Como lo hace todos los años, la revista Forbes, volvió a publicar el ranking de multimillonarios para este 2026. Los números presentados en esta lista es una clara radiografía de la lógica que opera a escala global, donde la concentración de la riqueza, ubicada cada vez en menos manos, asfixia a las mayorías.
Los dueños de las cosas además de coleccionar billetes, potencian cada vez más su influencia directa y voraz sobre todos los gobiernos y las políticas públicas a nivel mundial. Esta clase parasitaria presiona constantemente para obtener exenciones impositivas, que los gobiernos les regalan de manera sistemática, mientras la carga fiscal se traslada a los hombros de los trabajadores mediante una catarata de reformas que recrudecen la carestía de vida.
En nuestro país, los empresarios que encabezan este listado son los verdaderos arquitectos y beneficiarios de la reforma laboral esclavista sancionada por el gobierno de Javier Milei. A la quita sistemática de impuestos para sus negocios le sumaron la presión por imponer herramientas legales que permitan extraer mucha más plusvalía a la clase trabajadora. Esta reforma de carácter anti-obrero tiene el objetivo de reducir los costos de despidos y destruir la capacidad de organización sindical. El plan de los dueños del país se completa con una política ambiental obscena para garantizar ganancias privadas a costa de destruir territorios enteros. El intento de modificar la ley de glaciares a favor de las mineras es la prueba más clara de esta voracidad sin límites.
Por eso, a pesar de los encontronazos que suelen aparecer en los medios entre ciertos empresarios y el presidente, el patrimonio de los poderosos no para de crecer. El caso más claro es el de Paolo Rocca, cabeza del Grupo Techint, quien a pesar de algunos cruces mediáticos con Milei hoy lidera la lista desplazando a Marcos Galperin. Este último, dueño de Mercado Libre, ha sido beneficiado durante años con un sinfín de favores fiscales. Detrás de las cámaras y los gritos por televisión, la alianza entre el capital concentrado y el gobierno libertario es absoluta para garantizar el saqueo de los recursos y el esfuerzo de los trabajadores.
Paolo Rocca: el imperio del acero y la energía
El magnate que lidera el ranking en Argentina es Paolo Rocca con un patrimonio estimado en U$S 7.300 millones, posicionándose a nivel global en el puesto 528 del ranking publicado por Forbes. El Grupo Techint, fundado en 1945, es el gigante que opera en sectores estratégicos como la producción de acero, la ingeniería, la minería y los hidrocarburos.

Con una facturación que supera los U$S22.000 millones anuales, la empresa emplea a más de 52.000 personas en todo el mundo. Su influencia es total en proyectos de infraestructura clave y ha tomado un rol protagónico en el impulso de Vaca Muerta, donde la extracción de recursos se realiza bajo condiciones que priorizan la rentabilidad empresarial sobre la soberanía energética o el cuidado del ambiente.
Marcos Galperin: el planero multimillonario
En el segundo puesto se ubica Marcos Galperin con una fortuna de U$S 7.200 millones. El fundador de Mercado Libre transformó su plataforma en la principal firma tecnológica de América Latina, operando en 18 países y gestionando una unidad financiera, Mercado Pago, que cuenta con 78 millones de usuarios activos por mes.

A pesar de su imagen de emprendedor autosuficiente, su imperio se sostiene sobre la base de beneficios fiscales estatales y un régimen laboral en sus centros logísticos donde la precariedad y la flexibilización es la regla. Galperin, quien recientemente dejó su cargo de CEO para asumir la presidencia de la empresa, es el ejemplo perfecto de cómo el capital tecnológico se fusiona con las finanzas para concentrar riqueza a niveles astronómicos. A nivel mundial se consolida en el puesto 542 del ranking.
Alejandro Bulgheroni y la fortuna de los hidrocarburos
El tercer lugar lo ocupa Alejandro Bulgheroni con un patrimonio de U$S 5.100 millones. Su poder se concentra en Pan American Energy Group (PAE), la petrolera privada más grande del país. PAE tiene una participación decisiva en la producción y refinación de combustibles a través de Axion Energy, contando con una red de 600 estaciones de servicio. El grupo no solo se dedica a los hidrocarburos tradicionales, sino que también ha extendido sus garras hacia el litio en el norte argentino y las energías renovables.

Bulgheroni encabeza además emprendimientos agroindustriales y vitivinícolas de alta gama, demostrando cómo las grandes fortunas se diversifican para controlar desde el combustible que mueve los camiones hasta la tierra que produce los alimentos. Esta diversificación de negocios ubica a Bulgheroni entre los mil multimillonarios más ricos del mundo. Actualmente ocupa el puesto 837 del ranking global.
Eduardo Eurnekian: dueño de la infraestructura nacional
Eduardo Eurnekian, que a nivel global ocupa el puesto 891, se sitúa en el cuarto puesto a nivel nacional, con una fortuna de U$S 4.800 millones.
A través de Corporación América, el empresario administra 53 aeropuertos alrededor del mundo y mantiene inversiones diversificadas en energía con la empresa CGC y en construcción con Helport.

Es importante recordar que el actual presidente, Javier Milei, trabajó bajo sus órdenes en este holding, lo que explica la sintonía fina entre los intereses de Eurnekian y las políticas de privatización que impulsa el gobierno. Su patrimonio experimentó uno de los saltos más significativos en el último año, dejando en claro que para los amigos del poder no existe la crisis ni la recesión que golpea al resto de la sociedad.
Eduardo Costantini: el nombre de la especulación inmobiliaria de lujo
En el quinto puesto aparece Eduardo Costantini con un patrimonio de U$S 1.300 millones. Su riqueza, que lo ubica en el ranking global en el puesto 2858, proviene principalmente de la desarrolladora inmobiliaria Consultatio, responsable de proyectos de exclusión como Nordelta y Puertos en Buenos Aires.

Costantini representa al sector del real estate y las finanzas, habiendo expandido su influencia con la creación de Consultatio-TPCG, uno de los grupos de servicios financieros no bancarios más importantes de la región. Mientras miles de familias argentinas no pueden acceder a una vivienda digna, Costantini acumula hectáreas y construye complejos de lujo en Miami, evidenciando una brecha habitacional que solo se explica por la mercantilización desenfrenada del suelo.
Delfín Jorge Ezequiel Carballo y el poder de la banca privada
Cierra la lista Delfín Jorge Ezequiel Carballo con una fortuna de U$S 1.000 millones. Carballo fue una pieza fundamental en la historia del Banco Macro desde su fundación en plena dictadura militar. Su trayectoria está marcada por el manejo de las finanzas y la gestión estratégica dentro de una de las entidades bancarias más grandes del país. Ha tenido participaciones destacadas en empresas energéticas como Genneia y se mantiene como un actor central en el sistema financiero.

La presencia de un banquero en el ranking de los más ricos es el síntoma de una economía financiarizada donde los bancos ganan siempre, independientemente de si el país crece o se hunde en la miseria. A escala global, el personaje que comenzó a ascender con las políticas de Martínez de Hoz, Forbes lo ubica en el puesto 3332 del ranking.
Fortunas parásitas frente al hambre de las mayorías
A nivel mundial el panorama es todavía más dantesco porque figuras como Elon Musk, Jeff Bezos o Mark Zuckerberg concentran fortunas que superan cualquier lógica humana. Estos personajes son los dueños de las plataformas de comunicación y las redes sociales que moldean la ideología de millones de personas en todo el planeta. El economista Gabriel Zucman explica que este fenómeno no es un hecho aislado y señala que la riqueza de los multimillonarios globales ya representa el 17% del PBI mundial. La gravedad de este dato se entiende mejor al compararlo con el año 1987, cuando esa cifra era apenas del 3%.
El crecimiento desmedido de este poder económico permite que un puñado de 3.000 hogares pueda comprar casi la quinta parte de lo que la clase trabajadora mundial produce en un año. Esta concentración de recursos explica cómo una minoría inclina los mercados a su favor y compra competidores sin que exista ningún tipo de control sobre sus movimientos.

La desigualdad que arroja este ranking en Argentina es un insulto para cualquier trabajador que intenta llegar a fin de mes. El sueldo mínimo vital y móvil se encuentra hoy en los $346.800, una cifra que apenas alcanza para sobrevivir en un contexto de inflación descontrolada.
Para tomar dimensión de la brecha, si hacemos la cuenta, la fortuna de Paolo Rocca equivale a más de 30 millones de salarios mínimos mensuales. Un trabajador argentino promedio (con ese sueldo mínimo) debería trabajar durante más dos millones de años para acumular lo que Rocca posee en sus cuentas. Una locura totalmente desproporcionada. Este tipo de acumulación irracional, nada tiene que ver con algún tipo de mérito o del esfuerzo individual, como el capitalismo y sus representantes nos quieren vender, sino que este comportamiento se deriva directamente de la explotación del trabajo ajeno de toda la masa trabajadora.
Para terminar con esta injusticia, no existe otra salida que no sea la de la necesidad de expropiar todas estas fortunas de los ricos. En el capitalismo, para que una ínfima minoría viva con enormes lujos, miles de millones tienen que vivir en la pobreza y la indigencia. Las decisiones de inversión de esta minoría parasitaria ponen en crisis a países enteros. La riqueza de los capitalistas deriva directamente del trabajo de los obreros y por eso se vuelve fundamental financiar una expansión masiva de servicios públicos y programas de abolición de la pobreza mediante la expropiación de las fortunas privadas de los ricos. Es urgente establecer impuestos permanentes a las grandes fortunas, a los dueños de los bancos y a los grandes latifundistas para poner esos recursos al servicio de las necesidades sociales y no del lujo descarado de unos pocos.

