La izquierda, el foro del FIT-U y un desafío histórico. ¿Qué perspectivas, qué partido, qué estrategia?

Este artículo lo publicamos como adelanto de la nueva edición del periódico impreso del MST, Alternativa Socialista, que podés conseguir en todos nuestros locales o comprándolo también en formato virtual solicitándolo aquí en la sección “colaborá con PDI” de nuestro sitio web.

Transitamos varios meses donde se evidencia cada vez más un notable avance político de la izquierda. El mismo es identificado en todo medio de comunicación, estudio de opinión o encuesta. Y sobre todo se refleja por abajo en lugares de trabajo, de estudio y en barrios populares. Ya no se trata de debatir solamente lo que está pasando, se necesita además profundizar sobre el qué hacer para aprovechar esta situación política abierta en función de intentar dar pasos mucho más cualitativos y estratégicos. Ahí radica el debate de fondo que todos los partidos del Frente de Izquierda Unidad, junto a intelectuales, referentes sociales y miles de militantes y simpatizantes tenemos que desarrollar. El comienzo de los Foros del FIT-U y su desarrollo en próximas jornadas es una instancia importante para socializar y hacer público todo el debate. La primera instancia del mismo el lunes 29 de junio mostró acuerdos, desacuerdos y en nuestra opinión cierta incomprensión de la oportunidad planteada y de lo necesario para aprovecharla, así como imprecisiones y algunas interpretaciones erróneas, en torno a qué proponemos desde el MST. De ahí que en este artículo queremos profundizar sobre varios elementos que consideramos decisivos y estratégicos para el desarrollo de una política audaz y revolucionaria para el tiempo que viene.

Nueva situación, nuevas tareas y propuestas

Una primera cuestión, imprescindible, es partir de dimensionar correctamente los cambios que se están produciendo en el país y sus posibles alcances en la perspectiva a mediano y largo plazo. Porque puede suceder que haya organizaciones, compañeras o compañeros, que tiendan a ver lo que está sucediendo como un poco más de lo mismo, o tan solo como un problema electoral o de buenas encuestas sucesivas. Tenemos que ver si podemos ponernos de acuerdo en que esto no es así, que vivimos algo mucho más importante e inusual y altamente positivo, apasionante. Profundizar en torno a este análisis de la realidad es un elemento primario indispensable.

Estamos ante un proceso inédito, un giro a izquierda que encuentra a la izquierda revolucionaria, a la figura de la compañera Myriam Bregman en particular y al Frente de Izquierda Unidad en general capitalizando ese avance y siendo receptores de esa simpatía en desarrollo y que aún no tocó su techo, que está muy lejos posiblemente de un punto que nos limite. Y todo esto nos coloca ante un desafío histórico: que en la perspectiva se puede abrir la posibilidad cierta de que —al combinarse un salto profundo en la lucha de clases, un giro brusco de la situación y el desarrollo de este giro a izquierda— los niveles de apoyo social a la izquierda crezcan mucho más y ponga en la realidad la posibilidad inédita de disputar por el poder político del país.  

Si esto es así, implica comprender que ninguna propuesta para una situación tan extraordinaria como la que estamos viviendo y protagonizando puede ser correcta si parte de ser, en líneas generales, la misma o muy similar a la que se tenía antes de estos cambios de la realidad. Nadie puede acertar en las tareas necesarias repitiendo como si nada hubiera pasado las mismas recetas políticas de antes de que estos cambios de magnitud se produjeran. Los cambios en la situación y las perspectivas de cambiar aún más no empalman con un conservadurismo político que tiende a no querer modificar el statu quo previo dentro de la izquierda o de nuestro frente. Si cambia la realidad tenemos que abrir la cabeza y cambiar todo lo que haga falta, sin rutinarismo, sin formalismo. 

Cambia la realidad, que cambie el Frente de Izquierda

Valga como un ejemplo claro y palpable la situación del Frente de Izquierda Unidad. El frente que construimos, valoramos y defendemos, y del cual tenemos que verificar su estadio actual, sin caer en la superficialidad de hacer del mismo una defensa abstracta e inmóvil. Por el contrario, debemos animarnos a desarrollar una propuesta dinámica para que nuestro frente evolucione y se ponga a la altura de la situación que vivimos. Partiendo de comprender que, así como es hoy, no alcanza para contener, canalizar y organizar toda la posibilidad política abierta. Hace falta mucho más, algo nuevo y superior, para responder a la realidad presente y sobre todo a la que puede venir en adelante.

Esto es muy evidente y necesario, al existir una relación indivisible entre la positiva situación de giro a izquierda, la necesidad de cambios y políticas audaces, y la ubicación del FITU reconociendo sus límites para desde allí pelear por su transformación. En este sentido, el 1° panel del Foro que el Frente de Izquierda Unidad desarrolló el lunes 29 de junio mostró que —en los casos de PO e Izquierda Socialista— no hay una comprensión real, una asimilación de la situación excepcional que vivimos y de las nuevas tareas que eso nos plantea. Lo cual se manifiesta en un problema político, que los conduce a mecanicamente solo proponer más de lo mismo, sin plantearse modificar en nada los aspectos más retrasados y criticables de nuestro frente. Y si siempre es necesario ser autocríticos, lo es más todavía cuando hay cambios de magnitud que obligan a dar nuevas respuestas políticas y organizativas.

En sus intervenciones los compañeros se mantienen dentro de la lógica de que el FIT-U actual, si convoca comités conjuntos —o una asamblea nacional, agrega PO— estaría bien y resolvería los problemas planteados. Sin embargo, lamentablemente no es así. Es el hecho de ser solo un frente electoral, el no tener vida real cotidiana, ni debates políticos permanentes, ni un funcionamiento de fondo como herramienta política conjunta, lo que no permite intervenir en común ni debatir de verdad todo, incluido el tema comités, partidos, asambleas, luchas en curso o cualquier otra iniciativa.

En este sentido seguimos creyendo que si ya anteriormente todo lo positivo que tiene el Frente de Izquierda Unidad igualmente lo hacía navegar en común con sus limitaciones que no lo dejaban avanzar más, esa realidad vista desde la situación actual es todavía más evidente. Y el debate de este 1° Foro dejó de manifiesto que los compañeros de IS y PO no terminan de ver la real magnitud de los cambios en curso, y por ende tampoco ven la necesidad de revolucionar a nuestro frente y ponerlo a la altura de la situación. Por eso en general sus propuestas tienden a ser más de lo mismo, partiendo de un modelo de Frente de Izquierda que no cuestionan, pese a sus evidentes limitaciones.  

Igualmente, de nuestra parte también estamos a favor de impulsar comités comunes en todos lados, así fue incluso resuelto por votación de nuestro Congreso, por lo tanto consideramos un error no intentar que así sean. A la vez, para que esto pueda realizarse, vemos importante que haya un acuerdo en cuál es la estrategia y objetivos de esos comités, para que no estallen en disputas innecesarias. Y en este sentido, para nosotros el debate y la estrategia de avanzar a un gran partido común es un tema central para su conformación e impulso unitario.

Estrategia, partido y la verdadera propuesta del MST

Con una comprensión cabal de la magnitud de los cambios que transitamos y de la oportunidad y desafío histórico que tenemos por delante, desde el MST proponemos avanzar hacia la construcción de un gran partido revolucionario en común, unificado de la izquierda, o como queramos llamarlo. En ese camino una posibilidad concreta sería avanzar a un partido unificado de todo el FIT-U, en base a su correcto programa anticapitalista y socialista, jerarquizando los importantes acuerdos alcanzados y manteniendo la existencia de tendencias para reflejar la realidad de provenir de diferentes organizaciones y experiencias, e ir procesando tranquilamente diferencias y matices sin que nadie pierda su identidad ni opiniones preexistentes. Esta propuesta, lógicamente puede llevarse adelante si todos los partidos del frente tuvieran la voluntad política de avanzar en esta u alguna otra propuesta en igual sentido. Como decimos, partimos de que al menos dos de las fuerzas integrantes del frente no se plantean la necesidad de abordar estas cuestiones como actuales y necesarias. En el caso de PO manifestó en el Foro que sí está dispuesta a debatir sobre la construcción de un partido, pero hasta ahora no pasa de ser solo una frase de ocasión, que no tiene relación ni se condice con ninguna de las propuestas que levantó en el foro, que en ningún caso se refirieron a este tema, mientras privilegió, al igual que IS, poner el centro en marcar centralmente las diferencias que existen, algo que no fue una contribución positiva.

Ahora bien, al mismo tiempo, los compañeros del PTS vienen planteando impulsar un movimiento por un partido de la nueva clase trabajadora. Es una definición general, no acabada que habría que precisar y bajar a tierra. De hecho, en el primer Foro del FIT-U hicieron muy poca referencia al tema, eligiendo priorizar un relato sobre los datos de su propio desarrollo político y otros temas generales. En nuestro caso, partimos de coincidir con los compañeros del PTS en que es necesario avanzar en el debate hacia la construcción de algo nuevo, sea un movimiento hacia un partido o alguna variante que conduzca a levantar una gran herramienta política de la clase trabajadora, dando pasos para incorporar a miles de nuevos militantes.

Sobre este tema, y pese a que ya hemos escrito artículos, realizado videos y explicaciones orales con toda nuestra propuesta, los compañeros del PTS siguen opinando críticamente, pero partiendo de un error de interpretación, ya que debaten con una propuesta que nosotros no hacemos. El compañero Christian Castillo mencionó en su intervención que el partido de tendencias del cual habla el MST tuvo en otros países resultados malos. Y en la nota de crónica del Foro publicada el 30 de junio en La Izquierda Diario, escriben lo siguiente: “Por su parte, el MST, en el marco de las oportunidades políticas que plantea la situación, partió de coincidir que con el FITU ya no alcanza y propuso construir un nuevo tipo de organización, un partido de carácter amplio, aunque proponiendo un funcionamiento de “partido de tendencias”, problemático para pensar un partido democráticamente centralizado para la lucha de clases si los debates no se saldan, como lo demuestran distintas experiencias a nivel internacional del pasado reciente”. (1)  

Sería importante, para poder desarrollar un mejor debate, que se partiera de opinar sobre lo que el MST propone y no sobre cosas que nosotros no proponemos. Ya que en ningún momento de este debate abierto en la izquierda de nuestro país propusimos un partido amplio de tendencias. Es más, para ser exactos venimos proponiendo esencialmente lo contrario, además que explicamos que nuestra propuesta no tenía nada que ver con otras experiencias internacionales, a las cuales los compañeros hacen referencia.

En el Foro, nuestro compañero Alejandro Bodart dijo sobre este tema: “No estamos hablando de un partido amplio como los que han surgido desde el 2001, desde el nuevo siglo para acá. Porque esos partidos han sido organizados esencialmente alrededor de fuerzas reformistas, no han tenido un programa insurreccional para resolver el problema del poder, han sido todas variantes electorales, que cuando entraron en crisis electoralmente terminaron retrocediendo. Nosotros estamos hablando de algo novedoso, porque es novedoso en el país que sea la izquierda revolucionaria la que está avanzando, por lo tanto tiene la posibilidad de organizar una gran fuerza con un programa revolucionario, con un método revolucionario, con una estrategia insurreccional, con la estrategia de gobierno de los trabajadores, algo que es inédito a nivel mundial, y podría ser un golpe tremendo para las clases dominantes argentinas y una luz de esperanza para otros procesos a nivel mundial, si lográramos hacerlo”. (2)  Como puede verse, esta propuesta no tiene nada que ver con experiencias amplias, ni electorales u otras análogas.

De la misma forma y en un artículo que publicamos días atrás en Periodismo de Izquierda, decíamos sobre el tema: “En cuanto a la posibilidad de avanzar en un movimiento hacia un partido común, lógicamente hay debates en torno a cómo realizarlo de la mejor manera. Lo primero, en nuestra opinión, es ponernos de acuerdo en qué queremos construir. En este sentido, consideramos y proponemos dar pasos hacia la conformación de un nuevo y gran partido revolucionario, que aglutine para la disputa política y en la lucha de clases, a miles de nuevas y nuevos activistas y a la militancia de los partidos que estemos dispuestos a dar ese paso en común. No estamos hablando de un frente táctico, ni de un partido amplio, ni de una organización de carácter electoral. Hablamos de construir un partido revolucionario, con un programa revolucionario y socialista, con la estrategia de la toma del poder por la clase trabajadora y para su gobierno y con el método del centralismo democrático para funcionar”. (3)

Algo en sentido similar expresé este lunes 29/6 en mi intervención en el Foro del Frente de Izquierda, cuando ejemplifiqué que hasta el Partido Bolchevique (es decir un partido revolucionario, ni amplio, ni electoral) tenía una estrategia común, un programa de fondo por un gobierno de los trabajadores y en ese marco tenía permanentes debates, acuerdos y diferencias que procesaba internamente. Y colocamos este ejemplo precisamente porque estamos debatiendo cómo mejor construir un partido revolucionario, no de otro tipo. Y queremos hacer notar que no hay contradicción entre construir un gran partido revolucionario de miles y el saber convivir con acuerdos, matices y diferencias. En realidad, lo utópico es creer que un gran partido con influencia de masas tendrá siempre acuerdos totales en todo.

Partido, tendencias y corrientes internas: ¿Qué está en debate?

Por estas razones, le insistimos a los compañeros del PTS que es importante debatir sobre las propuestas reales que levantamos desde el MST y dejar de lado propuestas que no son nuestras, para no desvirtuar el debate y sacar conclusiones equivocadas que solo pueden servir para justificar una supuesta falta de acuerdos. Nosotros una vez más lo ratificamos: cuando hablamos de avanzar hacia un gran partido nos referimos a un partido revolucionario, con un programa de fondo por un gobierno de los trabajadores y el socialismo. No hablamos ni de una variante organizativa de tipo electoral, ni de un partido amplio, ni de una copia de otras experiencias como el NPA de Francia u alguna similar a esa de otro país. Hablamos de un partido que sirva para intervenir en forma privilegiada en la lucha política y de clases, y en ese marco que también sea útil para la lucha política electoral, sin que sea esta su prioridad estratégica.

Un partido así, desde ya tiene que funcionar bajo la premisa del centralismo democrático, con preponderancia del polo democrático para facilitar la inclusión de quienes se integran y el desarrollo de opiniones y debate colectivo. A la vez, si lo vamos a conformar diferentes organizaciones que en un sentido nos unificamos junto a miles de nuevos militantes, también tiene que permitirse, al menos en forma transitoria, la existencia de tendencias internas que reflejen el estadío anterior con su posiciones, experiencias y trabajos militantes en todo el país. Sin que esto niegue el funcionamiento de un partido centralista democrático que debate interna y colectivamente, vota y decide una línea política determinada ante cada hecho de la realidad, por mayoría y con minorías que respeten esa realidad.

Con los compañeros del PTS, que vienen impulsando una propuesta de partido y comités para debatir su conformación, queremos continuar debatiendo fraternalmente sobre todos estos temas, haciendo los mayores esfuerzos por escucharnos realmente, como método necesario si queremos explorar la hipótesis de lograr acuerdos estratégicos entre nuestras organizaciones. Como parte de estos debates e intercambios, en nuestra opinión los compañeros pueden avanzar un necesario paso más; promoviendo hacia este objetivo la apertura de los comités que se están realizando a todas y a todos los trabajadores y jóvenes que compartimos la tarea política de participar y aportar en construir una nueva y gran organización política, lo cual potenciaría todo el proceso de organización militante que está en curso y prepararía mejores condiciones para seguir avanzando. O al menos realizar experiencias de comités comunes en algunos lugares, y luego sacar conclusiones sobre los mismos. Al mismo tiempo, nos parece bien impulsar en común coordinaciones zonales para impulsar la lucha de clases y apoyar los procesos en curso en cada región. Una tarea que es muy importante y que a la vez no se contrapone, aunque tampoco reemplaza, la necesidad de avanzar en el debate y acuerdos políticos de fondo, que es lo primordial que tenemos que intentar lograr.

La importancia del debate de partido y de avanzar en unidad

El debate sobre estos pasos necesarios parte de los acuerdos que existen para poder realizarlos y también de una visión de fondo que creemos muy importante frente a la posible perspectiva de una combinación de un importante giro a izquierda con alza de la lucha de clases y crisis de magnitud. En esa combinación dinámica que suscitará tensiones sociales, enfrentamientos políticos con nuestros enemigos de clase y oportunidades de avance para la izquierda revolucionaria, consideramos que un partido de los que hoy integramos el Frente de Izquierda Unidad en soledad no podrá responder correctamente y en toda su magnitud a semejante desafío. El principal error político que se pudiera cometer es si alguna de las fuerzas existentes cree lo contrario, y por la vía de los hechos desarrolla una orientación política creyendo que, evolutivamente y por cuenta propia, logrará saltos de enorme magnitud hacia la influencia de masas orgánica. 

En nuestra opinión, para esa perspectiva de un gran partido revolucionario que dispute influencia de masas, hará falta la unidad política y estratégica de direcciones, cuadros y militantes dispuestos a trabajar en común y a fondo, sabiendo priorizar todos los importantes acuerdos que tenemos y convivir también con diferencias o matices que se mantengan. Porque a lo largo de nuestro país hay desigualdades de construcción y de experiencias, y no una hegemonía específica de una sola organización por sobre las demás. Por esto tiene que primar la sabiduría de jugarse a poner dentro de una misma organización y estrategia lo mejor que tenemos en la izquierda. Al menos entre las organizaciones que sí estamos dispuestas a asumir ese complejo desafío que a la vez es muy imprescindible frente a todo lo que viene. Sobre este tema, no podemos menos que volver los ojos sobre nuestra historia y la de todo el movimiento revolucionario. Y sobre todo, recordar cómo se fortaleció, según el historiador y militante marxista Pierre Broue, el partido de Lenin en los meses previos a la revolución de octubre: “el Partido bolchevique de 1917 surgió de la confluencia en el seno de la corriente bolchevique de las corrientes revolucionarias independientes constituidas tanto por la organización Interdistrital como por las numerosas organizaciones socialdemócratas internacionalistas, que se habían quedado hasta entonces al margen del partido de Lenin… la fuerza del partido unificado viene de la fusión total de las diferentes corrientes, al menos en tan gran medida como la diversidad de itinerarios que les han llevado, a través de una serie de años de lucha ideológica, a la lucha común en pro de la revolución proletaria”. (4)

Hasta aquí todo este debate en torno a la construcción de un gran partido se está desarrollando y seguramente el mismo continuará realizándose. También puede ser que haya compañeras o compañeros que se pregunten o tengan dudas acerca de por qué debatir tanto en torno a la posibilidad de construir un gran partido, o prefieran poner el centro solo en el debate de los comités y su utilidad, o al impulso de otro tipo de organizaciones donde participar y activar. De nuestra parte estamos a favor de impulsar todo ámbito de lucha, de organización y autoorganización y de intercambio político y protagonismo militante. Solo que a la vez estamos convencidos, y en nuestra opinión la experiencia histórica lo confirma, que la tarea política más imprescindible y estratégica es la de construir un partido y dirección revolucionaria.

Un partido que dispute la dirección en organismos reales de los trabajadores y de la juventud, que impulse procesos genuinos de autoorganización y se juegue a tratar de desarrollar organismos de doble poder. Organismos que son esenciales para cualquier proceso revolucionario y a la vez que no reemplazan la necesidad de tener un fuerte y sólido partido revolucionario, entre otras cosas para actuar dentro de esos organismos contra las políticas equivocadas de otras direcciones reformistas, burocráticas, vacilantes o posibilistas, que en general actúan para terminar liquidando estos organismos genuinos tan necesarios.    

Hagamos este y todos los diálogos a fondo en los siguientes cuatro foros del Frente de Izquierda Unidad, cuyo desarrollo y continuidad es muy importante para continuar y profundizar todos estos debates y los de construcción internacional, de tipos de unidad de acción y frente único, construcción de partidos revolucionarios y el programa necesario. También impulsando otras instancias comunes que puedan surgir, en reuniones, asambleas de la militancia y en todo ámbito democrático y colectivo que exista y donde participen las direcciones políticas del frente, los cuadros, la militancia, simpatizantes, intelectuales, referentes obreros y sociales y todo aquel que quiera aportar sus ideas a este momento decisivo para la izquierda anticapitalista y socialista.

  • Primer foro del Frente de Izquierda. Con auditorio colmado: gran debate sobre los desafíos de la izquierda y la clase trabajadora (Publicado en LID).
  • Foro del FITU. Apertura de Alejandro Bodart en la primera charla (Publicado en PDI).
  • Sergio García: Izquierda, comités, partido y estrategia Podemos avanzar mucho más (Publicado en PDI).
  • El Partido Bolchevique, Pierre Broue.

PRÓXIMOS PANELES DEL FORO DEL FRENTE DE IZQUIERDA

“Las vías, el método y el programa para construir una herramienta política de la clase trabajadora en la Argentina y el papel de la izquierda”

  • Internacionalismo revolucionario hoy. Programa y modelo de construcción.
  • Frente único, unidad de acción y autoorganización. Relación entre las organizaciones políticas y sindicales, el movimiento piquetero y los movimientos de lucha.
  • Método de partido y funcionamiento: centralismo democrático, tendencias y lucha de clases.
  • Propuestas y programa hacia una salida obrera y socialista en Argentina.

Con fecha y lugar a confirmar que luego informaremos, te invitamos a participar en forma presencial, o a seguirlos en vivo en forma virtual a través del Youtube de Periodismo de Izquierda.

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