La reforma laboral esclavista de Milei ya es ley. La reforma fue sancionada por 42 votos a favor, 28 en contra y 2 abstenciones. Tal como ocurrió hace dos semanas, además de La Libertad Avanza apoyaron la reforma la UCR, el Pro y bloques independientes y de fuerzas provinciales que también responden a gobernadores peronistas.
Con esta votación, el Senado consumó un ataque histórico de carácter profundamente anti-obrero contra la clase trabajadora. Este proyecto, que representa un salto en la explotación patronal, no solo elimina multas por trabajo no registrado y facilita los despidos, sino que también extiende los períodos de prueba, reduce la base de cálculo de las indemnizaciones, flexibiliza la jornada laboral eliminando el pago de horas extra y establece graves limitaciones al derecho a huelga mediante la reglamentación de servicios esenciales.
El retroceso que representa esta reforma en conquistas logradas con décadas de lucha no hubiera sido posible sin la complicidad de los bloques aliados. Pero fueron fundamentales las ayudas que brindaron —a cambio de migajas impositivas y una vicepresidencia en el Senado— los legisladores que responden al peronismo de los gobernadores, consolidando un modelo de precarización absoluta diseñado a la medida de las cámaras empresarias.

Esta jornada de entrega, completa el paquete reaccionario iniciado horas antes con la sanción del nuevo régimen penal juvenil, que baja la edad de punibilidad a los 14 años con 44 votos afirmativos, 27 negativos y 1 abstención. A esto se suma la media sanción del día de ayer para la entrega de glaciares a las mineras y la ratificación del acuerdo Mercosur-UE. En todos estos ataques, el rol de sectores de la bancada peronista —como se vio con los votos de Corpacci y Uñac— fue determinante para garantizar que el oficialismo avance con la criminalización de la juventud pobre y la liquidación de nuestros bienes comunes.
A la mañana, mientras el Congreso era blindado por la represión, la respuesta estuvo en las calles. Desde el MST en el FIT-U y ANCLA, las diputadas electas Cele Fierro e Ingrid Urrutia, junto al MAC PTS, acompañamos a los trabajadores de Fate, el Garrahan y otros sectores en lucha que desafiaron el operativo en el Obelisco para sostener la jornada. Esta voluntad de lucha contrastó con la tregua de la CGT, que le entregó la calle al gobierno durante este viernes crucial. La central obrera abandonó a los trabajadores a su suerte, justificando su pasividad con una futura “judicialización” que solo sirve para dejar pasar la ley y evitar el enfrentamiento directo con el plan de ajuste libertario.
La sanción en el recinto no es el final del camino; la verdadera respuesta de la clase trabajadora aparecerá en cada lugar de trabajo cuando se intente aplicar este atropello. La salida no está en los despachos de un Congreso militarizado y vendido, sino en la movilización permanente de todos los trabajadores y trabajadoras. Por eso, es urgente seguir exigiendo un paro general activo y un plan de lucha hasta derrotar toda la ofensiva de Milei. La pelea sigue en las calles para defender nuestros derechos y nuestro futuro.


