jueves, 3 abril 2025 - 00:44

Nos visito Guillermo Serpa Granados. Emotivo encuentro que da gusto compartir

Guillermo Serpa Granados, militante de Palabra Obrera en los 50, y posteriormente parte de la dirección de FIR, (Frente de Izquierda Revolucionaria) en Lima, durante el proceso de alzamiento y la lucha revolucionaria en Cuzco y en todo Perú que duró desde 1958 a 1967. Actualmente docente activo asociado de la Especialidad de Lenguaje y Comunicación de la Universidad Nacional Enrique Guzmán y Valle, Universidad de La Cantuta. Educador popular, escritor y poeta que nos visitó durante unos días en nuestro país, con el objetivo de re encontrarse con sus compañeros de Argentina a sus 92 años de edad. Una leyenda militante y viviente de nuestra memoria y nuestras luchas. En el emotivo e íntimo encuentro que desde el MST mantuvimos con él días atrás (*), nos contó algunas cosas de su historia, de su militancia, de su tiempo en Perú y de hoy. Algunas cosas que vale la pena compartir.

Primeros años en Argentina, en La Plata, allí conoce Palabra Obrera…

Bueno, yo ingresé al partido aproximadamente el año 55. Yo vine a estudiar a La Plata desde Perú, pero en realidad no estudié nada. Bueno, la manera como me contacté con el partido fue, que me encontré con un amigo, un peruano, que me dice: “¿quieres conocer a un peruano que ha venido deportado del Perú?” Va a dar una charla, una conferencia. Bueno le dije que sí, de manera que fuimos. Era un cuarto, prácticamente un cuartito de estudiante. Era una habitación alquilada.

Entonces le preguntamos cosas, ¿no? Por ejemplo, le preguntamos, ¿usted dónde estudia? Ese tipo de preguntas le hacían. No, yo soy dirigente del partido allá, del POR, del peruano. De manera que, así empezamos a preguntarle cosas. Y nos dijo que él era trotskista. Venía de Perú, donde había una dictadura de Manuel Arturo Odría Amoretti. Empezamos a conversar y nos empezó a hablar pues de los grandes revolucionarios de Marx, Engels y fundamentalmente de Trotsky. De manera que conversamos bastante y nos despedimos. Él iba a pronunciar una charla aquí en Buenos Aires y nos despedimos simplemente. Eso fue el año aproximadamente 55, era un año en que se empezaba a politizar todo el mundo.

Había un ambiente en La Plata bastante politizado. Todo el mundo empezaba a politizarse, sobre todo los estudiantes. Éramos aproximadamente 5.000 peruanos en La Plata. Y había otros tantos bolivianos, había venezolanos, había de todo. Bueno, resulta que a los tres o cuatro días de esta reunión, donde me habían hablado por primera vez del trotskismo y de Trotsky, me invitan a una reunión en La Plata, una reunión del Partido Comunista, en el que querían que firme como afiliado del PC, y yo me escapo.

Al poco tiempo, llegó Moreno a mi casa, sí, y me empezaron a visitar, pues, ¿no? Había un compañero que tenía una moto, de manera que donde me veían, donde yo estaba yendo a la universidad, pongamos. Ellos aparecían con la moto, me dicen, compañero, lo llevamos. Se me prendieron, pues. De manera que poco a poco tomé contacto con Moreno y con los otros compañeros, me convencí y empecé a reunirme.

El trabajo que realizó en los frigoríficos “Cía. Swift de La Plata” y el “Frigorífico Armour S.A”. La Plata ciudad de diagonales y carne

Asistió a las reuniones de los trabajadores del frigorífico, en fin, y me hice trabajador, pues, claro que al principio chocaba. Porque el primer trabajo que me dieron fue a la cocina. En el frigorífico Swift. Yo decía, si mi familia supiera que he venido del Perú a trabajar en una cocina, pero poco a poco uno se adaptó a todo.

Trabajé primero, en Swift y después en Armour. Eran dos frigoríficos grandes, importantes, y en esa ciudad este sector era clave, por eso se le decía que La Plata era un ciudad de diagonales y carne.

En este último frigorífico trabajé más años todavía. Y todos los veranos trabajábamos en el frigorífico, porque necesitábamos plata. El esplendor de estos frigoríficos, verdaderas ciudades dentro de la ciudad, se registró entre los años 1940 y 1947, cuando llegaron a emplear entre diez mil y doce mil trabajadores cada uno.

Pero Swift y Armour, siguieron siendo muy importantes, grandes exportadores de carne vacuna procesada, enfriada y congelada, y también llegaron a faenar ovinos, porcinos y aves. Procesaban todos los subproductos y salaban y exportaban los cueros. Ser trabajador allí era muy importante en ese momento, para estructurarse.

La vuelta a Perú, un desafío militante

Así fue que Moreno vino a la casa dos o tres veces. Vino un día a la casa donde yo no estaba y los compañeros de la casa me dijeron sabe más del Perú que nosotros mismos. Sí, impresionó. Ahora, Moreno y el Vasco dirigían el partido. El Vasco era muy buen tipo, muy simpático.

Un día Moreno, en la plaza principal de La Plata, me sacó así a un costado, y bueno me dijo quiero contarte algo. Resulta que Moreno empezó a enviar gente al Perú. Primero parece que envió a Blanco, después envió a otro compañero más de Cuzco. El hecho que me planteó fue si no quisiera ir a Perú, pero me dijo, es un poco lejos, son tantos kilómetros de Cuzco. Bueno, lo pensaré, le dije, lo pensaré. Yo me había matriculado en Derecho, después de ocho años, creo, y estaba estudiando Derecho. Entonces de repente llega un compañero y dice, otra vez me proponen si quiero viajar a Perú, a Lima. Y esta vez dije, bueno, pues si, voy.

Bueno eran momentos muy turbulentos en Perú, con condiciones sociales y económicas que tejieron la aparición de procesos como el del campesinado en Cuzco, y la aparición de movimientos guerrilleros y mucho debate en la izquierda.

Hugo Blanco fue el motor político y organizativo que estuvo detrás en la lucha campesina en La Convención y Lares que se dio a partir de 1958. Una de las principales conclusiones de este proceso es que “el movimiento campesino es revolucionario, siempre cuando empalma con el movimiento obrero”. Perse el movimiento campesino no es revolucionario. Pero la lucha del campesinado bajo la dirección de Hugo Blanco fue una lucha revolucionaria, el carácter de revolucionario, no se lo da el campesinado en sí, sino la feliz combinación que se dio: la dirección del proceso por un militante del trotskismo orientado por Nahuel Moreno.

El movimiento del Cuzco fue revolucionario porque terminó conmoviendo toda la estructura de explotación capitalista que usó métodos feudales peruanos. Las condiciones de trabajo impuestas a los campesinos eran tan duras que apenas tenían tiempo para labrar su propia tierra. Lo que provocó un formato de arrendires, y de un circuito de explotación y sub explotación, con allegados, y suballegados, desencadenó condiciones materiales para la sindicalización y agrupamiento, que termino en una lucha con ocupación de tierras, y huelgas enormes. Con la formación de milicias posteriores que dieron lugar a enfrentamientos.

No éramos muchos militantes en Lima, unos 20, pero el formato de ocupación y lucha se expandió muy rápido, con influencia a toda la sierra. Durante el principio de los 60 dirigíamos al campesinado por el ejemplo de lucha.

Dentro del FIR, la dirección la tenía el sector trotskista, y puede que en Cuzco muchos no conocieran al FIR, pero conocían a Hugo Blanco y nuestra lucha. Lamentablemente fue derrotado ese proceso y las guerrillas que se habían ido creando, pero dejo un aprendizaje importante que es necesario conocer y recordar para repetir lo que sirvió, y mejorar algunas cuestiones que dieron lugar a margen para perder.

La necesidad de construir y agrupar mundialmente a todos los luchadores y dinamizar a los obreros sigue siendo estratégico.

Perú ahora, Argentina y el mundo

En Perú hay una decadencia total. El Congreso está formado por gente que…no tiene ningún nivel. De manera que todo está en decadencia. Ahí tenemos una presidenta que es un hazme reír, ¿no? Dina Boluarte está muy mal vista. Todo el mundo dice esta presidenta, de modo despectivo, ¿no? Pero igual hace lo que quiere ella. Y nadie puede sacarla tampoco. No. O sea, hay un Congreso sin ningún nivel, pero un Congreso que hace lo que quiere. Económicamente en Perú por lo menos, no se ve gente que pida limosna, ¿no? Como acá, pero a diferencia de allá, acá hay muy buenas movilizaciones desde ya.

Lo malo es que no todos se plantean que salga Milei, que se vaya, sino que cambie nomás. Y Milei se tiene que ir. En cambio, en el Perú dicen que se vaya esta presidenta, que se vaya. Acá todavía muchos no se plantean que se vaya, sino que cambie. Estas últimas semanas empezó a plantearse. Ahora las grandes movilizaciones aquí son muy buenas. Le están golpeando hasta a los viejos, ¿no?, a los jubilados, e igual son movilizaciones muy grandes, y eso debe seguir.

Y bueno, el mundo está cambiando, Trump, es una trampa, y hay que ver hasta dónde le da. En fin, hasta donde le siguen, no parece que lo estimen, ni que pueda. Para eso clave es organizarnos mundialmente con una voz contra esta gente y sus planes.

(*) Por la dirección del MST participó de este intercambio Andrea Lanzette. Junto a los compañeros Adalberto González y Paula Vigna. Además de la presencia de la esposa e hija del compañero Guillermo.

Noticias Relacionadas