El presidente encabeza hoy, una reunión de gabinete ampliado en la Casa Rosada, con el objetivo de alinear a todos sus ministros antes de la apertura de sesiones ordinarias del próximo domingo.
Este encuentro se produce luego de casi dos meses de receso y funciona como una continuación directa de la mesa política que lideró ayer el jefe de gabinete Manuel Adorni junto a Karina Milei. El oficialismo busca cerrar filas para garantizar que los proyectos de reforma laboral y régimen penal juvenil se conviertan en ley este mismo viernes en el Senado y así poder exhibirlos como victorias ante la Asamblea Legislativa.
La agenda de estas reuniones incluye la articulación de unas cincuenta reformas que el gobierno pretende aplicar durante todo el año 2026 para profundizar el vaciamiento del país y el ataque a otras conquistas obreras. Además de los cambios en las leyes de glaciares y de financiamiento universitario el mandatario aprovecha este espacio para afilar el discurso que dará por cadena nacional el domingo a las 21 horas. La intención del Ejecutivo es demostrar cohesión interna y capacidad de mando a pesar de las tensiones y de los rumores de salida de algunos funcionarios como el titular del área de justicia.
Alianzas con la casta y crisis en el peronismo
Para avanzar con esta ofensiva el gobierno se apoya en la colaboración de los sectores más dialoguistas y en la descomposición del peronismo en parlamento. La reciente ruptura en la bancada del PJ en el Senado con la salida de Carolina Moisés (Jujuy), Sandra Mendoza (Tucumán) y Guillermo Andrada (Catamarca), le otorga al oficialismo un oxígeno importante. Estos senadores responden directamente a gobernadores como Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil quienes han decidido ayudar a Milei a cambio de negociaciones por partidas presupuestarias provinciales mientras su propio partido se sumerge en una crisis que le impide dar una respuesta real a los ataques contra el pueblo.
El oficialismo aprovecha esta fragmentación para asegurar una mayoría que le permita aprobar el régimen penal juvenil y la reforma de la ley de glaciares que favorece el extractivismo. Patricia Bullrich ya adelantó que cuentan con un equipo de senadores aliados que trabajan para reconstruir la capacidad de darle al país las leyes que el mercado reclama. Esta estrategia busca imponer las reformas más fuertes durante los próximos meses aprovechando que el esquema de alianzas con los gobernadores podría debilitarse recién el año que viene por la contienda electoral.
Un plan de lucha para frenar el saqueo
Mientras el gobierno y sus aliados cocinan las leyes en el Congreso, el PJ se aferra exclusivamente a la rosca institucional sin llamar a movilizar a sus bases. Frente a esta parálisis resulta fundamental ganar las calles para enfrentar las cincuenta reformas y el plan de ajuste permanente que prepara el oficialismo. Las centrales obreras deben romper la tregua y convocar a un paro general, pero con la condición de que sea una medida con movilización masiva que rodee el Congreso durante las sesiones de esta semana.
No podemos aceptar nuevamente la táctica del paro dominguero que propuso la CGT la semana pasada, porque quedarse en casa solo facilita la tarea de los libertarios. Es urgente poner en pie un plan de lucha con continuidad que una las peleas de los trabajadores de las fábricas de Fate, del Garrahan y demás sectores en lucha, con el rechazo a la reforma laboral y los otros ataques que el gobierno se encuentra orquestando. La movilización masiva es lo que puede detener este intento de liquidar la soberanía y los bienes comunes en favor de los intereses del capital financiero y de la casta política que hoy se reúne en la Casa Rosada. La reciente victoria obtenida por los trabajadores del Garrahan en la justicia, en donde se suspendieron los sumarios aplicados por la dirección hospital, muestran cual es el camino para derrotar a Milei y todos sus planes.

