Llegamos a Lago Escondido. Comunicado de la columna Juana Azurduy

Crédito imagen: Virginia Chaile

Violencia y hostigamiento a la marcha por la soberanía del Lago Escondido

El 5 de febrero, en el marco de la Marcha por la Soberanía al Lago Escondido, la Columna Juana Azurduy logró llegar al Lago Escondido luego de una jornada marcada nuevamente por la violencia de la empresa Hidden Lake S.A.; la
violencia institucional de funcionarios del ANPRALE, la Unidad de Protección Civil y Gestión de Riesgo de la Municipalidad de El Bolsón, y la Policía de Río Negro, que nos hostigaron constantemente, o que, siendo testigos de los hechos decidieron mirar para otro lado y no accionar
.

Durante el cruce del Lago Montes, el avance de la columna fue bloqueado por un grupo de personas encapuchadas y escoltadas por la Policía de Río Negro. Más adelante, en el inicio del camino de servidumbre pública dentro de tierras de
Hidden Lake S.A., el paso fue impedido por hombres a caballo, presencia policial y José Luis Bianco (abogado de la empresa del magnate inglés), repitiendo el mismo esquema de amedrentamiento que se registra en cada edición de la
marcha.

Tras una tensa conversación, se nos permitió avanzar solo bajo la condición de desviarnos por fuera del camino de servidumbre pública, una obligación legal que deberían garantizar por convenio con el gobierno provincial para que la constitución provincial sea cumplida, pese a que no abren el camino de Tacuifí. Este desvío nos obligó a transitar por zonas que no corresponden ni deberían ser utilizadas, poniendo en riesgo la integridad física de las y los marchantes.

Crédito: Virginia Chaile


A pesar de ello, logramos llegar al Lago Escondido, acceder a la playa y navegar en el lago, ejerciendo pacíficamente un derecho que la ley reconoce como público.

Ante la falta de comunicación sobre el retorno del grupo y el evidente riesgo generado por estos hechos, un grupo de compañeros y compañeras que se encontraba en Wharton presentó un habeas corpus correctivo, con el objetivo de
resguardar la libertad ambulatoria y la integridad física de quienes marchaban
.

Crédito: Virginia Chaile


Estos acontecimientos vuelven a demostrar que quienes intentamos defender la soberanía y acceder a un lago público somos sistemáticamente hostigados, mientras se protege el accionar ilegal de la empresa Hidden Lake S.A. y la patota
que responde a Joe Lewis, con la complicidad o inacción de sectores del Estado
. Una muestra clara de que hay una ley para nosotros y todos los ciudadanos, pero otra para Hidden Lake S.A. que les da rienda suelta para que hagan lo que quieran.

Año tras año se repite el mismo patrón: bloqueos, amenazas, intimidación y violencia, con el único objetivo de impedir que el pueblo argentino ejerza su derecho al libre acceso a un bien común.

Reafirmamos que defender la soberanía no es delito, y que el Lago Escondido debe ser de libre acceso, como lo establece la ley.

Las Malvinas son argentinas, el Lago Escondido también. La Patagonia es argentina y no está en venta.

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