19S: Conclusiones de una jornada histórica. Ahora, organizar la bronca y darle continuidad  

Acto en Plaza de Mayo de la marcha de la bronca el 19 de septiembre

Foto: Daniella Fernández


Esta nota fue publicada originalmente en la edición 867 de la revista impresa Alternativa Socialista en colaboración con Periodismo de Izquierda.

La jornada del sábado 19S reventó la Plaza de Mayo y resonó en las principales localidades de todo el país. Sintetizó decenas de luchas y mucha bronca acumulada por reclamos contenidos que necesitaban expresarse y respondieron a esta convocatoria unitaria y diversa. Fue un golpazo contra Milei y los cómplices de la banda que nos gobierna. Un gran paso adelante para organizar nacionalmente toda la energía que se movilizó, unir y fortalecer las peleas parciales y los espacios sectoriales y avanzar en el plan de lucha nacional que se necesita. También para mostrar una salida alternativa por izquierda para el pueblo trabajador. Hay una gran oportunidad para avanzar y para aprovecharla en toda su magnitud, y para ello es imprescindible abordar todas las conclusiones de esa jornada.

La Marcha de la Bronca se fue haciendo realidad a medida que se acercaba el sábado 19. Más allá de los límites del espacio de referencia de la izquierda y los sectores combativos, la iniciativa se fue instalando en los diálogos cotidianos en los barrios, lugares de trabajo y estudio. Miles y miles se fueron apropiando de esta iniciativa y fue brotando la bronca acumulada contra un gobierno que viene cosechando cada vez más repudio popular. 

Por eso el sábado se desbordó la Plaza de Mayo, las diagonales y calles del centro político del país. Cuando ingresaron las columnas con su cabecera de referentes, personalidades y organizaciones, la Plaza ya estaba colmada por gente que marchó de a pie, con sus familias, en grupos e individualmente, lo que sucede en los grandes hechos políticos. Pero también con sus banderas y representaciones dieron el presente los principales sectores en lucha, obreros, juveniles, ambientales, barriales, populares; la universidad y las organizaciones sociales; el Garrahan y una nutrida columna de salud; Fate; los jubilados; los movimientos de derechos humanos y la cultura, y decenas de colectivos de diversos ámbitos que vienen reclamando contra el ajuste, las tropelías de Milei y su plan de hambre y entrega. Más de 150 artistas sumaron su fuerza para demoler el relato anticultural que quieren poner de moda los de arriba. La Marcha de la Bronca, la de Cantilo, resonó varias veces mostrando la actualidad de su mensaje. Sobró emoción y también fuerza callejera. Un solo grito contra el gobierno liberfacho. Por el salario, el trabajo, las jubilaciones, los programas sociales, la salud y la educación. Por una salida para los millones de endeudados y para terminar con la criminalización y la represión. Contra el FMI, Trump y la agresión imperialista. Por la unidad de las luchas, por la coordinación, contra la burocracia y para preparar y reclamar el paro nacional. Un gran arco unitario alrededor de una gran consigna convocante: derrotar a Milei y el plan del FMI y sus cómplices, mediante la huelga general. El documento unitario leído en todas las plazas del país sintetizó estos ejes y plantó bandera de protesta y de propuesta, por una salida alternativa.

La marcha lastimó y mucho. A Milei y los de arriba. Desde el gobierno y sus voceros mediáticos trataron de bajarle los decibeles, pero fracasaron. Porque la realidad y sus imágenes de masividad contrastaron. La marcha estuvo en todas las noticias y ganó las redes sociales. La de la Plaza y las realizadas a lo largo de todo el territorio.

Hubo setenta mil personas en la Plaza y miles en todo el país. Pero el éxito político fue más allá, porque se instaló en muchos más sectores, porque fue seguida con atención por muchas y muchos que no llegaron a marchar pero la siguieron en las redes, recogieron su mensaje, les quedó grabada en la memoria y tal vez se movilicen u organicen con los que la convocamos.

Foto: Pedro Pallero

Una marcha histórica

Es importante marcar las principales conclusiones de la Marcha de la Bronca, no solo señalar su masividad que destaca por sobre las expresiones callejeras que se vienen dando, sino su aspecto distintivo, de calidad. Y que abren un camino que nos coloca ante la necesidad y la responsabilidad de darle continuidad.

  • La marcha la lanzamos desde la izquierda, pero fue más allá de la izquierda. Por el arco unitario que la convocó, por los sectores peronistas disidentes que se acercaron decepcionados con sus dirigentes, por los sectores independientes que marcharon.
  • Fue histórica porque superó lo sectorial. Porque unió las diferentes luchas y broncas. La bronca de los que se movilizaron por la universidad, por la salud, las infancias, por los recortes a la discapacidad y a los jubilados. Fue un salto porque logró que los reclamos confluyeran y se elevaran a cuestionar directamente al gobierno. Una marcha político social que planteó la necesidad de derrotar al monstruo de la Rosada, a su plan, a sus cómplices.
  • No se trató solamente de una necesidad objetiva de movilizar contra Milei. Hubo una construcción que se fue realizando durante semanas; una política y una orientación para enhebrar esas broncas. Para embretar a los desmovilizadores de siempre y lograr que franjas en disputa con el peronismo y de los gremios tradicionales se movilicen. Y para colectar la mayor unidad de toda la izquierda política y social. Una iniciativa que pusimos en pie desde el PTS y el MST para generar una autoconvocatoria de la que se apropiaron muchos más que fueron sujetos activos de esa construcción. Esa fue la clave del éxito de esta convocatoria: logró impactar sobre franjas de trabajadores y jóvenes independientes.
Delegación del MST en el escenario de Plaza de Mayo. Foto: Pedro Pallero

La claves de una jornada exitosa

Sin lugar a dudas la bronca acumulada contra el gobierno y la enorme necesidad de ponerle un freno a sus ataques, fue uno de los motores para que esa marcha se transforme en un hecho de tal magnitud. La masividad de esta demostración callejera fue una muestra palmaria que crece el repudio a Milei. Sigue habiendo polarización, el monstruo se recluye en Olivos y se refugia en su franja de apoyo para tratar de retomar la ofensiva, pero no lo logra, pese a la colaboración de sus cómplices. El polo opositor crece. Cada vez son más los que repudian sus medidas y demandan cambios, y gran parte de ese malhumor social se expresó el 19. 

Hubo una segunda clave que abonó al clima para que se realice exitosamente esta marcha: el gran vacío político y sindical de un peronismo que ya no enamora, corrido a la derecha en sus propuestas y lejos de las calles. Y por sus conducciones sindicales que generan repudio, como la CGT que transa, o las que critican pero no apoyan consecuentemente esas luchas, las invisibilizan, no le dan continuidad o las dejan aisladas. Por eso la acción masiva también interpeló fuertemente a los dirigentes de las centrales, y gran parte de los conflictos y reclamos varios que están en la calle, impulsados por el activismo y las direcciones combativas, nutrieron la jornada. 

La tercera razón que explica esta multitudinaria jornada tiene que ver también con la radicalización de una franja de trabajadores, jóvenes, mujeres… que giran a la izquierda. La referencia de Myriam Bregman, el crecimiento de la simpatía por la izquierda, el FIT Unidad, sus figuras como Cele Fierro, Alejandro Bodart y otros, fueron fundamentales y se transformaron en factores objetivos de la realidad para impulsar e instalar esta iniciativa, y para corporizar y amplificar la masiva jornada. 

El acto de Kicillof no logró eclipsar la marcha

Casi en simultáneo nuestra jornada contó con una competencia que no logró eclipsarla. El movimiento “Derecho al futuro”, el espacio impulsado por el gobernador bonaerense, realizó un plenario nacional en Avellaneda y lanzó la candidatura de Kicillof. El acto reflejó la crisis del peronismo de manera cabal. Su eje político fue la interna feroz y caníbal del PJ, y no un programa alternativo a la motosierra de Milei. Y su plan no fue llamar a la unidad y la movilización en las calles, sino a lanzar sus apetencias electorales llamando a esperar hasta 2027. Pese a la plata invertida en los medios, no pudieron tapar la Marcha de la Bronca, que fue un hecho político que estuvo en la primera plana del sábado en las redes y la prensa. Pero esencialmente, lo más importante, no lograron evitar que franjas de su propia base participaran de la movilización o la siguieran con interés y simpatía. También el sector que cruza dardos con Kicillof, el de Máximo, salió a disputar la marcha, fomentando visitas a la casa de Cristina, pero tampoco lograron hacer mella en nuestra acción. El llamado a la base a no confiar en estos sectores, en derrotar a Milei pero sin volver al pasado, estuvo presente con toda la fuerza en el mensaje y el documento de la Marcha de la Bronca.

Una política correcta y los debates en la izquierda

Estas razones objetivas no alcanzan a explicar el éxito de la iniciativa. Y tiene que ver con una política impulsada desde el inicio. La iniciativa fue un triunfo político que lanzamos e impulsamos decididamente desde nuestro partido en acuerdo con el PTS, logrando vertebrar con más de 350 organizaciones y referencias. Que se vertebró alrededor de cinco ejes fundamentales, que motivaron debates, pero se demostraron correctos para que la iniciativa sea un éxito.

  1. Definir que el eje político fuera llamar a movilizar para derrotar a Milei, todo su plan y sus cómplices, construyendo y reclamando un plan de lucha en el camino de la Huelga General, con un documento que plantee esta estrategia, este método y una salida alternativa.
  2. Convocar al mayor arco unitario que acuerde con ese eje político. Unidad en la diversidad, pluralidad de identidades. Interpelando, reclamando y/o embretando a las direcciones sindicales y a los movimientos sociales a que se movilicen, para sumar la mayor cantidad de sectores.
  3. Realizar una movilización de carácter político y social. No limitada a los sectores sindicales o solo a la izquierda, sino llamando a todos los sectores y colectivos que se oponen y enfrentan al gobierno y sus cómplices. No limitamos la convocatoria al Frente de Izquierda Unidad o a determinado espacio social o sindical. 
  4. Articular todos los espacios sectoriales de coordinación para poner en marcha esta jornada, unir diferentes reclamos, convocar al conjunto y amplificar cualitativamente el polo convocante. Por ello llamamos a las coordinadoras existentes y las que están en formación, a los espacios como el EMVJ, a la coordinación de organizaciones de jubilados, al PSC, a la BFS, etc. Y llamamos a darle continuidad con una coordinación nacional que genere los debates y acciones necesarios hacia adelante.
  5. Llamar a construir una jornada nacional. Y para ello replicar los espacios de coordinación en todo el país.

A tales fines llamamos primero a una reunión en la Facultad de Sociales para lanzar la iniciativa. Luego a una reunión nacional para replicar la iniciativa en todo el país, tanto los espacios de coordinación regionales como las acciones que luego se realizaron. Y culminamos con un gran plenario en Parque Lezama para encarar con la mayor fuerza la recta final hacia el 19S. Sentando las bases para dejar en pie una coordinación a futuro, y organizando comisiones unitarias, participativas y abiertas para consensuar el documento político que fue leído en la Plaza por personalidades independientes; y definir un formato de marcha de unidad en la diversidad.

Esta política no tuvo en disputa solamente al peronismo y a las conducciones sindicales burocráticas. Sino que también se abrió debate y se perfilaron orientaciones diferentes dentro de la izquierda.

Hubo algunos grupos minoritarios que, reflejando una marginalidad supina, optaron lisa y llanamente por darle la espalda a la realidad y cocinarse en su propia salsa. Tal es el caso del Nuevo MAS, quienes ignoraron completamente la masiva marcha del 19S y se refugiaron en una actividad de su propio partido. Así como otras veces de manera oportunista concurrieron a actos del PJ, esta vez mostraron su cara más sectaria y se borraron por completo. O Política Obrera, el grupo de Altamira, que pretendió descalificar la marcha tergiversando la realidad, diciendo que solo llenó “media plaza”. El mismo argumento que utilizaron algunos periodistas reaccionarios.

Pero también hubo debate dentro del FIT Unidad con el PO e IS, cuya política fue una verdadera carrera de obstáculos que hubo que ir sorteando para la realización de la marcha potente y unitaria que se plasmó el 19S. Primero se negaron a ser parte desde que se gestó la iniciativa. Luego pretendieron limitarla en su carácter y amplitud, con una posición sectaria. Y aunque terminaron sumándose, nunca la impulsaron decididamente. Hacer este debate es importante para sacar conclusiones y reflexionar de cara a la continuidad que está planteada.

  • Ambas fuerzas tuvieron una visión estrecha y una política muy conservadora. Hicieron una lectura limitada y escéptica del momento político que transitamos, minimizando la oportunidad abierta, el espacio político y social, y la necesidad de tener una orientación audaz para postular al izquierda y al FITU; articulando un gran arco que dispute y logre poner en escena una movilización masiva como la que estaba planteada y la realidad constató. Un análisis y una política muy diferente a la que vertebramos junto a los compañeros del PTS, actuando en unidad y siendo vanguardia en articular una amplia coordinación. 
  • Inicialmente, el PO estuvo en contra de la convocatoria en la Facultad de Sociales para el llamado a la movilización, intentando montar una reunión alternativa desde el sector de jubilados que fracasó, ya que las organizaciones de ese espacio se sumaron al llamado unitario. Por ello solo concurrieron a sentar posición a la misma con una pequeña delegación. 
  • Ante la potencia que fue adquiriendo la convocatoria, tanto el PO como IS, que lo secundó en todo momento, se adaptaron y se sumaron pero pretendieron limitar la convocatoria. 
  • Los dos partidos batallaron para que la convocatoria estuviera limitada al Frente de Izquierda, y que desde el mismo se subordine a los demás actores que se iban sumando. Una política de tinte electoralista que chocó con la voluntad de la amplia mayoría de los convocantes que confluyeron, ante la necesidad de lograr un polo de articulación y movilización mucho más amplio, unitario y de carácter político social.
  • Finalmente, PO e IS pretendieron que la columna se ordene detrás de sus agrupaciones sindicales, y de la bandera del Plenario del Sindicalismo Combativo. Posición aparatista que fue rechazada por la mayoría absoluta, al soslayar un criterio de unidad en la diversidad de todos los sectores y colectivos, muchos de los cuales no pertenecen a esos espacios, pero sí fueron parte activa de la organización y la construcción de la marcha. 

Cómo la seguimos

Ahora tenemos tres desafíos muy importantes por delante. Por un lado consolidar y seguir desarrollando los espacios de coordinación que se construyeron para la marcha. En cada provincia, en cada región, en cada frente de lucha, en cada espacio de debate. Y consolidar una gran coordinación nacional para seguir organizando la bronca, preparando una nueva y gran convocatoria a debatir, y consensuar acciones.

En segundo lugar, tonificados como salimos, volcar esa energía y esa fuerza coordinada para apoyar las luchas en curso con mayor fuerza y potenciar las acciones que se vienen. El Encuentro Plurinacional de Córdoba, la próxima Marcha Universitaria del 15 de octubre, una fuerte campaña contra la criminalización de la protesta, y preparando una gran movilización para rodear el Congreso cuando pretendan tratar el Presupuesto Nacional de ajuste y entrega. Con el espíritu de la marcha de la bronca, de mayor unidad en la diversidad, para avanzar en derrotar a Milei.

En tercer lugar, seguir un necesario debate. Ya que, siendo un enorme paso la coordinación de las luchas, necesitamos avanzar también en organizar políticamente toda esta bronca, fortaleciendo y desarrollando una nueva alternativa desde la izquierda, con un programa de fondo, como el que se plasmó en el documento unitario y el del FIT Unidad, que plantee una salida alternativa, obrera y socialista para el pueblo trabajador.

Nuestro compromiso es profundizar este camino, el que posibilitó el éxito del 19S, el de jugarse a fondo y en unidad, a la altura de la necesidad y con la responsabilidad que le cabe a la izquierda revolucionaria. Te invitamos a sumarte para que sigamos organizando juntos toda esta bronca y a ser parte activa de esta gesta para dar vuelta la página de la historia.

Otras noticias

Somos un medio de y para los trabajadores
No tenemos pauta ni aportes de empresarios

Si valorás nuestra voz, sumate a bancarla

Colaborá con nosotros