Industria. El desplome que Milei ocultó en Davos

Mientras Milei se presenta en el Foro de Davos exponiendo una realidad de supuestos éxitos y una recuperación imaginaria, las estadísticas oficiales del propio Estado nacional reflejan un panorama de crisis profunda.

Según el último informe del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE)[i] publicado por el INDEC revela que en noviembre de 2025 la economía argentina registró una caída del 0,3% en la comparación interanual. Este dato marca la primera baja interanual en catorce meses y se complementa con un retroceso del 0,3% respecto a octubre en la medición desestacionalizada. Se trata de la segunda caída consecutiva en términos mensuales, lo que vuelve a poner sobre la mesa el fantasma de la recesión técnica que el Gobierno intenta ocultar tras discursos doctrinarios ante la élite financiera global.

El centro de este estancamiento económico se encuentra en el desplome de la actividad industrial, que es el sector que más dinamismo y empleo genera en la economía real. La industria manufacturera sufrió una violenta caída del 8,2% interanual en noviembre. Esta rama de actividad ya acumula cinco meses consecutivos de retroceso, lo que evidencia que la supuesta reactivación económica no es más que un efecto estadístico de arrastre sin impacto en los niveles de producción. El impacto negativo de la industria es tan severo que, junto con el comercio y la pesca, le restaron 2,23 puntos porcentuales a la variación total del índice.

La crisis industrial es hija de una política económica que ha priorizado la especulación financiera y el encarecimiento del crédito productivo, volviendo insostenible la situación para las pequeñas y medianas empresas. La caída del mercado interno es una realidad que se percibe en la baja del 6,4% interanual que registró el sector de comercio mayorista, minorista y reparaciones. Asimismo, la construcción, otro de los grandes termómetros del empleo genuino, anotó una baja del 2,3% con relación a igual mes del año anterior. Estos números desnudan el fracaso de un modelo que apuesta a la apertura de importaciones y a la destrucción de la base productiva local.

Resulta fundamental desarmar el discurso gubernamental sobre el supuesto crecimiento anual acumulado del 4,5%. Esta cifra es el resultado de un efecto de arrastre estadístico que compara los niveles actuales con el piso histórico de la caída ocurrida en el primer semestre de 2024. Al analizar la trayectoria mes a mes, se observa que la actividad económica se ha mantenido estancada o en retroceso durante los últimos catorce meses, habiendo caído un 0,6% desde el pico registrado en febrero pasado. Esta parálisis confirma que la economía argentina se encuentra atrapada en un piso de baja actividad, donde la ausencia de inversión productiva y el consumo por el piso impiden cualquier salida genuina que no sea el maquillaje de los promedios anuales.

En el extremo opuesto, el informe del INDEC muestra que el índice no cayó de forma más estrepitosa únicamente por la tracción de sectores que tienen una bajísima incidencia en la creación de puestos de trabajo. La intermediación financiera creció un 13,9% interanual, impulsada sobre todo por la especulación de los agentes y sociedades de bolsa. Por su parte, el sector de agricultura, ganadería, caza y silvicultura registró una suba del 10,5% y la explotación de minas y canteras avanzó un 7,0%. Entre estos rubros primarizados y financieros aportaron una incidencia positiva de apenas 0,94 puntos porcentuales, cifra que resultó insuficiente para compensar el derrumbe de la industria y el consumo.

Esta dinámica confirma que el programa de ajuste de Milei beneficia exclusivamente a los sectores más concentrados y extractivistas, mientras condena al resto de la sociedad a la desocupación y la precariedad. Es un plan de guerra contra el bolsillo de los trabajadores que se verá agravado en las próximas semanas con el tratamiento de la reforma laboral esclavista en el Congreso. Denunciamos este rumbo económico de entrega que busca abaratar el costo laboral mediante la destrucción del empleo industrial y la flexibilización de derechos. El ajuste no es más que miseria para las mayorías trabajadoras mientras las fábricas se cierran y los números del propio INDEC certifican la parálisis del país.


[i] https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/emae_01_26EA4F3D1D3C.pdf

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