La producción industrial argentina continúa su contracción en los primeros meses de 2026, en un contexto marcado por la apertura de importaciones, la débil demanda interna y la falta de señales claras de recuperación económica. Los informes más recientes muestran que la industria no solo arrastra varias caídas consecutivas, sino que en algunos sectores las caídas superan ampliamente el promedio nacional y anticipan un año complejo para el tejido productivo local.
La magnitud de la caída
- El Índice de Producción Industrial (IPI) registró una baja de alrededor de 5,5 % interanual en las cifras más recientes disponibles, reflejando que el sector manufacturero acumula múltiples meses con resultados negativos frente al mismo período del año anterior.
- La producción en la industria metalúrgica cayó 6,2 % interanual en enero de 2026 y opera con niveles de utilización de la capacidad instalada muy bajos (alrededor de 40 %).
- Datos regionales, como los de la industria santafesina, muestran una caída más pronunciada de 9,8 % en diciembre de 2025 frente al mismo mes del año anterior.
Estos porcentajes confirman que las cifras de caída no son aisladas, sino parte de una tendencia generalizada en distintos sectores industriales.
Factores detrás del retroceso
La combinación de menor actividad interna, incremento de importaciones y restricciones para acceder a insumos y bienes de capital golpea la competitividad de las industrias locales. El resultado se traduce en plantas con baja utilización de capacidad y, en algunos casos, cierres de fábricas emblemáticas y pérdida de empleo.
En este marco, sectores que históricamente han sido pilares de la manufactura argentina —como la metalurgia y la producción regional— enfrentan no solo menos producción sino también un horizonte incierto respecto de la recuperación de la actividad.
Perspectivas para 2026
La mayoría de las empresas industriales no proyecta un aumento sostenido de la producción en el corto plazo, y una proporción significativa anticipa una demanda interna débil o en contracción. Esto contribuye a un clima de cautela y a expectativas económicas moderadas o negativas para el año que recién comienza
Lejos de tratarse de una simple “corrección” del mercado, la caída industrial expone el costo social de un modelo que prioriza el equilibrio fiscal y la apertura comercial por sobre la producción y el empleo. Cada punto porcentual que se pierde en el índice manufacturero no es una abstracción estadística: son turnos recortados, suspensiones, salarios que no alcanzan y familias que quedan a la intemperie.
El gobierno ahora se llena la boca hablando de que la reforma laboral esclavista traerá nuevos empleos, cuando el industricidio que producen sus políticas genera todo lo contrario.

