En una jornada cargada de memoria y lucha, docentes nucleados en ADOSAC realizaron un acto en Río Gallegos al cumplirse 19 años del asesinato de Carlos Fuentealba, el trabajador de la educación neuquino que fue brutalmente reprimido por el Estado mientras participaba de una protesta salarial.
Durante el acto, tomó la palabra Martín Saavedra, referente de Alternativa Docente, quien destacó la vigencia del legado de Fuentealba en cada conflicto docente actual. “Fuentealba no murió: lo mataron por luchar. Y su ejemplo sigue presente en cada pelea de la docencia”, expresó.
Saavedra también remarcó con fuerza la necesidad de profundizar el plan de lucha: llamó a salir a exigir aumento salarial YA, frente a sueldos que no alcanzan para cubrir las necesidades básicas, y planteó la urgencia de avanzar en la unificación de todas las luchas, incorporando activamente a la comunidad educativa —docentes, estudiantes y familias— en la defensa de la escuela pública.
En ese sentido, denunció que el ajuste sobre la educación no es un hecho aislado, sino parte de una política más general impulsada por el gobierno nacional de Javier Milei y replicada en la provincia por Claudio Vidal, quienes avanzan con recortes presupuestarios, deterioro salarial y medidas que golpean de lleno a la educación pública.
El homenaje no se limitó al recuerdo. Por el contrario, se transformó en una instancia de reafirmación política frente al escenario actual, marcado por el ajuste, la precarización laboral y el vaciamiento del sistema educativo. Desde Alternativa Docente se insistió en la necesidad de retomar las banderas históricas de lucha y fortalecer la organización desde las bases.
Asimismo, uno de los ejes centrales del acto fue el reclamo de justicia completa. A casi dos décadas del crimen, se volvió a señalar la responsabilidad política del entonces gobernador neuquino Jorge Omar Sobisch, bajo cuyo mandato se ejecutó la represión que terminó con la vida de Fuentealba. “No puede haber impunidad para los responsables políticos. Exigimos juicio y castigo a Sobisch”, se remarcó.
A 19 años, la figura de Fuentealba sigue siendo un símbolo de lucha viva. Su nombre convoca no sólo a la memoria, sino a la organización, la unidad y la pelea por una educación pública al servicio de las mayorías.
Fuentealba vive en cada lucha docente.
Por aumento salarial ya, por la unidad de los trabajadores y por una escuela pública que enfrente el ajuste.

