreos las 24 h”.
Por Candela Ramírez
Más que claro, diría yo, el título es revelador y, en consonancia con Calvente, profundamente amenazador: nada de lo que pasa en San Miguel puede ocurrir sin que el municipio se entere. Todo estará vigilado mediante el uso de inteligencia artificial con el único objetivo de castigar, reprimir y evitar cualquier tipo de organización que vaya por fuera de lo que desea Jaime y compañía, que puede ser desde una movilización, un carnaval, un guitarrista en la calle o cualquier atisbo de alegría popular que los ponga nerviosos.
La gacetilla de prensa dice: “Estos drones están ubicados en el Palacio Municipal y en los destacamentos de Bella Vista y de Santa Brígida, con el fin de alcanzar la mayor cobertura de territorio posible. Funcionan como ojos en el cielo para los agentes policiales, ya que permiten monitorear de forma remota el distrito, tanto en materia preventiva como reactiva”. Y sigue “Los drones alcanzan una velocidad de 45 kilómetros por hora y cuentan con sistemas de Inteligencia Artificial, cámaras con visión térmica, panorámica y zoom, pueden volar en condiciones de viento y lluvia y, además, son autónomos”. Pero ¿Qué quieren decir con todo esto? La Municipalidad de San Miguel utiliza parte de su presupuesto millonario para abrir una nueva secretaría dependiente de Héctor Calvente, la “División de vigilancia aérea”. Esta nueva división se suma al organigrama municipal que, casi en su totalidad, se dedica al trabajo represivo de sus habitantes, en el mismo tono que el gobierno nacional de Javier Milei, demostrando que plata hay, pero sólo para algunos.

La IA como herramienta represiva
El desarrollo tecnológico en este caso se presenta como un proceso neutral orientado al progreso y al bienestar general, sin embargo, la realidad difiere mucho de ese fin. En la etapa actual del capitalismo que estamos atravesando la inteligencia artificial, el procesamiento masivo de datos y las plataformas digitales se transformaron en herramientas centrales para la concentración del capital y el control de la población. Los datos que se recolectan son utilizados para entrenar los algoritmos, personalizar publicidad, predecir comportamientos o desarrollar nuevos servicios que generan ganancias para las mismas empresas de siempre. La capacidad de recolectar, cruzar y analizar grandes volúmenes de información incrementa notablemente las posibilidades de vigilancia y control social, fortaleciendo al aparato represivo del estado y pudiendo influir en la opinión pública según se desee, convirtiendo a la información en un recurso estratégico tan importante como el territorio, la energía o las materias primas.
Entonces, desde este lugar invitamos a los vecinos de San Miguel a reflexionar, por qué en nuestro municipio, qué van a hacer con los datos recolectados. Por qué acá que tenemos una salud pública deplorable que nos obliga a hacer grandes colas a la madrugada para un turno médico, donde los profesionales de la salud cobran sueldos por debajo de los $600.000 pero tienen prohibido organizarse sindicalmente por algún reclamo. Por qué acá, que no hay cloacas para todos los vecinos, ni luz, ni gas natural, ni agua en las casas de todos. Por qué, en el municipio del Opus Dei que se concentra en la zona de Muñiz y Bella Vista para la foto, ignora los basurales de barrio Obligado o los asentamientos de la Villa Mitre que sólo son punto de acoso policial. Por qué en San Miguel, que se caracteriza por ser uno de los pocos municipios que milita activamente contra la identidad de género, las disidencias sexuales, la ESI y el aborto legal, seguro y gratuito, que tiene múltiples denuncias a nivel internacional por hostigar a las mujeres que soliciten el acceso a la IVE, destina su presupuesto a más herramientas represivas.

Desde el MST en el FIT-U denunciamos estos hechos y dejamos claro que no estamos en contra del uso de la inteligencia artificial, comprendemos la importancia que tiene la Tecnología de la Información en sí, pero resaltamos que son las relaciones sociales y de explotación bajo las cuales se desarrolla esta herramienta lo que causa el peligro para todos los trabajadores y trabajadoras. Mientras los medios de producción tecnológicos permanezcan concentrados en pocas manos, los avances científicos tenderán a fortalecer la acumulación privada del capital, ampliar las capacidades de vigilancia estatal y corporativa y profundizar las desigualdades existentes, antes que orientarse a satisfacer las necesidades colectivas de todos los sanmiguelenses. Desde nuestro espacio, invitamos a pensar esta situación, reflexionar los modos en los que nos “cuida” el municipio, denunciar estos actos que vulneran los derechos a la privacidad y al uso de nuestros datos privados y, sobre toda las cosas, organizarse en defensa propia por fuera de los partidos tradicionales y construir una alternativa de izquierda que gobierne por fuera de las lógicas del capital, que proteja realmente nuestras vidas, que valen más que sus ganancias.

