Ni abandono ni divisionismo. Cuando la ficción reemplaza al debate político

En la izquierda argentina podemos tener diferencias tácticas, estratégicas y hasta caracterizaciones muy profundas. Lo que no deberíamos tener —si pretendemos un debate honesto— es la sustitución de los hechos por relatos convenientes.

La reciente nota de Izquierda Socialista firmada por “Atilio Salusso” (alias el Gringo Giordano), que acusa al MST de “grave divisionismo” y de haber “abandonado” el Plenario del Sindicalismo Combativo (PSC) es un ejemplo preocupante de ese método: se afirma mucho, se prueba poco y se omiten hechos concretos.

Empecemos por lo central. El MST no rompió el PSC

El MST no rompió con el Plenario del Sindicalismo Combativo: seguimos siendo parte y no existe declaración política que marque una ruptura. Lo que sí existe es un problema político evidente: la mesa del PSC no resolvió ni organizó las acciones que después se llevaron adelante. Cuando un ámbito no define ni convoca, pero luego algunos presentan esas iniciativas como propias, el debate no es sobre “divisionismo”, sino sobre método.

La jornada de Parque Lezama fue planteada públicamente como una supuesta auto convocatoria, digitada por el Partido Obrero e Izquierda Socialista en la cual pretenden subordinar al resto. Y si no fue una convocatoria colectiva, ¿con qué fundamento se acusa al MST de abandonar algo que nunca se resolvió en común? Un mínimo de coherencia ayudaría a ordenar el debate.

La reunión de FATE

Un claro ejemplo de cómo no debe funcionar un espacio de coordinación abierto que busca la unidad para la acción fue lo sucedido en las puertas de FATE el martes 24 de febrero. La convocatoria fue presentada como “abierta”, impulsada por el mismo sector que organizó Lezama. El objetivo era discutir un plan de acción para rechazar en las calles la reforma laboral que tratara el Senado.

Mientras que la CGT se plantea dar la espalda a cualquier acción callejera y de lucha contra la reforma laboral, no convocar a ningún paro ni movilización para este viernes, delegando toda la respuesta al próximo lunes mediante una marcha limitada a dirigentes y delegados hacia el Palacio de Tribunales.  Por otra parte, el FreSu quien si va a marchar, retiro el paro de 36hs debilitando la convocatoria a la movilización.

Desde ANCLA y el MST fuimos a plantear allí la necesidad de una acción unitaria, levantar la consigna de “Garrahan y FATE Causas nacionales” una orientación que hubiera fortalecido la unidad en la acción frente a la reforma laboral, con una gran acción de convergencia unitaria en la Plaza de los dos Congresos. Sin embargo, Izquierda Socialista y el Partido Obrero se negaron a la posibilidad de una acción conjunta con el Garrahan y FATE, pretendiendo que todos nos subordinemos detrás de ellxs reafirmando su pequeña convocatoria sectaria.

Lo que debía ser un plenario abierto terminó funcionando con un esquema burocrático: lista de oradores armada a dedo, recorte deliberado de posiciones disidentes y negación de la palabra a sectores concretos. Trabajadores de Pirelli, Municipales de Moreno, la Coordinadora de Zona Norte, SUTEBA Tigre, entre otros, no pudieron intervenir. Las resoluciones, lejos de surgir de una deliberación real, aparecieron prácticamente impuestas.  

El Cabildo Abierto

Más allá del tono dramático de la nota, hay afirmaciones que no se sostienen. Se acusa al MST y al Cabildo Abierto de “dividir” en la convocatoria del 11 de febrero, cuando en los hechos el Cabildo Abierto organizó una columna que marchó desde el Hospital Garrahan hasta el Congreso y sostuvo una radio abierta frente a las vallas, con la participación de la APyT, la Junta Interna de ATE, autoconvocados y distintos sectores sindicales y políticos. No fue una acción sectaria ni cerrada, sino una expresión concreta de coordinación desde abajo.

Conviene aclararlo sin rodeos: no marchamos con el FreSu ni con ninguna burocracia sindical. Estuvimos donde estaban los trabajadores, sí. Pero lo hicimos con una columna independiente del Cabildo Abierto, construida desde abajo y con identidad propia.

Intentar presentar esa participación como un alineamiento con direcciones burocráticas es una falsificación deliberada. No fuimos furgón de cola de nadie. Sostuvimos una presencia diferenciada, visible y políticamente independiente. Confundir —o hacer confundir— unidad en la calle con subordinación política no es un error de análisis: es una operación para simplificar el debate y encajar los hechos en un relato previamente armado.

Del mismo modo, el 19 no hubo un “acto propio del MST”, sino una convocatoria amplia del Cabildo Abierto con diversas representaciones gremiales. Reducir ese espacio plural a la iniciativa de una sola organización distorsiona su funcionamiento real. El debate de fondo no es quién “abandona”, sino cómo se construye la unidad: con deliberación democrática, resoluciones colectivas y acciones efectivamente coordinadas, no con acusaciones que reemplazan la discusión política necesaria.

El viernes 27 es en la calle

La unidad no se construye desde la homogeneidad, sino desde el reconocimiento de todas las luchas que confluyen contra el mismo enemigo. La experiencia del Garrahan encabezada por la APyT ha demostrado que a la persecución y al ajuste se los enfrenta con democracia de base, asambleas, acciones directas, coordinación con otros sectores en lucha y la unidad de todas las y los trabajadores. Estos pilares no son fantasías utópicas, sino respuestas políticas concretas que se desprenden de la experiencia reciente en las calles y que muchos activistas y sectores combativos vienen planteando y defendiendo.

Por esto el viernes 27 estaremos en las calles, desde las 7hs concentramos en el Obelisco en apoyo a FATE y El Garrahan, junto a todas las luchas en curso, para luego marchar a Plaza Congreso.

Nahuel Schiavoni dirigente de CICOP Tigre y de Alternativa Salud-ANCLA/MST

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