El lunes 5 de enero, después de enfrentar una larga y penosa enfermedad, nos dejó un querido compañero de la zona norte. Ayer lo despedimos en Garín, municipio de Escobar, donde vivió y militó todos estos años.
“Cacho” nació en San Isidro en el año 1954. Hizo sus primeros estudios en San Isidro y los secundarios en la Técnica de San Fernando. Su padre era obrero de la fábrica Eveready y con los ahorros de las quincenas pudo comprar un terreno en Garín, Escobar, que en aquella época era un pueblo que iba creciendo.
Desde los 10 años “Cacho” comenzó a interesarse por la Geografía y la Historia. Le gustaban las enciclopedias, los libros con fotos de capitales del mundo y de sus costumbres. En el año 1968 lo impactaron los hechos que vio en la TV blanco y negro sobre el Mayo Francés, la Primavera de Praga y como los trabajadores y los estudiantes luchaban por sus derechos. Y se apasionó con el Cordobazo y las calles de Córdoba llenas de obreros y estudiantes. Siempre contaba que ese día sintió ganas de estar ahí y empezó a buscar como hacerlo.
A los 17 años logra entrar a trabajar en la sección de armado de la fábrica FITAM. Allí comenzó a odiar la religión, porque la patronal de la fábrica eran de Israel y ejercían una brutal opresión sobre los trabajadores mientras organizaban jornadas de oraciones.
En 1972 empieza a conocer y leer publicaciones de Montoneros, del ERP, del PC y del PST. Impulsado por su padre fue a recibir a Perón a Ezeiza aunque con pocas ganas. Y lo que allí pasó, más el regreso y el accionar de Perón, lo terminó de convencer que quería ser de izquierda y revolucionario.
En el año 1974, a los 20 años, conoce al PST y siguió militando en la corriente hasta el fin de su vida. La Masacre de Pacheco, los atentados y las bombas al local del PST en Beccar, las detenciones y los asesinatos de la Triple A marcaron sus primeros años de militancia.
Ya en los meses finales del año 1975, se reunía clandestinamente en Beccar con Arturo Apaza y los obreros de Del Carlo, los de su fábrica y otras de la zona. Con la llegada de la dictadura, el PST reorganiza sus fuerzas y “Cacho” comienza a militar en la zona de Tigre junto a los hermanos Peimer, las docentes Bruna e Elizabeth y Carlón que después se exilió en Inglaterra. En 1978 lo despiden de FITAM y a las pocas semanas comienza a trabajar en Terrabussi, dónde el PST tenía militantes, y ya habían sido desaparecidos varios compañeros de la fábrica.
El PST desarrollaba una intensa tarea clandestina al interior de la fábrica, impulsando muchas actividades sociales, fiestas, asados, campeonatos de fútbol, encuentros de mujeres que eran amplia mayoría en la empresa. A fines de 1979 lo echan de Terrabussi al ser detectado como activista y en abril de 1980 el partido le discute que se estructure en metalúrgicos y logra ingresar a MELIAN.
En noviembre de 1981 recibe cartas con amenazas de muerte en su casa de Garín. Ahí empieza un recorrido por casas de otros compañeros y no vuelve a Garín. Y a fines de 1982 se va a vivir a Brasil, dónde ya había viajado en unas vacaciones y conocido a compañeras y compañeros de Alicerse y de nuestra corriente en ese país. Allí conoce a un compañero que fue el gran amor de su vida e inicia la militancia en los movimientos de Diversidad sexual, actividad que seguirá después en Argentina.
En 1983 regresa de Brasil y se integra plenamente al viejo MAS en la zona norte. En 1984 le detectan un cáncer, enfermedad con la que va a luchar el resto de su vida.

“Cacho” colaboró en forma muy activa en la apertura de locales, en el trabajo político sobre el cordón industrial de la Panamericana, zona que conocía en profundidad. Tuvo varios nuevos viajes a Brasil y siempre regresaba con energías renovadas para seguir construyendo el partido.

Le fue ganando la pelea al cáncer por varios años, pero también se fue deteriorando su salud. Empezó a tener problemas óseos, dificultades auditivas, aunque nada la impedía estar en las actividades. En los últimos años, con su salud muy frágil, siempre con su bastón primero y su trípode después, iba a todas las marchas que podía y desarrolló una nueva pasión, la fotografía. Su casa de Garín fue por muchos años un local del partido.

Desde el MST queremos abrazar inmensamente a su mamá Carola a la que amaba profundamente, a su hermana, a sus sobrinos y a toda su familia. Los viejos compañeros y compañeras de la zona norte recordaremos por siempre a nuestro querido y entrañable “Cachito”. Y las nuevas generaciones de militantes que también acompañaron su despedida lo querían mucho porque siempre tenía una anécdota para contar, una experiencia o simplemente una idea. Las marchas del Orgullo se hicieron infaltables para él y largas conversaciones con Pablo Vasco sobre los inicios del movimiento LGBT en nuestro país se fueron desarrollando.
“Cacho” ya no va a estar en las marchas, ya no va a estar por Garín ni por Escobar, pero siempre seguirás con todos nosotros. Tu vida estuvo atravesada por la lucha, la rebeldía, la militancia, la construcción del partido y de la Internacional. Estaba súper contento y orgulloso de los avances de la LIS y era apasionado por leer y discutir todas las notas de la revista internacional. Así te vamos a recordar. Con tu sonrisa, tus cuentos, tus anécdotas, tu alegría. Los últimos meses fueron de un penoso sufrimiento. Te vamos a extrañar pero llevaremos adelante las banderas y los ideales por lo que luchaste toda tu vida.
No te decimos adiós, te decimos hasta siempre y no te vamos a olvidar. Héctor “Cacho” Mena, hasta el socialismo siempre.
MST en el FIT Unidad, zona norte




