viernes, 4 abril 2025 - 12:16

IA. ChatGPT y el estilo “Ghibli”

Una tendencia viral en redes provocó varios debates acerca del uso de la Inteligencia Artificial.

Creatividad o generación

Los usos de la Inteligencia Artificial siguen sorprendiendo. En este caso, la noticia es la tendencia a generar ilustraciones inspiradas en la estética del Studio Ghibli, creador de películas animadas como El viaje de Chihiro (2001), La tumba de las luciérnagas (1988) o la más reciente: El niño y la garza (2023).

Estos experimentos de “Ghiblificación” van desde la creación de ilustraciones de eventos históricos hasta imágenes familiares y han sido utilizados incluso por algunos gobiernos.

Esta tendencia abre un abanico de debates sobre el uso de la IA, su impacto ambiental y el propio desarrollo de la cultura y el arte. El fundador de Studio Ghibli, Hayao Miyazaki, sostuvo en 2016, cuando le preguntaron sobre el uso de la IA: “Nunca desearía incorporar esta tecnología en mi trabajo en absoluto”. Y fue aún más tajante: “Siento fuertemente que esto es un insulto a la vida misma”.

Su uso masivo tensa el debate sobre las Inteligencias Artificiales como “reemplazo” del arte creativo, uno de los factores que impulsó la huelga de guionistas y actores en Hollywood en 2023. El punto en discusión era el uso de la IA para escribir y reescribir guiones, prescindiendo del trabajo humano.

En el caso de las producciones de Studio Ghibli, no es sorpresa que Miyazaki se haya opuesto en su momento a la intervención de las IAs en su producción, ya que junto a otros fundadores del estudio fueron parte del sindicato Toei Doga que reclamaba por las condiciones de trabajo dentro de la industria de la animación.

Allí, Hayao Miyazaki conoce a Isao Takahata, con quien 20 años después crearía Studio Ghibli. Incluso hay postales de Miyazaki manifestando con megáfono en mano.

Hayao Miyazaki (Ingram Books)

Extractivismo tecnológico

Sam Altman, CEO de OpenAI, se mostró entusiasta con la tendencia provocada por la incorporación de capacidades avanzadas en la generación de imágenes en el modelo GPT-4, a tal punto que cambió su foto de perfil en la plataforma X por un retrato al estilo Ghibli.

El entusiasmo duró poco, ya que a través de la misma plataforma tuvo que expresar:“Es muy divertido ver a la gente disfrutar de las imágenes en ChatGPT, pero nuestras GPU se están derritiendo“.

Además, agregó: “¿Pueden, por favor, calmarse con la generación de imágenes? Esto es una locura, nuestro equipo necesita dormir”.

A partir de ahí, desde la compañía anunciaron que la herramienta tomaría un “enfoque conservador” en la forma en que imita la estética de artistas individuales. “Hemos añadido una negativa que se activa cuando un usuario intenta generar una imagen en el estilo de un artista vivo”, sostuvieron.

También afirmaron que “OpenAI impone límites urgentes en la generación de imágenes debido a un alto nivel de demanda y posibles problemas relacionados“.

Las unidades de procesamiento “derretidas” derivaron en nuevas preocupaciones sobre el gasto de agua necesario para evitar el sobrecalentamiento de los equipos. Según estimaciones del propio ChatGPT, estamos hablando de millones de litros de agua.

Sin datos certeros sobre sus nuevas herramientas, se calcula que generar un texto de 100 palabras en ChatGPT consume, en promedio, 519 mililitros de agua, el equivalente a una botella. Además, cada respuesta de 100 palabras también implica un consumo promedio de 0,14 kilovatios-hora (kWh), suficiente para alimentar 14 bombillas LED durante una hora.

Es decir, esta nueva tendencia en redes y el propio funcionamiento de la tecnología de OpenAI han generado un enorme gasto de agua y energía eléctrica.

Este es un elemento que preocupa al mundo tecnológico. Empresas como Google se han comprometido a reponer el 120% del agua utilizada para 2030, aunque informes revelaron que solo alcanzaron el 18% de reposición en 2023.

Otro dato alarmante es que el 1% de las emisiones globales de CO₂ provienen del consumo de videos en línea, y esta cifra podría incrementarse hasta el 8% durante el año en curso.

Bajo el prisma rojo

Que los avances tecnológicos tienen un potencial enorme es indudable. Ahora bien, es imposible no señalar que su soporte material afecta de manera transversal la relación entre nuestras sociedades y la naturaleza.

Peor aún, todo ese daño ambiental se produce para incrementar las ganancias de los dueños de las plataformas y tecnologías que usamos, y no para generar un beneficio social.

Bajo este modelo, hasta el propio entretenimiento se ha convertido en un mecanismo que daña al planeta y en una herramienta para obtener cada vez más y más ganancias.

En lugares como la Union Europea han intentado trazar legislación al respecto, que si bien el reconocimiento de la necesidad de una parece un avance tiene limitaciones en el sentido de que no prevee su impacto ambiental, su legislación comienza a funcionar recién este año o incluso el próximo y parece ser mas una forma de obstaculizar el desarrollo de IAs extranjeras en pos del desarrollo propio.

Desde una perspectiva socialista, las tecnologías no deberían estar subordinadas al lucro y las especulaciones de unos pocos, sino a las necesidades de las mayorías. Solo así, de manera democrática, podríamos discutir el mejor uso de la Inteligencia Artificial y organizar su desarrollo de forma que no ponga en peligro los bienes comunes que necesitamos para subsistir.

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