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En estos días, el gobierno nacional habilitó la inscripción para que jóvenes estudiantes de 16 a 24 años puedan solicitar las becas Progresar hasta el próximo 10 de abril. Pero el anuncio está lejos de ser una buena noticia, al implicar otra vuelta de tuerca en el ajuste anti-educativo del gobierno de Milei, a través de las disposiciones de su ministra de Capital (in)Humano, Sandra Pettovello, y del clerical y privatista Secretario de Educación, Carlos Torrendell.
Es que el gobierno decidió mantener estas becas congeladas en igual valor que hace siete meses atrás, en míseros 35.000 pesos. Cuando deberían subirlas a más de 122 mil pesos para mantener su mayor valor en términos reales alcanzado en marzo de 2015, a valores constantes de febrero de este año (ver gráfico). Esa decisión licua las becas y atenta contra su declamado objetivo de “mitigar las desigualdades sociales y económicas que dificultan el ejercicio del derecho a la educación”, al implicar una fuerte pérdida del poder adquisitivo. A la par que se comprueba una reducción del 45% en la cantidad de beneficiarios en el último año.

Ante esta cruda realidad, este martes 1° de abril con nuestro diputado por el MST en el Frente de Izquierda Unidad, Guillermo Pacagnini, presentamos un proyecto (Expdte. D-819/25-26) para que la legislatura bonaerense exprese “su profunda preocupación y rechazo al ajuste del gobierno nacional sobre las becas Progresar”. Ya que fueron “fijadas para este año en igual valor que en setiembre de 2024, en muy escasos $ 35.000, los que expresan una fuerte pérdida del poder adquisitivo en cuanto a los montos otorgados, junto a una importante reducción de la cantidad de beneficiarios, afectando a centenares de miles de estudiantes en nuestra Provincia y el país”.
El proyecto plantea también que “esos recortes y la eliminación del fondo fiduciario que las financiaba, responden a un ajuste sistemático a la educación pública y profundizan la exclusión de jóvenes estudiantes de sectores populares, trabajadores y más vulnerables, dificultando aún más su acceso a la escuela pública, por lo que ese ajuste debe revertirse y que tenga acceso cada joven bonaerense que las requiera”.
Fuerte pérdida del poder adquisitivo del Progresar
Según detalla la página oficial, el llamado Programa de Respaldo a Estudiantes de Argentina (Progresar) fue creado por el decreto 84/2014. Aunque estas becas resultan insuficientes para resolver las carencias estructurales que afectan a la educación pública y al acceso de los sectores trabajadores, medios y populares a su formación, el ajuste del gobierno de Milei ha llevado la cosa al límite crítico.

Más allá de las diferentes valoraciones que se pueden tener sobre este programa, las becas Progresar apuntaban a llegar a cientos de miles de jóvenes de familias de bajos recursos para contribuir a que puedan acceder, continuar y completar sus estudios en la Secundaria y el Terciario. Sin embargo, el programa sufrió una drástica caída en términos reales: según el informe de Chequeado.com [1], el monto de esta beca en términos constantes perdió un 69% de su valor desde 2014, llegando en 2025 a su mínimo histórico con $35.000, lo que representa una pérdida real (es decir, descontando la inflación) del 71,5% desde su punto más alto en 2015.
Esta caída sistemática en sus valores constantes (ver gráfico), pegó un salto en los dos últimos años: en 2023 su monto fue de $9.000 y solo por la inflación acumulada (INDEC), el valor de la Beca debería ser hoy de $60.217, casi el doble que los míseros $35.000 fijados por Pettovello y Torrendell. Como reflejo del ajuste del gobierno de Milei contra los sectores más vulnerables y su acceso a la educación estatal.
Una reducción del 45% en la cantidad de beneficiarios
Además, el programa sufrió una fuerte reducción en la cantidad de beneficiarios. En 2024, la cantidad de jóvenes que pudieron acceder se redujo un 45% en comparación con 2023, lo que implica un claro retroceso en las mínimas políticas de inclusión educativa. A lo largo de los años, distintos gobiernos han aportado a reducir la cantidad de estudiantes que pudieran acceder. Pero la drástica caída en 2024 refleja la perversa política de “déficit cero”, que solo busca pagar la deuda “eterna” al FMI y los bonistas, con un recorte drástico en la política de becas y otros instrumentos para el acceso a la educación y al supuesto “acompañamiento a la terminalidad de la educación obligatoria y el fomento de la educación superior” [2].

Como señalamos en el proyecto presentado por Pacagnini (descargar acá), este retroceso más la eliminación del fondo fiduciario que financiaba las becas, muestra un ataque a la educación pública y a los derechos de las y los estudiantes, que agrava la grave desigualdad social. En su momento se enfrentó la exclusión arbitraria de beneficiarios de los programas Progresar y el ex Potenciar Trabajo, que dejó sin ingresos a más de 40.000 jóvenes, obligándolos a elegir entre estudiar o sobrevivir, por “pedido del ministro de Economía Sergio Massa y las auditorías a los planes sociales” (Página 12, 08/09/22). Solo con la lucha se logró entonces que volvieran a ser compatibles ambos programas.
Medidas para aumentar las becas y revertir el ajuste educativo
El recorte de las becas Progresar no es un hecho aislado, sino parte de un ataque más amplio a la educación pública, que se expresa en la falta de inversión en infraestructura educativa, la eliminación del FONID (Incentivo), el desfinanciamiento de las universidades y la precarización de la docencia. Se busca así avanzar contra la conquista que implica la educación estatal como derecho social y humano que el Estado debe garantizar, para someterla a los dictados y lógicas del mercado. Frente a ese ajuste, la comunidad educativa ha dado muestras de organización y lucha con paros, tomas y movilizaciones multitudinarias, expresando la necesidad de un plan de lucha hasta frenar esta ofensiva.

Por eso en el proyecto planteamos como demanda que el gobierno nacional puede y debe aumentar de inmediato los montos de las becas al valor de la canasta básica y ampliar su cobertura para que acceda la totalidad de jóvenes que las necesiten. Por nuestra parte hemos propuesto un shock de inclusión juvenil con dos medidas: Becas que cubran la canasta básica para terminar de estudiar y generar trabajo con un plan de “primer empleo”, al reducir la jornada laboral a 6 horas, sin precarización y con salarios que cubran la canasta familiar.
Los fondos para hacerlo pueden salir de estas dos medidas urgentes: 1. Eliminar los “vouchers” anti educativos y los multimillonarios subsidios con fondos públicos, previstos tanto por la Nación como la Provincia a la Iglesia Católica y las demás patronales privadas de la enseñanza, para destinar esos enormes recursos a becas y mayor presupuesto a la educación estatal. 2. No pagar la deuda al FMI, los bonistas buitres y organismos multilaterales, porque la única deuda a “honrar” es con la educación pública y nuestra juventud.
La Legislatura Bonaerense debería apoyar este proyecto y rechazar el ajuste nacional contra las becas Progresar, si se pretende que puedan aportar realmente a su objetivo de facilitar el acceso, la permanencia y el egreso del sistema educativo de cada joven estudiante que las necesite. Cuestión que será posible lograr con la lucha y en las calles, con un plan de acción nacional y una multitudinaria Marcha Federal Educativa arrancada a los gremios y centrales, con la participación decidida de la comunidad educativa, estudiantes, docentes y familias, hasta derrotar el plan ajuste de Milei, el FMI, los gobernadores y las patronales.
[1] Becas Progresar: ¿cómo evolucionó la cantidad de beneficiarios y los montos desde su implementación en 2014?, Chequeado, 13 marzo de 2025
[2] Resolución 388/2025, Secretaría de Educación del Ministerio de Capital Humano, Buenos Aires, 26/03/2025